Duro despertar en La
Unión
En un momento, la vida de una familia
unionense cambió de manera
drástica. Un grupo de asaltantes se
introdujo a su negocio para robar, asesinar a
una persona y amenazar a unos niños
- Flor Lazo
- El Diario
de Hoy
Para
la familia Santos, la mañana del
sábado 17 de noviembre era como cualquier
otra. Las personas llegaban a su tienda para las
primeras compras del día. A eso de la
7:30 de la mañana, los huéspedes
cambiaron de rostro.
Cuatro individuos entraron en la tienda con
malas intenciones. Otros cinco sujetos
hacían guardia en los alrededores de la
zona. Todos pertenecían a la banda "El
Charqui", conocida desde hace tiempo por los
asaltos en los buses y viviendas cercanas.
Esa mañana, dos miembros de la
familia, dos hijas en concreto, se encargaban de
vender a los clientes del negocio. Ellas estaban
en compañía de sus hijos: un
bebé de pocos meses y un infante de
cuatro años. Florentín Santos, su
padre y dueño del establecimiento,
permanecía en el interior de la
vivienda.
De repente, los sujetos apuntaron a las
mujeres con armas de grueso calibre, se las
llevaron al interior de la vivienda y las
amenazaron con quitarles la vida. Algunos
vecinos escucharon los gritos y avisaron a las
autoridades.
En la vivienda, la violencia se
apoderó del momento. El señor
Santos salió rápido en defensa de
sus hijas y nietos. Uno de los asaltantes
golpeó el rostro de una de las mujeres y
abrió fuego contra el jefe de familia.
Santos murió en el acto.
Mientras tanto, un vecino de la zona
disparó contra los malhechores, cuando
estos se disponían a huir de la zona.
Luego se produjo un intercambio de disparos. En
la fuga, los miembros de la pandillas lesionaron
a otra persona que se encontraba afuera de su
vivienda.
Alertadas las autoridades, siguieron el
rastro de los asaltantes. Sobre las 11:00,
alrededor de 13 agentes descubrieron el
escondite de la banda "El Charqui", en una
vivienda del barrio Las Flores, de La
Unión.
Los asaltantes no se rindieron. Tomaron como
rehénes a una anciana de 70 años y
su nieta de 10. Al cabo de unos minutos, los
individuos se entregaron a las autoridades. En
casa permanecía el arma que mató a
Santos.
Este acontecimiento llenó de luto y
dolor a toda una comunidad, que exige más
acción por parte de las autoridades y
patrullajes por la zona. "Antes era tranquilo,
ahora matan a las personas en su propia casa",
dijo una vecina del lugar.