Los
terremotos afectaron la mitad de los centros
Finaliza un irregular
año escolar
Las escuelas públicas e institutos
cierran un año escolar, desde un primer
momento condicionado por las vicisitudes de los
terremotos de enero y febrero
Susana
Joma
El Diario de Hoy
No
están lejos esos días de enero y
febrero cuando miles de niños y maestros
se estremecieron y casi la mitad de las escuelas
del país sucumbió al movimiento de
la tierra.
En el día en que un millón y
medio de estudiantes de educación
Parvularia, Básica y Media abandonan las
aulas, los directores y las autoridades de
Educación vuelven la vista atrás y
concluyen que fue un año sumamente
difícil para los actores de la
educación.
Los severos daños en una
infraestructura escolar, en muchas comunidades,
lograda después de años de
esfuerzo, llevó consigo una serie de
problemas en cascada: la pérdida de horas
de clase, una significativa deserción en
todos los niveles educativos y la
búsqueda de soluciones alternativas.
"Este año se nos fueron 24
niños porque las familias emigraron. La
deserción fue mayor que el año
pasado, pero pienso que el próximo
año vamos a estar mejor en cobertura",
afirma Getty de Hernández, directora la
escuela Agustín Linares.
Golpe a la calidad
Su colega, José Raúl Orellana,
de la escuela Jorge Lardé, afirma sin
rodeos que la enseñanza también
sufrió un fuerte revés en
términos de calidad. A pesar de que se
comprimieron los contenidos y de que se
trató de recuperar clases durante muchos
sábados, incluso en vacaciones, no se
logró cubrir muchos temas que el alumno
tuvo que haber visto.
Las bajas calificaciones fueron muy
frecuentes en los dos primeros períodos,
debido a la alteración del estado
emocional de los niños.
Muchos proyectos que el Ministerio de
Educación tenía previsto realizar
este año encaminados a la mejora de la
calidad de enseñanza, entre ellos algunos
destinados a proveer tecnología,
construir o ampliar escuelas que desde
años la habían demandado, quedaron
truncados. Los recursos se reasignaron en la
rehabilitación y construcción de
las instituciones que quedaron
dañadas.
Orellana señala que enfrentó
problemas para desarrollar proyectos propios,
como la capacitación de maestros a lo
largo del año.
A
pesar de todo, los directores y la misma
ministra de Educación, Evelyn Jacir de
Lovo, se mostraron satisfechos. Si el año
no fue académicamente bueno, los
maestros, padres y niños hicieron el
mayor esfuerzo.
Le apuesta está hecha. En el 2002, a
través del Programa Escuela 10, se
dará un paso hacia la calidad del sistema
educativo público. Mientras tanto, se
exhorta a los escolares que en vacaciones
descansen y aprovechen el tiempo.
Educación privada también
fue golpeada
El sector educativo privado enfrentó
serios contratiempos. Los daños en
infraestructura obligaron a realizar fuertes
inversiones.
-Hay instituciones que todavía no han
concluido la construcción de sus
instalaciones. Los padres asumen una parte del
coste las reparaciones.
-Por la naturaleza del servicio, las
administraciones de los colegios
prácticamente se vieron obligadas a
reactivar las clases de forma inmediata.
- Algunas instituciones privadas, que por
años atendieron a población de la
clase media baja, y que ya tenían
problemas económicos, no superaron el
golpe.