Bajo el amparo de
San José
El Hogar de la Niña de San
José, en Ahuachapán, es dirigido
por la compañía de las Hijas de la
Caridad "San Vicente de Paúl". En este
hospicio se atienden a 70 niñas
víctimas de maltrato, orfandad o
abandono.
- José
Osmín Monge
- El Diario
de Hoy
- Fotos /
César Avilés
Ahuachapán
es una de las tres ciudades de nuestro
país que cuenta con un centro de
internamiento exclusivo para niñas. El de
esa cabecera departamental es el Hogar de la
Niña San José, donde viven 70
internas, entre las edades de tres y 12
años.
Este hospicio fue fundado el siete de
septiembre de 1928 por sor María Teresa
Lang, originaria de Nicaragua, como respuesta a
la necesidad del pueblo ahuachapaneco de contar
con un lugar especial para niñas
huérfanas. Fue por ello que en los
primeros años de funcionamiento, este
recinto sólo atendía a las
niñas cuyas madres morían en el
hospital de la ciudad.
Hoy en día, además de
huérfanas, ahí residen
niñas y adolescentes abandonadas o
maltratadas.
Desde sus inicios, este centro ha sido
dirigido por la Compañía de las
Hijas de la Caridad "San Vicente de
Paúl", que se ha encargado de velar por
los derechos de las niñas y por suplir
sus necesidades.
Este orfelinato es administrado por el
Instituto Salvadoreño de
Protección al Menor (ISPM), que
proporciona los fondos para la
alimentación y la educación de las
pequeñas.
Llenas de cariño
En el hogar impera la confianza y el
cariño, brindados a manos llenas por las
religiosas y por el personal que atiende a las
niñas. Juntos se encargan de inculcar el
respeto y el amor en cada una de las
internas.
La casa cuenta con amplios y cuidados
pasillos, áreas de recreo, dormitorios,
comedores y una capilla, donde las niñas
asisten a misa todos los domingos. Ese
pequeño rincón guarda en su
interior las imágenes de la religiosa que
fundó el hogar, de San Vicente de
Paúl, de Santa Luisa de Marillac y de San
José, patrono del hospicio.
En este hogar, la educación que se
brinda es integral y está basada en
principios morales y religiosos. Y son esos
principios los que las niñas ponen de
manifiesto dentro del hogar, en la escuela y en
cualquier lugar.
"Todas las niñas reciben
formación humana, moral e intelectual. No
hay ninguna de ellas que se quede sin
educación. Algunas van a la escuela
parvularia y otras a la escuela anexa a nuestro
hogar", manifiesta sor Guillermina Lemus,
directora del hospicio desde hace dos
años.
Aprovechan
el tiempo
La población interna del Hogar San
José se encuentra dividida en tres
grupos. En el primero están las
niñas cuyas edades oscilan entre los tres
y los seis años; en la segunda, las que
no pasan los 10 años, y en la tercera,
las mayores de 11 años.
Por los pasillos y en los salones de la
morada se pueden ver a las niñas
entretenidas, ya sea descansando o llevando a
cabo actividades productivas.
En algunas de las aulas realizan las tareas
dejadas en la escuela, y en otras se encuentran
niñas que reciben refuerzo escolar.
Las más pequeñas permanecen, ya
sea en los patios o en los cómodos
salones jugando o haciendo la siesta. Las
más inquietas ambientan el lugar con sus
risas, sus gritos y sus cantos infantiles. Pero
también, de vez en cuando, se escuchan
gemidos y llantos, pues muchas de las
pequeñas añoran a sus
familias.
El hogar cuenta con talleres de costura y de
panadería, que han sido equipados por la
compañía religiosa. Es
obligación que las alumnas del segundo y
tercer nivel acudan a cualquiera de estos
talleres.
"El taller de costura y bordado es
autosostenible; lo que en él se fabrica
se vende. El pan que se hace en casa se lo comen
las niñas", manifiesta sor
Guillermina.
Aunque en esta casa abunda el amor y el
cariño, existen algunas necesidades
materiales, como ropa, calzado y útiles
escolares para las niñas.
Desde su fundación, este hogar ha
brindado protección, consuelo y amor a
niñas maltratadas o huérfanas, y
lo seguirá brindando gracias a las
bendiciones de San José.
"Dedicamos nuestra vida a la
protección de estas niñas. Nos
entregamos a ellas y estamos pendientes de sus
necesidades", expresa sor Guillermina.