Cuscatlán
Artesanos de cohete, un oficio en peligro de
extinción
El costo
de los castillos de luces
Mauricio
Beltrán Elías, de 56 años,
pertenece a la séptima generación
de artesanos de castillos de fuegos
pirotécnicos. El podría ser la
última
- Julio
Mejía
- El Diario
de Hoy
La construcción
de castillos, toritos, granadas y cohetes de
colores son la especialidad de Mauricio
Beltrán Elías, originario de
Cojutepeque. "Es un trabajo artesanal que me han
dejado mis tatarabuelos, ya pasaron siete
generaciones de mi familia por él y los
talleres aún tienen vida", dijo
Beltrán Elías, cuyo abuelo,
Anastasio Beltrán, murió a los 70
años de edad en un incendio de una de sus
coheterías.
La saga de tragedias
continuó. Hace seis años, su
madre, Ana María Beltrán,
falleció los 64 años a causa de
otro incendio. "Todos los incendios los hemos
vivido en esta misma cohetería, uno nunca
puede ver el inicio de la tragedia. Nos
encontrábamos realizando trabajos para
exportarlos a Guatemala cuando sucedió el
incendio, yo saqué a mi madre de las
llamas. Tres días después
murió en el hospital de Cojutepeque. Son
momentos difíciles de recordar y peor
aún relatarlos", dice el
artesano.
Hoy además del
riesgo de otro siniestro, Beltrán
Elías le tema a la competencia de
productos pirotécnicos de otros
países. "Hasta el año pasado
vendimos los últimos castillos a
Guatemala", comenta.
Pólvora
china
La venta ha
caído por la enorme competencia del
producto extranjero de pólvora china.
"Hay que aceptar que ellos traen un producto
mejor que el que producimos nosotros, pero
aún nuestra gente sigue consumiendo el
producto hecho con manos de nuestros artesanos.
Tampoco vamos a pelear con ese monstruo que son
las fábricas", acepta Beltrán
Elías.
La encrucijada es
grande para el artesano nacional. Aquí se
podría fabricar el producto chino, pero
la materia prima es carísima y el mercado
no lo paga debido a que lo encuentra caro.
Beltrán
Elías no tiene reparos en describir su
trabajo como sucio, mal oliente y peligroso,
"pero a la gente todavía le emocionan los
múltiples colores, hoy únicamente
nos hemos quedado con nuestros clientes de los
pueblos que celebran las fiestas patronales",
contó.
Los empleados de la
cohetería opinan que no hay instituciones
que se preocupen por proteger esta actividad
artesanal, la cual ha generado empleo a
numerosas familias salvadoreñas.
Según ellos, las mismas leyes y la nueva
tecnología amenazan con hacerla
desaparecer. "El Cuerpo de Bomberos, la
Policía Nacional Civil y otras
instituciones nos ven como enemigos, porque
piensan que los artesanos locales no acatamos
las recomendaciones", comentaron.
De 30 artesanos
empleados que laboraban en su taller, hoy,
Beltrán Elías sólo cuentan
con tres. "Hay mucha gente de Cojutepeque que si
sabe trabajar en esta labor, pero por falta de
recursos no les podemos brindar empleo",
lamentó, el artesano, el cual teme que su
oficio desaparezca al morir. "Dudo que otras
familias sigan esta tradición, debido a
que se necesita de mucha
responsabilidad".