Tomando
la palabra
El ejército
ciudadano
Marcial
Vela Ramos*
La edad de la tecnología e
informática ha acortado todas las
distancias hasta el grado tal que la
población civil debe participar en las
tareas de defensa nacional. Para la
prevención y, si es necesario, la
prosecución de la guerra, no es
suficiente tener defensas profesionales
organizadas, entrenadas y equipadas; un gran
número de civiles debe compartir esta
tarea.
Una nación como Estados Unidos, que ha
depositado su confianza en la CIA y FBI, no
puede darse el lujo en descansar
únicamente la seguridad nacional en este
tipo de instituciones. La seguridad de una
nación no sólo puede depender de
su ubicación geográfica, su
extensión territorial, sus recursos
naturales, el volumen de su población,
sino que también de la conciencia y
nacionalismo de sus ciudadanos.
¿Cómo es posible que el
país más poderoso del mundo no
haya tenido la capacidad de detectar la amenaza
terrorista &emdash;teniendo como indicio de que
las Torres Gemelas eran objetivos
estratégicos del terrorismo&emdash;,
desde el momento en que fueron blanco de un
atentado con un coche bomba en 1993, por parte
de fundamentalistas musulmanes? ¿Qué
pasó en realidad? ¿Acaso los Estados
Unidos flotaba en la seguridad de ser la
"única potencia militar" y de que
jamás le iba a suceder nada al interior
de su territorio? ¿Cómo es posible
que el presidente George W. Bush se haya sentido
o se sienta aún perseguido en su propio
país?
Ver y dejar pasar es el problema de la
seguridad &emdash;que no tiene precio
alguno&emdash; de un país sumamente
confiado de los acontecimientos que a diario
suceden tanto en lo nacional como en el
exterior. Una nación por lo tanto no
puede quedar satisfecha con una política
militar que resuelve problemas de defensa
sólo en el nivel nacional o regional.
Ahora debe abarcar conceptos defensivos de una
naturaleza mucho más amplia, conceptos
adecuados para la defensa del mundo libre como
un todo. ¿Cómo es posible que los
dueños y/o empleados de las escuelas de
aviación en La Florida, no se hayan
preguntado por qué estos alumnos
(terroristas) de raza no anglosajona
querían ser pilotos de aviones
comerciales? ¿Por qué el FBI y la
CIA no hicieron el seguimiento del hilo
histórico de los acontecimientos
acaecidos en 1993, y si lo llevaron acabo
posteriormente a los lamentables hechos del 11
de septiembre con los resultados de todos
conocidos?
Los acontecimientos históricos de
Pearl Harbor &emdash;la inteligencia
sabía del inminente ataque de la flota
japonesa y la población no fue advertida
como hoy lo está en Estados
Unidos&emdash; no son comparables. ¿Acaso
será porque los estadounidenses se
enorgullecen de ser una de la sociedades
más abiertas y libres del mundo, y que
"no se puede" violar al ciudadano de su
privacidad y libertad, aun cuando la
nación se vea amenazada?
¿Seguirá el mismo patrón el
gobierno? Creo que algo va ha cambiar.
Inevitablemente, la globalización de la
defensa debe llevar a una
universalización de principios para la
preparación de las diferentes amenazas
del siglo XXI. Ninguna nación puede ya
dejar de considerar un principio básico
que es vital para los demás: la
seguridad.
Este ensanchamiento del horizonte defensivo
local debe, sin embargo, proceder no sólo
en la dimensión geográfica. En la
mayor parte de los países
democráticos hay demasiados ciudadanos
que consideran las fuerzas militares y la
defensa en general como algo puramente
técnico, sin relación alguna con
sus vidas "normales". ¿Puede ser creada en
El Salvador una política de seguridad
nacional en una especie de vacío, sin que
llegue a ser molestada por todas las otras
necesidades y aspiraciones del país?
Estas cuestiones que ahora confronta la
humanidad han sido preguntadas antes. Fueron
preguntadas y contestadas en los siglos XIX y
XX, durante la Primera y Segunda guerras
mundiales y los diferentes conflictos posterior
a ellas. En algunos momentos las respuestas no
tuvieron eco. Por lo tanto una nación
libre no puede confiar únicamente en
fuerzas permanentes como único baluarte
militar, aun cuando dichas fuerzas fueren
reforzadas por voluntarios o conscriptos.
Estados Unidos en la actualidad está
haciendo uso de la reserva y Guardia Nacional
para afrontar la crisis del terrorismo. En este
contexto también todos los
salvadoreños aptos pueden dar a las
fuerzas profesionales las reservas necesarias y
que esas reservas pueden ser adiestradas en
varios cursos comparativamente cortos. Debemos
ensanchar nuestro pensamiento en otra
dimensión más, en lo que se
refiere a problemas de defensa: la
dimensión tiempo. En el presente se debe
crear un sistema que pueda ser sostenido sobre
una base permanente.
Los establecimientos militares, deben seguir
siendo aceptables a la nación
salvadoreña, no para los próximos
cinco o diez años, sino para generaciones
futuras. Debe ser económicamente
soportable aun durante un período de
depresión económica y ajustarse a
las necesidades educacionales de la
nación, como a los deseos de la vida
familiar de los ciudadanos. Por lo tanto, debe
estar en armonía con las ideas
políticas e ideales culturales de los
salvadoreños.
*Cnel. y Lic. en Ciencias
Políticas.