Miércoles 14 de noviembre 2001


La izquierda en L.A.
El Che Guevara ya no vende
Carlos A. Rosales*

La izquierda latinoamericana nos ha vendido la idea de que cada día gana más terreno político en el continente. La llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela, el control territorial que la guerrilla marxista ejerce sobre buena parte de Colombia y las ventajas de candidatos de izquierda en sondeos electorales en Nicaragua y Brasil, son los "avances" más emblemáticos con que sustenta su tesis.

La realidad, sin embargo, es muy diferente. Los resultados de la encuesta que cada año realiza Latinobarómetro revelan que Latinoamérica ha dado un notable e importante giro hacia la derecha. La encuesta muestra de manera contundente que no hay, por parte de la población, una identificación ideológica con la izquierda. Al preguntar a los encuestados su ubicación en el espectro político, el 31 por ciento respondió que se consideraba a la derecha del centro y el 14 por ciento dijo considerarse a la izquierda del centro.

Desde 1995, Latinobarómetro realiza anualmente una encuesta en 17 países de la región -incluyendo El Salvador-. La consulta utiliza un muestreo de 18 mil personas en los 17 países, con muestras proporcionales en cada país que permiten la representación de 400 millones de habitantes.

Al comparar los resultados de este año con los obtenidos en 1996, se observa una clara tendencia hacia la derecha. Una pregunta formulada hace cinco años revela que el 24 por ciento de los latinoamericanos se ubicaba a la derecha del centro y que en la actualidad la proporción ha crecido en 7 por ciento. En contraste, la izquierda ha perdido terreno. Mientras el 20 por ciento de los encuestados se identificaba como a la izquierda del centro hace cinco años, la cifra cayó en 6 por ciento para este año.

Los resultados anteriores contrastan marcadamente con lo que se nos decía sobre las tendencias políticas en la región. Asimismo, los análisis más convincentes sobre la realidad política en el continente muestran también un panorama muy distinto. Para el caso:

El apoyo abrumador que al principio premió al populismo nacionalista de Chávez ha tenido una caída marcada, según varias encuestas realizadas en Venezuela. Al menos tres mediciones en las últimas semanas muestran un dramático descenso en su popularidad. Las que una vez fueron manifestaciones multitudinarias en su favor, son ahora cada vez menos frecuentes y con menos seguidores.

La derrota electoral del candidato oficialista en los recientes comicios sindicales fue un duro golpe a las pretensiones de Chávez, de alcanzar el poder en el único reducto donde todavía no lo había logrado. Por último, los esfuerzos por ejercer la censura y limitar la libertad de expresión son vistos por muchos como evidencia de la creciente frustración del Presidente por una opinión pública cada vez más adversa.

Aunque ya sabemos lo que sucedió en Nicaragua, el caso es también revelador. Por más de seis meses, las encuestas presagiaban el retorno de Daniel Ortega a la presidencia de Nicaragua. Su triunfo electoral hubiese sido simbólico e inspirador para otros partidos de izquierda en la región, en especial de El Salvador. De hecho, hay quienes han sugerido que las elecciones internas del FMLN fueron cuidadosamente programas para después de los comicios de Nicaragua. Un triunfo sandinista hubiera sido un importante asidero psicológico para las pretensiones de la ex guerrilla salvadoreña para las elecciones de 2003 y 2004. Empero, los nicaragüenses no sólo rechazaron de manera contundente el regreso de Ortega al poder, sino que, sin proponérselo, rechazaron también el apoyo que, sin dudas, el sandinismo hubiera representado para la izquierda salvadoreña.

El tamaño e importancia de Brasil le otorgan a sus elecciones presidenciales de octubre de 2002 aún más relevancia. A un año de los comicios, Luiz Inacio "Lula" da Silva goza de una ventaja de casi 20 puntos en los sondeos de opinión. El caso nicaragüense demuestra, sin embargo, que los resultados de encuestas prematuras no son el mejor indicador de lo que sucederá el día de la elección.

Además de los sonados triunfos electorales que obtuvieron candidatos de derecha tanto en México (Fox), como en Perú (Toledo), los prospectos para candidatos presidenciales y parlamentarios de derecha en Colombia, Chile y Honduras son más que alentadores.

"Las noticias sobre mi muerte", dijo una vez Mark Twain, "fueron una exageración". Lo mismo puede afirmar sin tapujo alguno la derecha latinoamericana.

* Lic. Carlos A. Rosales, politólogo, secretario de Comunicaciones de la Presidencia de la República.


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