"La guerra puede
volver"
El sandinista Daniel Ortega, dos veces
derrotado en las últimas elecciones
presidenciales, sigue despertando graves temores
en Nicaragua .
Daniel
Ortega viste una camisa rosada. Su bigote bien
afeitado, su cabellera pulcramente peinada y los
gruesos anteojos que usaba, hoy los sustituyen
lentes de contacto.
Es la nueva presentación del ex
gobernante sandinista que un dia llamó a
Estados Unidos "el enemigo de la humanidad" y
que hoy centra su propaganda, diciendo que "el
amor es más fuerte que el odio".
Pero más de la mitad de los
nicaragüenses, según las encuestas
publicadas recientemente, no le creen su
conversión. Y uno de los que no le cree,
parece ser el arzobispo de Managua, Cardenal
Miguel Obando y Bravo, quien ayer llamaba a los
votantes a "no votar por aquellos que
sólo cambian con fines electoreros".
"Guerra mental..."
Otra mitad, parece darle su apoyo a este ex
comandante guerrillero de 56 años,
acusado de todo tipo de vicios personales y
políticos.
Un "spot" televisivo, divulgado la noche del
miércoles, reproducía
declaraciones del candidato sandinista, diciendo
que si Estados Unidos no lo consideraba su amigo
"era problema de ellos".
Seguidamente, el "spot", pagado por la
Resistencia Nicaragüense (la antigua
Contra) advertía: "Este puede ser
problema nuestro. La guerra puede volver".
Aunque la guerra en Nicaragua culminó
en 1990 con la derrota electoral de Ortega ante
la señora Violeta Chamorro, y la
desmovilización de los contras, es "un
estado mental latente en Nicaragua",
según el analista político Luis
Sánchez.
"Nosotros estamos todavía en guerra.
Ya no es un conflicto bélico, sino una
guerra mental que nos lleva a la
polarización política",
afirmó Sánchez.
Ortega ha centrado su oferta, llamada "Tierra
Prometida", en ofrecer "amor" y la
generación de 900 mil empleos en una
nación en la que el índice de
desempleo supera el 50 por ciento.
Ortega no explica cómo logrará
cumplir su oferta, también centrada en
que "el amor es más fuerte que el odio" y
apelando al perdón por sus errores
anteriores, refiriéndose así a un
régimen de once años en los que
prevaleciemron la guerra, la escasez
alimenticia, la violación permanente de
derechos humanos, la persecusión
política y la peor crisis
económica que recuerde la historia de
Nicaragua.