Piezas con mucha
historia
Las diferentes salas del Museo David J.
Guzmán albergan una amplia variedad de
piezas arqueológicas cuya historia
individual es muy rica
- Liz
Aguirre
- El Diario
de Hoy
Desde
las primeras vasijas de cerámica que
utilizaban los pobladores de El Salvador,
pasando por la artefactos de agricultura e
interpretación de diferentes dioses
prehispánicos, la riqueza en
arqueología que tiene el país se
muestra en el Museo Nacional de
Antropología David J. Guzmán.
Las piezas corresponden a diferentes
períodos de la historia
salvadoreña y proporcionan
información de las costumbres,
tradiciones y formas de vida de aquellas
épocas.
Una de las piezas más significativas
es el Pedernal Excéntrico, que abre la
exposición en la Sala de Asentamientos
Humanos. Representa el Sitio Arqueológico
San Andrés y fue encontrada en los
años 70, durante una excavación
realizada en la estructura 7. "Era parte de una
ofrenda típicamente maya, que
incluía vasijas del Petén, una
espina de mantaraya, conchas marinas con
pintura", explica Roberto Gallardo,
arqueólogo del Museo David J.
Guzmán. Este tipo de ofrenda se
hacía a un edificio y se cree que fue
realizada al finalizar la construcción de
la estructura 7. Se han encontrado piezas
similares a esta en Guatemala, Belice y
Copán en Honduras.
La cerámica
Las primeras piezas de cerámica en El
Salvador se encontraron cerca de las costas en
el sitio llamado El Carmen. Datan del año
1500 antes de Cristo. Otro tipo de figurillas
son las llamadas "Bolinas", que poseen rasgos
culturales característicos en toda
Mesoamérica. "Los investigadores han
concluído que las figurillas femeninas
representan la fertilidad, como ocurre en otras
civilizaciones del mundo", dice el
arqueólogo. Algunas de esas figuras
tenían brazos móviles. El hallazgo
de este tipo de piezas arqueológicas se
da aproximadamente en los años 40.
A través de la cerámica
prehispánica, los expertos han podido
establecer y corroborar períodos
históricos de los pobladores de El
Salvador. La decoración en cada pieza de
cerámica deja ver la visión del
mundo que tenían los indígenas.
Los sitios en donde se ha encontrado
cerámica del período
Pre-Clásico son: El Carmen, Santa
Leticia, Casa Blanca, Finca Rosita, El Perical,
Las Flores, Cerro El Zapote y Quelepa.
El cambio en el color de las piezas de
cerámica marca un nuevo período:
el Clásico. Se presentan así
vasijas decoradas, algunas con cuatro asas,
otras con aplicaciones de animales como
lagartos. El lagarto es una de las figuras
más representativas de la
cosmogonía maya.
Otro
cambio se da cuando llega el período de
la Conquista. Tanto la cerámica como
todas las formas de expresión
indígena se ven afectadas. El museo
exhibe piezas de vajillas estilo español
elaboradas con barro, que muestran la
fusión de dos culturas.
Algunas piezas de períodos previos a
la conquista muestran que han sido horneadas.
"Hasta ahora no se han encontrado los hornos, y
se tiene la teoría de que los
españoles fueron los que trajeron los
hornos para cerámica", dice Roberto
Gallardo. Sin embargo, descubrir un horno
cambiaría por completo la
teoría.
Dioses e interpretaciones
El barro fue el medio más utilizado
por los indígenas para expresar su
visión de los acontecimientos que ellos
no podían explicar. Así en la sala
de la religión se exhiben una amplia
variedad de figuras que representan dioses,
culto a los muertos, ataudes, etc. Un ejemplo de
culto a los muertos son las urnas funerarias que
se exhiben en la Sala de la Religión.
Los incensarios son piezas muy
características de la cultura
prehispánica de El Salvador. Los
tamaños y las decoraciones varian de
acuerdo al período y también el
uso que se les daba.
Figuras de mediano tamaño, siempre en
la Sala de la Religión, son evidencia de
que en aquellos tiempos también
nacían niños con deformaciones
congénitas como la hidrocefalia y el
labio leporino. Las figuras muestran la forma en
que asumían estas realidades los
habitantes del país.
Las diferentes piezas arqueológicas
que forman parte de las exhibiciones del museo
implican un historial individual que viene a
enriquecer el recorrido por la trayectoria de
los pobladores del país. Han sido
rescatadas de los principales sitios
arqueológicos que existen en El Salvador,
contribuyendo a armar el complejo rompecabezas
de la historia salvadoreña desde hace
miles de años.