Morazán/San
Miguel
"Samaritano"
con uniforme
Un policía se
unió a una comunidad migueleña
para obsequiar esperanza a una madre con siete
hijos discapacitados. La familia recibió
ropa, comida, sillas de ruedas y un nuevo
hogar
- Rosa
Fuentes/Evelyn Granados
- El Diario
de Hoy
Es
difícil encontrar a alguien que cargue
con el dolor ajeno. Santos Berríos, la
madre de siete menores que padecen la enfermedad
de Duchene, encontró un ángel en
su camino. El agente William Moisés
Dávila sacrificó sus labores en la
Unidad de Comunicaciones de la Policía
Nacional Civil (PNC) para menguar las grandes
limitantes que a diario enfrentan los
Berríos.
Su ejemplo logró
unir a los habitantes de Chapeltique, en San
Miguel, en beneficio de los
pequeños.
Domingo 11 de octubre.
Los Berríos fueron trasladados desde el
cantón San Bartolo, de Guatajiagua, en
Morazán, hasta el cantón Hualama,
de Chapeltique, en San Miguel. Allí, se
les construyó una vivienda, en un terreno
que donó José Ríos.
Así culminaron meses de
esfuerzo.
Todo comenzó con
un comentario entre colegas. Alguien
narró la historia de la mujer y sus siete
pequeños minusválidos al agente
Dávila. Por iniciativa, el policía
visitó el humilde hogar de los
Berríos y constató su realidad.
Tras conocer sus grandes necesidades, se las
ingenió para obtener por lo menos las
sillas de ruedas que urgían cinco de los
siete niños con edades entre 17 y tres
años.
Ellos sufren atrofia en
sus músculos, lo cual les impide
movilizarse. No hay cura en El Salvador, pues
los medicamentos tienen costos altísimos
y no se venden en el país.
Los deseos de
Dávila llegaron al corazón de la
comunidad antes citada. Y hoy, además de
la casa, tienen sillas de ruedas, ropa, comida y
otros artículos que fueron recolectados
en Chapeltique.
Desde el
cielo
Para Amílcar, de
17 años, hijo mayor de doña
Santos, la felicidad que les fue obsequiada vino
desde el cielo, donde se encuentra su padre.
"Siempre en nuestras oraciones damos gracias a
Dios, porque aún estamos vivos y todos
juntos", dijo.
Entre las donaciones
figuraba un lote de materiales de
construcción.
La ayuda fue oportuna.
Pero en casa, los siete hermanitos padecen de
cierto grado de invalidez y están
incapacitados para trabajar en
albañilería.
La tarea de edificar la
infraestructura se la adjudicó el agente
Dávila. Con esfuerzo, inició la
obra el solo. Combinaba sus labores policiales
con la construcción.
Luego, obtuvo la ayuda
de la Fuerza Armada y otros compañeros de
la PNC. Al final, Dávila terminó
solo.