Lunes 19 de noviembre 2001


La Nota del Día
 

El terrorismo contra la libertad

"…un primordial objetivo del terrorismo, incluyendo el de bin Laden y su especie, es minar las consolidadas libertades de las sociedades liberales, fruto de milenarias luchas y tragedias. En una democracia, preservar esas libertades debe ser el propósito fundamental de sus dirigentes y ciudadanos…"

En el Wall Street Journal

Proteger al mundo del terrorismo tiene sus grandes y graves costos, que van desde el sacrificio de millones de vidas inocentes, hasta el precio de defender ciudades, sistemas de transporte aéreo e instalaciones de toda clase. Piénsese en el aparataje requerido para cuidar las centrales de energía atómica, que de estallar contaminarían extensas regiones, como sucedió en el accidente de Chernobyl, que estuvo a punto de devastar a media Europa.

Los más visibles inconvenientes y restricciones los sufren los pasajeros de vuelos comerciales. Desde registros personales hasta responder preguntas que con frecuencia caen en lo estúpido (¿lleva usted algún artefacto explosivo…?), millones de personas en todo el mundo pierden tiempo y pasan molestias, en aras de la seguridad aérea. El riesgo que representan los secuestros de aviones movió a China continental a prohibir que ciudadanos de países islámicos abordaran aviones en su territorio. Y en la actualidad, centenares de miles de estudiantes procedentes de países árabes, africanos y musulmanes que cursan estudios en Europa y Estados Unidos, son vigilados, interrogados y detenidos, para detectar posibles operativos de la red terrorista de al Qaeda.

Pero tampoco el ciudadano de una democracia está exento de que se le investigue y regimente. Las llamadas internacionales, las transacciones bancarias entre países, las cuentas de inversión y ahorro de extranjeros, son monitoreadas cuidadosamente para detectar movimientos de dinero en favor de los grupos terroristas. En Europa, la policía tiene mayores facultades que en Estados Unidos para "pinchar" líneas telefónicas de sospechosos de pertenecer a bandas terroristas. Después de que la policía alemana descubrió que los secuestradores de aviones de septiembre 11 habían vivido un largo tiempo en Hamburgo, no habrá musulmán que escape control.

También grupos extremistas como los neonazis, con presencia tanto en Alemania como Estados Unidos, son vigilados muy de cerca. Y una serie de controles se está implantando por doquier, desde cámaras en estadios para encontrar a los perseguidos por la ley, hasta registros personales a los visitantes de empresas y oficinas públicas. A lo que lleva el terrorismo y la delincuencia puede ver cualquiera en las enrejadas tiendas de barrio de El Salvador.

Distíngase entre lo necesario y lo amenazador

Cuál es la frontera que separa lo lícito de lo impropio, se debate en la actualidad en los países occidentales, aunque la prioridad está clara: hay que erradicar el terrorismo aun a costa de una pérdida de privacidad del individuo. Occidente lucha contra el terrorismo, y al igual que durante la Segunda Guerra Mundial, las personas y las colectividades se ven forzadas a someterse a controles de la más variada naturaleza. Una situación que se debe evitar es la que se vivió en El Salvador en los años de la gran demencia, cuando la necesidad de combatir el terrorismo condujo a regimentar la vida ciudadana en aspectos que no tenían nada que ver con esa lucha.

Cada paso que demos como sociedad debe ser meditado, evaluado y debatido, para separar lo inevitable de lo innecesario, y esto de lo amenazador. En ningún momento bajemos la guardia.


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