Sábado 17 de noviembre 2001


Comentario de la semana
Luz al final del túnel
EDUARDO TORRES
eduardo@elsalvador.com

Al César lo que es del César.

Plenaria tras plenaria, con la muy recurrente práctica de los diputados de sacarse los trapos al sol, hay que decirlo, el espíritu se sintió reconfortado tras presenciar la buena "leche" que hubo durante la jornada legislativa de este pasado jueves.

Además de haber sido agradable, fue de necesaria productividad, en un momento de trascendental importancia para el país.

De los cinco préstamos presentados ante el pleno, dos fueron aprobados: el de $3.8 millones, para la modernización del sector financiero, y el de $25 millones, utilizados durante la emergencia posterior a los terremotos.

Y sobre los otros tres, el de $25 millones para la reconversión agroindustrial, el de $65 millones para la Fase I del Anillo Periférico y el de $7.2 millones para la reconstrucción del Mercado Central de San Salvador, se autorizó al Ejecutivo para que firmara y existe la posibilidad de que vuelvan al pleno la próxima semana para su aprobación.

Con un complejo y adverso escenario internacional, en el que a pesar de la desbandada de los talibanes continuará por años la guerra contra el terrorismo, de lo que se trata es de poder capear el temporal existente, en la mejor forma posible.

Recuerdo en este momento las palabras del ex coordinador del gabinete económico de la administración anterior, Eduardo Zablah-Touché, quien ante las cámaras de la televisión me dijo hace unos meses que lo que había pasado este año a El Salvador, era más que suficiente para haber postrado a cualquier otro país como el nuestro.

Para aquel momento no había habido sequía, tampoco ataques terroristas y existía la esperanza de que el mundo no cayera en la actual recesión.

Por eso fue tan importante la plenaria del pasado jueves.

Siendo tan pocas las variables que en el actual contexto controlamos, hubo por fin un desentrampamiento de préstamos en la Asamblea Legislativa, lo cual es algo digno de resaltar. No es todo lo que se requiere, pero por algo hay que empezar.

De mantenerse el ánimo productivo durante las jornadas legislativas que faltan para concluir el año, no cabe duda de que tendríamos todos el mejor regalo de fin de año posible, cual es el de iniciar el 2002 como el año en que -de darse las proyecciones económicas de los Estados Unidos- iniciemos nuestra propia recuperación económica.

La esperanza del futuro mejor

La semana inició con dimes y diretes alrededor de la aprobación del presupuesto y de los empréstitos internacionales. Hubo palabras un poco duras, pero sustentadas, en la argumentación pública. En lo personal, comparto el criterio de quienes argumentan que debatir y disentir, son elementos fundamentales de una democracia.

También comparto que se haga uso de la cuota de poder político obtenido en las urnas, en la búsqueda del beneficio del país. En términos de percepción, sin embargo, la extemporánea aprobación del presupuesto dista mucho de verse como beneficiosa para el país.

No siendo amigo de derramar más leche sobre la mesa, me parece que el presupuesto del año 2002 reviste aún una mayor importancia que la de los años anteriores y, posiblemente, también de la de los años por venir.

Según he entendido del Ejecutivo, de lo que se trata con la aprobación del presupuesto 2002 es de realizar la mayor inversión pública -que equivale decir inyección de "cash" a la economía- en la historia del país.

Dicha inversión ha sido a su vez programada para tener un efecto multiplicador, pues la realización de la obra, en todo el país, generará miles y miles de puestos de trabajo en aquellos sectores donde la necesidad es más grande.

No se trata de aprobar por aprobar.

Lo que El Salvador requiere, más allá de las diferentes ópticas con que mire las cosas cada quien, es superar las condiciones de pobreza de un sector muy amplio de nuestra población.

La reconstrucción del país a través de obra en todo el territorio nacional, más la reactivación de la zona oriental a través de Cutuco, nos pondrá en adecuadas condiciones para, cuando mejore el escenario internacional &emdash;y nos cuajen otras acciones colaterales&emdash;, iniciar el despegue desde el día uno.

Ojalá resplandezca la luz en la plenaria de San Miguel, esta próxima semana.

Licenciado en Ciencias Jurídicas y columnista de EL DIARIO DE HOY.


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