Tomando
la palabra
Irlanda del Norte en
una nueva esperanza de paz
Carmen
Gallardo de Hernández*
En estos momentos de violencia e
incertidumbre que vive el mundo, cabe detenerse
brevemente ante la nueva esperanza que se
vislumbra en el arduo proceso de paz de Irlanda
del Norte. En un gesto histórico el
Ejército Republicano Irlandés
(IRA) acaba de anunciar su decisión de
empezar a desarmarse.
El agotamiento de una población
polarizada y sufrida después de tres
décadas de intolerancia entre
protestantes y la minoría
católica, favoreció la
aprobación mediante referéndum,
del acuerdo político de Viernes Santo,
firmado en abril de 1998 entre Gran
Bretaña, Irlanda y ocho partidos
políticos. Compartir el poder y poner fin
al conflicto armado eran objetivos del acuerdo.
Quedó asimismo establecida la
creación de una legislatura de equilibrio
de derechos y obligaciones entre
católicos y protestantes. Sin embargo, el
IRA no firmó el acuerdo y la falta de
cumplimiento de la cláusula de desarme
por parte de este grupo armado sembró
dudas y desaliento entre los firmantes.
Los unionistas se retiraron incluso del
gobierno de coalición, al constatar que
no se iniciaba un verdadero proceso de desarme.
En julio de 2001, David Trimble dimite de su
puesto como primer ministro de Irlanda del Norte
al comprobarse que el IRA no daba señal
de entregar sus armas, pese a que el Sinn Fein,
brazo político del IRA, se había
comprometido en desarmarse en el lapso de dos
años.
En este momento la comunicación del
IRA de emprender su desarme reaviva la esperanza
de alcanzar una paz duradera. De hecho fue el
gobierno británico quien introdujo el
tema, convirtiéndose desde entonces en
argumento para prevenir los cambios que requiere
la paz duradera. El IRA venía aceptando
diversas iniciativas, entre ellas la presencia
de una Comisión Internacional de Desarme.
Por cuanto, a partir de 1999 una comisión
internacional independiente estuvo a cargo del
desarme de las milicias. La Comisión
acordó poner en marcha un plan de desarme
con respecto a los distintos grupos
paramilitares. A finales de ese mismo año
se crearon un Gobierno y una Asamblea
biconfesional. Fue en mayo del 2000 cuando por
primera vez el grupo paramilitar del IRA
prometió "lanzar un proceso que ponga sus
armas fuera de uso de forma total y
verificable". Entre la promesa y la realidad
transcurrió más de un año.
Los protestantes sostenían su
inconformidad al constatar que la
comisión verificadora limitaba su
inspección a ciertos arsenales, con lo
cual no se descartaba la posibilidad de que su
oponente, el IRA retomara las armas en cualquier
momento.
Cabe recordar que la existencia de miles de
armas ilegales en posesión de
organizaciones paramilitares y su negativa de
desarme se han convertido en el principal
escollo hacia la paz en estos últimos
meses. El Ejército Republicano
Irlandés posee el mayor arsenal. Los
grupos republicanos católicos defienden
la unificación de las dos Irlandas
&emdash;entre ellos se encuentran distintas
ramificaciones del IRA, así como el
Ejército Irlandés de
Liberación Nacional (INLA)&emdash;. En
cuanto a los unionistas protestantes, persiguen
la permanencia de Irlanda del Norte en el Reino
Unido. Entre ellos cabe mencionar a la
Asociación de Defensa del Ulster (UDA),
la Fuerza Voluntaria del Ulster (UVF) y los
Defensores de la Mano Roja, orangistas.
La reacción por parte del gobierno
británico ante el anuncio de desarme del
IRA ha sido favorable y se ha comprometido a
retirar en forma gradual sus efectivos militares
en la provincia del Ulster y a no pedir la
extradición de aquellos miembros de
organizaciones terroristas que tengan causas
pendientes con la justicia anteriores al Acuerdo
de Viernes Santo de abril de 1998, siempre y
cuando se adhieran al proceso de paz.
El ministro Trimble ha calificado de "paso
importante" la decisión del IRA y
considera su regreso al gobierno de
coalición. El proceso político de
paz en Irlanda del Norte estaba
prácticamente estancado desde julio
pasado y hay quienes predecían su
colapso. El IRA ha sido enfático al
declarar: "Este gesto sin precedente pretende
salvar el proceso de paz y convencer a los
demás de autenticidad de nuestras
intenciones".
El contexto internacional de los
últimos años ha facilitado las
conexiones entre grupos paramilitares de Irlanda
del Norte con grupos paramilitares en otros
países &emdash;las FARC de Colombia por
ejemplo&emdash;, tornándose cada vez
más difícil las negociaciones y su
implementación. El Acuerdo de Viernes
Santo, como dijimos, abrió una nueva era
en el proceso. Está basado en un proceso
incluyente de negociación y aborda temas
hasta entonces fuera de la agenda de
negociación. Llama a la
cooperación entre dos comunidades que
poseen aspiraciones e identidades
políticas diferentes. Se fundamenta en el
principio según el cual el destino de
Irlanda del Norte debe ser decidido por la
población misma.
Para los nacionalistas republicanos, el
involucramiento por parte del gobierno
británico en los asuntos internos ha sido
en gran parte la causa del conflicto. Mas los
orígenes del conflicto son diversos.
Arrancan, en gran parte, en factores internos
económicos, religiosos y culturales
prevalecientes en la provincia. Las limitantes
económicas y discriminación hacia
los católicos ha sido siempre un punto
álgido a lo largo del conflicto. La
religión se ha convertido en un elemento
de división y hasta de fanatismo.
El senador estadounidense George Mitchell
encabezó la misión internacional
de mediación en las negociaciones. Su
sueño pudiera aplicarse a nuestros
países en estos tiempos de violencia:
"Sueño con regresar" -a Irlanda del
Norte-, dentro de unos años y que la
Asamblea esté debatiendo de los temas
propios de una sociedad, disfrutando de paz y
democracia, que se vuelva a hablar de
educación, atención médica,
agricultura, turismo, comercio. Que ya no se
hable de guerra y que ya no se hable de paz
porque por fin se vive en paz".