Lunes 19 de noviembre 2001



"Danos hoy NUESTRO PAN de cada dia"

¿Qué comen los ancianos que mendigan en las calles y las plazas? ¿Hacia dónde dirigen sus pasos cuando el estómago les advierte que es hora de subsistir? Aunque la mayoría se resigna a comer lo que "sea la voluntad de Dios", otros encuentran comida caliente en los escasos -pero bien intencionados- comedores de caridad

Karen Azucena
El Diario de Hoy

Faltan diez para minutos para llegar al caluroso mediodía. Por los olores provenientes de la cocina, se adivina el menú: macarrones con carne.

En estos minutos de espera, faltan las tortillas, unos 40 ancianos se ocupan en diferentes actividades. Unos se enteran por la televisión de las preocupaciones principales de los líderes mundiales; mientras, en otro cuarto, las señoras terminan sus manualidades.

Afuera, dos ancianos comentan lo avanzado que va el huerto (con su primera cosecha de rábanos). Otros, simplemente, mezclan sus recuerdos con el verde del jardín.

"¡Ya está lista la comida!", les dice, amablemente, Olinda Rodríguez, encargada del Centro Integral de Día María Alvarez de Stahl, de la Fundación Salvadoreña para la Tercera Edad (FUSATE), ubicado en la colonia Costa Rica, al sur de San Salvador.

Todas las actividades se detienen. La costura se pospone. El jardín se queda solitario. Uno a uno, sin atropellarse, van entrando los "abuelitos", como les llama Rodríguez a las personas que encuentran en este Centro de Día la calidez del hogar que, quizá, afuera no poseen.

Según relata la fisioterapeuta, este centro funciona como un refugio para un promedio diario de 40 adultos mayores, a quienes no se les discrimina por condición social, religión, sexo ni procedencia.

"Cualquier persona que sobrepase los 60 años puede incorporarse a nuestros programas. Aquí vienen ancianos solitarios, que no tienen a nadie que vele por ellos, pero también ancianos a quienes, aún teniendo familiares, les gusta la compañía", afirma Rodríguez.

Y así, como todos los días, de lunes a sábado, el comedor se va llenando de olores, sabores y voces.

Aquí se sirve el refrigerio de las 9:00 de la mañana; el almuerzo, a las 12:00 y el refrigerio de la tarde, a las 3:00.

Se necesita ayuda

FUSATE recibe una ayuda mínima del gobierno. La mayor parte de los fondos proviene de donaciones. Cualquier ayuda es bienvenida, ya sea dinero o víveres.

"También necesitamos médicos, cocineros y jóvenes voluntarios que nos colaboren en actividades recreativas", dice Rodríguez.

Como este Centro de Día, existen dos más en Soyapango y Santa Tecla. Pero aún hay mucho trabajo por hacer.

De hecho, en El Salvador, son pocas y contadas las instancias que atienden las necesidades físicas y emocionales de la tercera edad.

Hasta el individuo más despistado puede constatar la pobreza en la que viven cientos de ancianos que deambulan por las calles.

Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), se consideran personas afectadas por el hambre y la pobreza las que ganan menos del equivalente a un dólar por día, o que invierten la mayor parte de su presupuesto en alimentos.

Por la falta o deficiencia de un fondo de pensiones, ayuda familiar o pago por trabajos varios, se infiere que más de la mitad de la población de la tercera edad del país entra en esta categoría del PMA.


Más que un plato de comida

En el comedor Mamá Margarita, los adultos mayores reciben más que un plato de comida caliente. Esta misión salesiana sigue la visión de Juan Bosco y su madre, Margarita, a través de la enseñanza y el amor cristiano


"Vendía paletas de sombrilla"

Todos los días, don Trinidad Penado Cuadra, de 81 años, camina desde su casa en San Jacinto hasta el Centro de Día de la colonia Costa Rica.


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