Miércoles 21 de noviembre 2001



Implantan oreja de madre a hijo

En una prueba de amor sin límite, una madre decidió donar la oreja izquierda a su hijo de ocho años. La operación, la primera de este tipo en el país, se realizó con éxito este lunes

Teresa Cubías
El Diario de Hoy

"Un gesto que pasó por alto todo el riesgo, el dolor y, sobre todo, la estética". Poco después de salir de la operación, la jefe de cirugía plástica del hospital Benjamín Bloom, Margarita Saravia, definió con esas palabras la inquebrantable determinación de una madre de donar la oreja izquierda a su hijo de ocho años.

A pesar de la oposición inicial de los médicos, confiados en métodos de implantación del cartílago menos drásticos &emdash;como tomarlo de la costilla del paciente&emdash;, la voluntad de la madre no varió un ápice. De poco sirvieron los consejos de un sicólogo, y las advertencias de las consecuencias físicas y estéticas que, con seguridad, iban a acarrearle.

Antes de la operación, la madre, quien prefirió omitir su identidad, sólo se refirió al gran amor que siente hacia su hijo como el motivo que la impulsó a tomar esa decisión.

Parca en palabras, con su decisión quería que su su hijo fuera feliz y que lo fuera lo más pronto posible. "Si de esta forma puedo contribuir a que todo sea más rápido y más efectivo, soy feliz", agregó la madre.

El lunes fue el día programado para la operación de la corrección de la microtia, anomalía congénita que puede ser hereditaria y que, en pocas palabras, define la ausencia parcial o total del conducto auditivo externo.

Aunque los primeros contactos de la madre y el hospital fueron hace cuatro años, el retraso de la operación tuvo una justificación médica. Según la doctora Saravia, la edad ideal para realizar la intervención son los ocho años, cuando el tamaño de la oreja de niño es similar a la de un adolescente.

Tres horas

Los especialistas intervinieron primero a la madre. A lo largo de tres horas, trabajaron en la oreja izquierda. La doctora Saravia explicó que sólo dejaron el lóbulo, la parte inferior donde se colocan los aretes, y una especie de "sombrerito". En palabras de la doctora, "extrajimos el 75 por ciento de la oreja cartilaginosa".

En esa parte, los especialistas hicieron algunas modificaciones para evitar las molestias con el viento y la entrada directa de los sonidos. Aún así, el resultado de la audición será diferente por la pérdida del pabellón auditivo.

Durante ese tiempo, su hijo esperaba en la sala de recuperación, al lado del quirófano. Aún dormitados por la anestesia, estuvieron frente a frente por unos segundos.

El tiempo era apremiante; el injerto tuvo que realizarse de forma inmediata. Una vez en sala, los especialistas prepararon el área izquierda del menor, donde iban a colocar el implante y "acoplar" la oreja de su madre.

Buen resultado

Esta intervención quirúrgica, primera de tipo que se realiza en el país, había cumplido con las expectativas. Incluso en el ámbito internacional, los especialistas no tenían precedentes de una operación de este tipo, en la que la madre hubiera decidido donar la oreja a su hijo.

Los médicos describen que lo habitual, en este tipo de casos, es la reconstrucción de la oreja con la extracción de cartílagos de las costillas. En distintas sesiones de cirugía, la habilidad de los cirujanos plásticos forman y tallan esas "partes" hasta hacerla parecer lo más posible a una oreja.

La doctora Saravia comentó que la ausencia de la parte externa del aparato auditivo no implica una falta de audición. En estos casos, la razón del implante tiene un peso más estético.

La madre fue dada de alta y continuará en casa el proceso de recuperación. En cambio, su hijo permanecerá ingresado una semana en el hospital.

Dentro de dos meses, el niño tendrá una nueva cita en el quirófano. "Habrá que cubrir el cartílago con la misma piel del niño", señaló la doctora Saravia.

Finalmente, y tras otro breve período, los médicos procederán al despegue del lóbulo, ahora unido a la cabeza, hasta darle una apariencia completamente normal.

La madre que, con tal de evitar que su hijo tuviera una cirugía adicional &emdash;para extraerle el cartílago de la costilla&emdash; le donó su propia oreja ha cautivado la admiración del personal médico. Incluso, ha dejado la operación en un segundo plano.


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