Martes 13 de noviembre 2001


Morazán/San Miguel
"Samaritano" con uniforme

Un policía se unió a una comunidad migueleña para obsequiar esperanza a una madre con siete hijos discapacitados. La familia recibió ropa, comida, sillas de ruedas y un nuevo hogar

Rosa Fuentes/Evelyn Granados
El Diario de Hoy

Es difícil encontrar a alguien que cargue con el dolor ajeno. Santos Berríos, la madre de siete menores que padecen la enfermedad de Duchene, encontró un ángel en su camino. El agente William Moisés Dávila sacrificó sus labores en la Unidad de Comunicaciones de la Policía Nacional Civil (PNC) para menguar las grandes limitantes que a diario enfrentan los Berríos.

Su ejemplo logró unir a los habitantes de Chapeltique, en San Miguel, en beneficio de los pequeños.

Domingo 11 de octubre. Los Berríos fueron trasladados desde el cantón San Bartolo, de Guatajiagua, en Morazán, hasta el cantón Hualama, de Chapeltique, en San Miguel. Allí, se les construyó una vivienda, en un terreno que donó José Ríos. Así culminaron meses de esfuerzo.

Todo comenzó con un comentario entre colegas. Alguien narró la historia de la mujer y sus siete pequeños minusválidos al agente Dávila. Por iniciativa, el policía visitó el humilde hogar de los Berríos y constató su realidad. Tras conocer sus grandes necesidades, se las ingenió para obtener por lo menos las sillas de ruedas que urgían cinco de los siete niños con edades entre 17 y tres años.

Ellos sufren atrofia en sus músculos, lo cual les impide movilizarse. No hay cura en El Salvador, pues los medicamentos tienen costos altísimos y no se venden en el país.

Los deseos de Dávila llegaron al corazón de la comunidad antes citada. Y hoy, además de la casa, tienen sillas de ruedas, ropa, comida y otros artículos que fueron recolectados en Chapeltique.

Desde el cielo

Para Amílcar, de 17 años, hijo mayor de doña Santos, la felicidad que les fue obsequiada vino desde el cielo, donde se encuentra su padre. "Siempre en nuestras oraciones damos gracias a Dios, porque aún estamos vivos y todos juntos", dijo.

Entre las donaciones figuraba un lote de materiales de construcción.

La ayuda fue oportuna. Pero en casa, los siete hermanitos padecen de cierto grado de invalidez y están incapacitados para trabajar en albañilería.

La tarea de edificar la infraestructura se la adjudicó el agente Dávila. Con esfuerzo, inició la obra el solo. Combinaba sus labores policiales con la construcción.

Luego, obtuvo la ayuda de la Fuerza Armada y otros compañeros de la PNC. Al final, Dávila terminó solo.


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