María reina
entre los católicos
migueleños
Nuestra Señora de la Paz
recorrió la ciudad de San Miguel, rodeada
de flores y fieles devotos que pedían su
intercesión por la paz del mundo
- Rosa
Fuentes
- El Diario
de Hoy
La
solemne procesión de Nuestra
Señora de la Paz clausuró las
fiestas religiosas de San Miguel, que arrancaron
con el mes de noviembre.
Miles de fieles católicos y visitantes
caminaron tras la carroza que trasladó la
imagen de la Virgen María, por las calles
y avenidas de la cabecera migueleña. La
aglomeración de gente fue impresionante.
Parecía que los salvadoreños
buscan la religión, para suplicar por el
cese de la violencia que abate nuestro
país y el resto del mundo.
La Patrona lució un ropaje
esplendoroso, donado por Las Damas de la Reina
de la Paz, agrupación de mujeres
católicas devotas de la Patrona. Fue
bordado a mano.
Antes de la clausura, al menos seis mil
católicos abarrotaron el templo
católico Catedral Basílica, donde
hubo una Eucaristía concelebrada en honor
de la Madre de Dios.
El rito fue presidido por el nuncio
apostólico, Giacinto Berlocco.
Monseñor Miguel Angel Morán,
obispo de la Diócesis de San Miguel, se
encuentra de viaje en el Vaticano.
A la misa asistieron los representantes de
los tres poderes del Estado, las autoridades
locales y la población en general.
La blanca paloma
Las demostraciones de fe para la Reina de los
migueleños iniciaron desde las 6:00 de la
tarde del martes 20 de noviembre.
A esa hora, arrancó la serenata en
honor de la festejada. Las melodías se
extendieron hasta las 3:00 de la madrugada, hora
en que los mariachis entonaron "Las
Mañanitas".
Minutos antes de la medianoche, se quemaron
fuegos artificiales. La gente se
emocionó, cantó y aplaudió
en honor de la Reina.
El parque David J. Guzmán lució
atestado de ventas. Los migueleños que
participaron en la serenata se vieron en apuros
ante la falta de servicios sanitarios.
Corrían de un lugar a otro, buscando un
oscuro rincón para satisfacer sus
necesidades.