La
columna nacional
Aviso para navegantes
y patricios animosos
Por
Roberto López-Geissmann.
Se
están aprestando nuevos barcos para
iniciar la travesía. ¿De qué
viaje se trata, serán acaso unos nuevos
argonautas, cruzados que marcharán por el
Grial o navegantes a descubrir un nuevo mundo?
No, simplemente nos referimos a las nuevas
fuerzas que preparan sus bártulos para
acometer algo mucho más sencillo de
plasmar, pero bastante más difícil
de lo que la mayoría cree de lograr
llevar por buen rumbo, como es la empresa de
echar a andar un partido político.
La cosa era de esperarse. Por ambos lados del
espectro político se hacen aguas.
Ocultarlo es absurdo. Pero se sigue ocultando.
Se ha ocultado siempre. Se seguirá
haciendo así por un tiempo
todavía. Pero hay que ir adelante,
analizar lo que está ocurriendo, hacer
observaciones que puedan servir a los buenos...
y también a los que no lo son tanto, que
sirvan a todo navegante de los atribulados mares
de nuestra política nacional para que tal
vez puedan evitar algún escollo. Pero,
con todo, escribimos en especial para los
patricios vernáculos que van a
intentarlo, porque son escasos en su nobleza y
valor.
Antes que nada -mi querido navegante-,
recuerda que a los atributos que a ti te sobran
(honestidad y valentía) has de unir
otros, como son los específicos de la
misión a la que te estás lanzando.
Piensa... Si fueras a un safari
prepararías las cosas bien diferente de
si estuvieras preparando un viaje para la luma,
o si quisieras fundar una nueva secta, o si se
tratara de una empresa de explotación
agrícola. ¿No es cierto? Pues bien,
si nadie que no esté en su sano juicio
pondría en duda que para cada uno de
estas cuatro empresas se requieren habilidades,
personas y preparaciones especiales, creo que
convendrás conmigo en que el lanzamiento
de un partido político es lo
suficientemente complejo, difícil y
delicado para no lanzarse "a la carga" con una
trompeta y seguido por un grupo de caballeros
con más exaltación que otra cosa.
AHora que, si no estás de acuerdo... el
tiempo se encargará de hacer las
correcciones del caso... ya sean para ti o para
mí.
Sigamos con este asunto de las capacidades.
No me refiero a la inteligencia en general,
porque careciera de ella yo si no la reconociera
en ti. No es ese el problema. Se trata de una
especial comprensión de las realidades
entre las que tu barco va a lanzarse
¿conoces la fuerza de las olas que van a
lanzarse en contra tuya? Deberías tener
un navío lo suficientemente fuerte para
tu embate, pues lo contrario será una
temeridad que te arrastrará, con los
tuyos (alegoría económica).
¿Has probado ya la fuerza de las corrientes
marinas traicioneras, que te llevan y te exponen
a los arrecifes aún cuando tú
buscaras otros horizontes y las que se
negarán a llevarte adonde te orientes
cuando tu así lo quieras?
(alegoría comunicacional). ¿Es que
estás preparado para repeler a los
piratas que van a atacarte a la brava y por
detrás, que horadarán el casco de
tu barco, provocándote aguas que te han
de llevar a naufragar? (alegoría
política). Si no dispones de un
señor navío con los mejores
tripulantes, tu buena dotación de
"marines" y armas defensivas, combustible y
provisiones... tu viaje será... al fondo
del mar y sin submarino.
Y a la base de todo has de necesitar que tu
audacia sea prudencia por ahora, si no quieres
hacer el tonto. Acuérdate de mis palabras
navegante y cuando el tiempo pase vas a medir si
estas líneas que acaso te puedan molestar
un poco no eran las verdades más serias y
mejor intencionadas para tu causa y tu persona
y, por el contrario ¡fijate bien en el que
te diga: adelante cruzado, sigue así y
patada al pecho! Porque ese sí te quiere
mal (si no es un completo estúpido).
En ningún momento te digo que no te
hagas a la mar. Te digo: cuidado con tu
tripulación, prepara bien tu navío
y enrumba tu brújula por las aguas
tranquilas hasta que aprendas a navegar, de lo
contrario pecarías contra ti, los que te
sigan y con tus excelentes intenciones.
¡Suerte, Patricio!