Alianza del Norte
entra en Kabul; Talibán se retira sin
pelear
KABUL,
Afganistán (AP). Coronando
una serie de resonantes victorias, los
combatientes de la opositora Alianza del Norte
entraron el martes en Kabul después que
las tropas del régimen del Talibán
se retiraron amparadas por la oscuridad y sin
pelear.
Soldados de la Alianza del Norte, fuertemente
armados, patrullaban la ciudad en busca de
soldados talibanes y sus aliados árabes,
paquistaníes y chechenios del movimiento
al-Qaida de Osama bin Laden, sospechoso
principal de los ataques terroristas a Estados
Unidos hace dos meses. Por lo menos cinco
paquistaníes y dos árabes
murieron.
El presidente estadounidense George W. Bush
había instado a la oposición a no
entrar en Kabul hasta que se formara un nuevo
gobierno ampliamente representativo para
reemplazar al Talibán. Pero los jefes de
la alianza dijeron que la inesperada
evacuación talibana les obligó a
entrar en la ciudad para mantener el orden
público.
Al despuntar el alba sobre la cadena
montañosa del Hindu Kush, los residentes
de Kabul gritaban de alegría,
hacían sonar las bocinas de los
automóviles y los timbres de sus
bicicletas. Los hombres se afeitaban las barbas
--que el Talibán les obligaba a tener-- y
volvía a escucharse música que la
milicia islámica intransigente les
había prohibido.
También había indicios de que
el Talibán abandonaba otros centros
urbanos, posiblemente para replegarse a las
remotas montañas del sur a fin de librar
guerra de guerrillas.
En Kandahar, el bastión del
Talibán y foco del movimiento, un
residente al que se pudo contactar por
teléfono dijo que muchas figuras del
Talibán parecían haber salido de
la ciudad, con la excepción de los
policías uniformados.
En Chaman, cerca de la frontera con
Pakistán, un funcionario talibano, Mullah
Najibullah, dijo que unos 200 ex guerrilleros se
habían amotinado contra el Talibán
en Kandahar y que se libraban intensos combates
cerca del aeropuerto, en un suburbio de esa
ciudad.
No se pudo confirmar la versión por
otras fuentes. Kandahar está a 500
kilómetros al sudoeste de Kabul.
Asimismo, los guardias del Talibán
abandonaron el martes el puesto fronterizo de
Torkham en la misma frontera paquistaní.
Un grupo de ancianos afganos locales trataba de
determinar quién se haría cargo
del puesto, cerca de la ciudad paquistaní
de Peshawar.
Fuentes con las que se tomó contacto
telefónico en la ciudad afgana de
Jalalabad dijeron que al parecer el
Talibán se preparaba a abandonarla. Todas
las fuentes hablaron con la condición de
que no se las identificara.
En Kabul, bandas de soldados opositores se
movilizaban por la ciudad en taxis, camiones y
automóviles para perseguir a los
árabes, paquistaníes, chechenios y
otros que vinieron a Afganistán a ayudar
al régimen talibano.
Cinco paquistaníes murieron en un
tiroteo el martes por la mañana, dijeron
testigos. Sus cuerpos yacían en una plaza
pública horas después. Las tropas
de la alianza levantaron vallados en las calles
donde habían estado viviendo
árabes y otros asociados con al-Qaida.
En vista de las preocupaciones
internacionales sobre su comportamiento, la
alianza movilizaba 3.000 efectivos de seguridad
para mantener el orden en Kabul. El ministro del
interior de la oposición, Yunis Qanoni,
dijo que el grueso de las fuerzas opositoras se
mantendrán fuera de la ciudad, y que los
que habían entrado en Kabul el martes por
la mañana eran ''renegados''.
Las fuerzas del Talibán, que tomaron
control de Kabul en 1996, se dirigían al
parecer hacia la ciudad de Maidan Shahr, a unos
40 kilómetros al sur de Kabul. Al igual
que en el norte, el Talibán aparentemente
decidió ceder el territorio en vez de
luchar.
Talibán
se lleva consigo a extranjeros
presos
KABUL,
Afganistán (AP). Las
fuerzas talibanas huyeron de Kabul
llevándose consigo a ocho trabajadores
extranjeros de ayuda humanitaria a quienes
habían detenido por acusaciones de
predicar el cristianismo.
En algún momento después de las
6:30 de la tarde del lunes, los presos fueron
sacados de la prisión y subidos en una
camioneta azul de carga, la cual se
dirigió al sur.
''Ellos estaban muy contentos, porque
pensaron que serían liberados'', dijo
Abdul Raouf, uno de los guardias en el centro de
detención. Otro celador dijo más
temprano que los presos partieron a la
medianoche.
Varias columnas de soldados del
Talibán huyeron de Kabul la noche
anterior, luego que la opositora Alianza del
Norte irrumpió en el límite de la
capital.
''Esto es un auténtico lío'',
dijo John Mercer, padre de la trabajadora
más joven detenida por el Talibán,
la estadounidense Heather, de 24 años.
Consultado por teléfono en
Pakistán, Mercer dijo que él
trataba de obtener información sobre su
hija en la embajada del Talibán.
La prisión en Kabul es sucia y
húmeda. El baño es un hoyo en la
tierra, cubierto por varios trozos raídos
de estopa.
En el centro de detención,
parecía que los trabajadores
habían partido a toda prisa. Las maletas
estaban aún en las camas, dentro de un
cuarto hecho de bloques de hormigón que
hacía las veces de dormitorio para las
seis mujeres: Mercer y Dayna Curry, de Estados
Unidos; Margrit Stebnar, Kati Jelinek y Silke
Duerrkopf, de Alemania, y Diana Thomas, de
Australia.
En un hangar, dos calcetines puestos a secar
colgaban todavía.
Sólo había cuatro camas en el
cuarto, así como colchones en el piso
contra la pared. Las sábanas estaban
raídas y había también una
cobija rosada, llena de remiendos.
Los dos hombres detenidos, el alemán
George Taubmann y el australiano Peter Bunch,
estuvieron presos en otra habitación.
En un ropero de metal en el dormitorio de las
mujeres había champú, algunas
manzanas, crema facial, una bolsa pequeña
con medicamentos, jabón, algunos
artículos personales y un cepillo para el
cabello. Cerca estaban varios textos de idiomas
titulados: Aprenda a Hablar Pashtún
Afgano.
Luego de los ataques del 11 de septiembre en
Estados Unidos, los trabajadores asistenciales
fueron trasladados de un centro correccional
para menores a la prisión.
Alianza
del Norte pide presencia de la ONU en Kabul
KABUL,
Afganistán (AP). El
ministro del exterior de la opositora Alianza
del Norte declaró el martes que
había invitado a las Naciones Unidas a
enviar equipos a Kabul para ayudar a formar un
nuevo gobierno.
''Hemos invitado a las Naciones Unidas a
enviar equipos a Kabul a fin de ayudarnos con el
proceso de paz'', dijo el ministro, Abdula, que
usa un solo nombre.
Hablaba en conferencia de prensa en la
capital, horas después de que sus hombres
tomaran la ciudad.
En alusión a los pedidos de Estados
Unidos de que la alianza se abstenga de entrar a
Kabul, Abdula dijo que sus tropas planeaban
parar a las puertas de la ciudad pero se vieron
obligadas a entrar porque algunos agitadores
estaban provocando el caos.
''No teníamos otra alternativa que
enviar nuestras fuerzas de seguridad a Kabul'',
declaró.