La
Nota del
Día
El terrorismo contra la
libertad
"
un primordial objetivo del terrorismo,
incluyendo el de bin Laden y su especie, es
minar las consolidadas libertades de las
sociedades liberales, fruto de milenarias luchas
y tragedias. En una democracia, preservar esas
libertades debe ser el propósito
fundamental de sus dirigentes y
ciudadanos
"
En el Wall Street
Journal
Proteger al mundo del terrorismo tiene sus
grandes y graves costos, que van desde el
sacrificio de millones de vidas inocentes, hasta
el precio de defender ciudades, sistemas de
transporte aéreo e instalaciones de toda
clase. Piénsese en el aparataje requerido
para cuidar las centrales de energía
atómica, que de estallar
contaminarían extensas regiones, como
sucedió en el accidente de Chernobyl, que
estuvo a punto de devastar a media Europa.
Los más visibles inconvenientes y
restricciones los sufren los pasajeros de vuelos
comerciales. Desde registros personales hasta
responder preguntas que con frecuencia caen en
lo estúpido (¿lleva usted
algún artefacto explosivo
?),
millones de personas en todo el mundo pierden
tiempo y pasan molestias, en aras de la
seguridad aérea. El riesgo que
representan los secuestros de aviones
movió a China continental a prohibir que
ciudadanos de países islámicos
abordaran aviones en su territorio. Y en la
actualidad, centenares de miles de estudiantes
procedentes de países árabes,
africanos y musulmanes que cursan estudios en
Europa y Estados Unidos, son vigilados,
interrogados y detenidos, para detectar posibles
operativos de la red terrorista de al Qaeda.
Pero tampoco el ciudadano de una democracia
está exento de que se le investigue y
regimente. Las llamadas internacionales, las
transacciones bancarias entre países, las
cuentas de inversión y ahorro de
extranjeros, son monitoreadas cuidadosamente
para detectar movimientos de dinero en favor de
los grupos terroristas. En Europa, la
policía tiene mayores facultades que en
Estados Unidos para "pinchar" líneas
telefónicas de sospechosos de pertenecer
a bandas terroristas. Después de que la
policía alemana descubrió que los
secuestradores de aviones de septiembre 11
habían vivido un largo tiempo en
Hamburgo, no habrá musulmán que
escape control.
También grupos extremistas como los
neonazis, con presencia tanto en Alemania como
Estados Unidos, son vigilados muy de cerca. Y
una serie de controles se está
implantando por doquier, desde cámaras en
estadios para encontrar a los perseguidos por la
ley, hasta registros personales a los visitantes
de empresas y oficinas públicas. A lo que
lleva el terrorismo y la delincuencia puede ver
cualquiera en las enrejadas tiendas de barrio de
El Salvador.
Distíngase entre lo
necesario y lo amenazador
Cuál es la frontera que separa lo
lícito de lo impropio, se debate en la
actualidad en los países occidentales,
aunque la prioridad está clara: hay que
erradicar el terrorismo aun a costa de una
pérdida de privacidad del individuo.
Occidente lucha contra el terrorismo, y al igual
que durante la Segunda Guerra Mundial, las
personas y las colectividades se ven forzadas a
someterse a controles de la más variada
naturaleza. Una situación que se debe
evitar es la que se vivió en El Salvador
en los años de la gran demencia, cuando
la necesidad de combatir el terrorismo condujo a
regimentar la vida ciudadana en aspectos que no
tenían nada que ver con esa lucha.
Cada paso que demos como sociedad debe ser
meditado, evaluado y debatido, para separar lo
inevitable de lo innecesario, y esto de lo
amenazador. En ningún momento bajemos la
guardia.