La
izquierda en L.A.
El Che Guevara ya no
vende
Carlos
A. Rosales*
La izquierda latinoamericana nos ha vendido
la idea de que cada día gana más
terreno político en el continente. La
llegada de Hugo Chávez al poder en
Venezuela, el control territorial que la
guerrilla marxista ejerce sobre buena parte de
Colombia y las ventajas de candidatos de
izquierda en sondeos electorales en Nicaragua y
Brasil, son los "avances" más
emblemáticos con que sustenta su
tesis.
La realidad, sin embargo, es muy diferente.
Los resultados de la encuesta que cada
año realiza Latinobarómetro
revelan que Latinoamérica ha dado un
notable e importante giro hacia la derecha. La
encuesta muestra de manera contundente que no
hay, por parte de la población, una
identificación ideológica con la
izquierda. Al preguntar a los encuestados su
ubicación en el espectro político,
el 31 por ciento respondió que se
consideraba a la derecha del centro y el 14 por
ciento dijo considerarse a la izquierda del
centro.
Desde 1995, Latinobarómetro realiza
anualmente una encuesta en 17 países de
la región -incluyendo El Salvador-. La
consulta utiliza un muestreo de 18 mil personas
en los 17 países, con muestras
proporcionales en cada país que permiten
la representación de 400 millones de
habitantes.
Al comparar los resultados de este año
con los obtenidos en 1996, se observa una clara
tendencia hacia la derecha. Una pregunta
formulada hace cinco años revela que el
24 por ciento de los latinoamericanos se ubicaba
a la derecha del centro y que en la actualidad
la proporción ha crecido en 7 por ciento.
En contraste, la izquierda ha perdido terreno.
Mientras el 20 por ciento de los encuestados se
identificaba como a la izquierda del centro hace
cinco años, la cifra cayó en 6 por
ciento para este año.
Los resultados anteriores contrastan
marcadamente con lo que se nos decía
sobre las tendencias políticas en la
región. Asimismo, los análisis
más convincentes sobre la realidad
política en el continente muestran
también un panorama muy distinto. Para el
caso:
El apoyo abrumador que al principio
premió al populismo nacionalista de
Chávez ha tenido una caída
marcada, según varias encuestas
realizadas en Venezuela. Al menos tres
mediciones en las últimas semanas
muestran un dramático descenso en su
popularidad. Las que una vez fueron
manifestaciones multitudinarias en su favor, son
ahora cada vez menos frecuentes y con menos
seguidores.
La derrota electoral del candidato
oficialista en los recientes comicios sindicales
fue un duro golpe a las pretensiones de
Chávez, de alcanzar el poder en el
único reducto donde todavía no lo
había logrado. Por último, los
esfuerzos por ejercer la censura y limitar la
libertad de expresión son vistos por
muchos como evidencia de la creciente
frustración del Presidente por una
opinión pública cada vez
más adversa.
Aunque ya sabemos lo que sucedió en
Nicaragua, el caso es también revelador.
Por más de seis meses, las encuestas
presagiaban el retorno de Daniel Ortega a la
presidencia de Nicaragua. Su triunfo electoral
hubiese sido simbólico e inspirador para
otros partidos de izquierda en la región,
en especial de El Salvador. De hecho, hay
quienes han sugerido que las elecciones internas
del FMLN fueron cuidadosamente programas para
después de los comicios de Nicaragua. Un
triunfo sandinista hubiera sido un importante
asidero psicológico para las pretensiones
de la ex guerrilla salvadoreña para las
elecciones de 2003 y 2004. Empero, los
nicaragüenses no sólo rechazaron de
manera contundente el regreso de Ortega al
poder, sino que, sin proponérselo,
rechazaron también el apoyo que, sin
dudas, el sandinismo hubiera representado para
la izquierda salvadoreña.
El tamaño e importancia de Brasil le
otorgan a sus elecciones presidenciales de
octubre de 2002 aún más
relevancia. A un año de los comicios,
Luiz Inacio "Lula" da Silva goza de una ventaja
de casi 20 puntos en los sondeos de
opinión. El caso nicaragüense
demuestra, sin embargo, que los resultados de
encuestas prematuras no son el mejor indicador
de lo que sucederá el día de la
elección.
Además de los sonados triunfos
electorales que obtuvieron candidatos de derecha
tanto en México (Fox), como en
Perú (Toledo), los prospectos para
candidatos presidenciales y parlamentarios de
derecha en Colombia, Chile y Honduras son
más que alentadores.
"Las noticias sobre mi muerte", dijo una vez
Mark Twain, "fueron una exageración". Lo
mismo puede afirmar sin tapujo alguno la derecha
latinoamericana.
* Lic. Carlos A. Rosales,
politólogo, secretario de Comunicaciones
de la Presidencia de la
República.