Comentario
de la semana
Luz al final del
túnel
EDUARDO
TORRES
eduardo@elsalvador.com
Al
César lo que es del César.
Plenaria tras plenaria, con la muy recurrente
práctica de los diputados de sacarse los
trapos al sol, hay que decirlo, el
espíritu se sintió reconfortado
tras presenciar la buena "leche" que hubo
durante la jornada legislativa de este pasado
jueves.
Además de haber sido agradable, fue de
necesaria productividad, en un momento de
trascendental importancia para el
país.
De los cinco préstamos presentados
ante el pleno, dos fueron aprobados: el de $3.8
millones, para la modernización del
sector financiero, y el de $25 millones,
utilizados durante la emergencia posterior a los
terremotos.
Y sobre los otros tres, el de $25 millones
para la reconversión agroindustrial, el
de $65 millones para la Fase I del Anillo
Periférico y el de $7.2 millones para la
reconstrucción del Mercado Central de San
Salvador, se autorizó al Ejecutivo para
que firmara y existe la posibilidad de que
vuelvan al pleno la próxima semana para
su aprobación.
Con un complejo y adverso escenario
internacional, en el que a pesar de la
desbandada de los talibanes continuará
por años la guerra contra el terrorismo,
de lo que se trata es de poder capear el
temporal existente, en la mejor forma
posible.
Recuerdo en este momento las palabras del ex
coordinador del gabinete económico de la
administración anterior, Eduardo
Zablah-Touché, quien ante las
cámaras de la televisión me dijo
hace unos meses que lo que había pasado
este año a El Salvador, era más
que suficiente para haber postrado a cualquier
otro país como el nuestro.
Para aquel momento no había habido
sequía, tampoco ataques terroristas y
existía la esperanza de que el mundo no
cayera en la actual recesión.
Por eso fue tan importante la plenaria del
pasado jueves.
Siendo tan pocas las variables que en el
actual contexto controlamos, hubo por fin un
desentrampamiento de préstamos en la
Asamblea Legislativa, lo cual es algo digno de
resaltar. No es todo lo que se requiere, pero
por algo hay que empezar.
De mantenerse el ánimo productivo
durante las jornadas legislativas que faltan
para concluir el año, no cabe duda de que
tendríamos todos el mejor regalo de fin
de año posible, cual es el de iniciar el
2002 como el año en que -de darse las
proyecciones económicas de los Estados
Unidos- iniciemos nuestra propia
recuperación económica.
La esperanza del futuro mejor
La semana inició con dimes y diretes
alrededor de la aprobación del
presupuesto y de los empréstitos
internacionales. Hubo palabras un poco duras,
pero sustentadas, en la argumentación
pública. En lo personal, comparto el
criterio de quienes argumentan que debatir y
disentir, son elementos fundamentales de una
democracia.
También comparto que se haga uso de la
cuota de poder político obtenido en las
urnas, en la búsqueda del beneficio del
país. En términos de
percepción, sin embargo, la
extemporánea aprobación del
presupuesto dista mucho de verse como
beneficiosa para el país.
No siendo amigo de derramar más leche
sobre la mesa, me parece que el presupuesto del
año 2002 reviste aún una mayor
importancia que la de los años anteriores
y, posiblemente, también de la de los
años por venir.
Según he entendido del Ejecutivo, de
lo que se trata con la aprobación del
presupuesto 2002 es de realizar la mayor
inversión pública -que equivale
decir inyección de "cash" a la
economía- en la historia del
país.
Dicha inversión ha sido a su vez
programada para tener un efecto multiplicador,
pues la realización de la obra, en todo
el país, generará miles y miles de
puestos de trabajo en aquellos sectores donde la
necesidad es más grande.
No se trata de aprobar por aprobar.
Lo que El Salvador requiere, más
allá de las diferentes ópticas con
que mire las cosas cada quien, es superar las
condiciones de pobreza de un sector muy amplio
de nuestra población.
La reconstrucción del país a
través de obra en todo el territorio
nacional, más la reactivación de
la zona oriental a través de Cutuco, nos
pondrá en adecuadas condiciones para,
cuando mejore el escenario internacional
&emdash;y nos cuajen otras acciones
colaterales&emdash;, iniciar el despegue desde
el día uno.
Ojalá resplandezca la luz en la
plenaria de San Miguel, esta próxima
semana.
Licenciado en Ciencias Jurídicas y
columnista de EL DIARIO DE HOY.