Lunes 12 de noviembre 2001


Tomando la palabra
El ejército ciudadano
Marcial Vela Ramos*

La edad de la tecnología e informática ha acortado todas las distancias hasta el grado tal que la población civil debe participar en las tareas de defensa nacional. Para la prevención y, si es necesario, la prosecución de la guerra, no es suficiente tener defensas profesionales organizadas, entrenadas y equipadas; un gran número de civiles debe compartir esta tarea.

Una nación como Estados Unidos, que ha depositado su confianza en la CIA y FBI, no puede darse el lujo en descansar únicamente la seguridad nacional en este tipo de instituciones. La seguridad de una nación no sólo puede depender de su ubicación geográfica, su extensión territorial, sus recursos naturales, el volumen de su población, sino que también de la conciencia y nacionalismo de sus ciudadanos.

¿Cómo es posible que el país más poderoso del mundo no haya tenido la capacidad de detectar la amenaza terrorista &emdash;teniendo como indicio de que las Torres Gemelas eran objetivos estratégicos del terrorismo&emdash;, desde el momento en que fueron blanco de un atentado con un coche bomba en 1993, por parte de fundamentalistas musulmanes? ¿Qué pasó en realidad? ¿Acaso los Estados Unidos flotaba en la seguridad de ser la "única potencia militar" y de que jamás le iba a suceder nada al interior de su territorio? ¿Cómo es posible que el presidente George W. Bush se haya sentido o se sienta aún perseguido en su propio país?

Ver y dejar pasar es el problema de la seguridad &emdash;que no tiene precio alguno&emdash; de un país sumamente confiado de los acontecimientos que a diario suceden tanto en lo nacional como en el exterior. Una nación por lo tanto no puede quedar satisfecha con una política militar que resuelve problemas de defensa sólo en el nivel nacional o regional. Ahora debe abarcar conceptos defensivos de una naturaleza mucho más amplia, conceptos adecuados para la defensa del mundo libre como un todo. ¿Cómo es posible que los dueños y/o empleados de las escuelas de aviación en La Florida, no se hayan preguntado por qué estos alumnos (terroristas) de raza no anglosajona querían ser pilotos de aviones comerciales? ¿Por qué el FBI y la CIA no hicieron el seguimiento del hilo histórico de los acontecimientos acaecidos en 1993, y si lo llevaron acabo posteriormente a los lamentables hechos del 11 de septiembre con los resultados de todos conocidos?

Los acontecimientos históricos de Pearl Harbor &emdash;la inteligencia sabía del inminente ataque de la flota japonesa y la población no fue advertida como hoy lo está en Estados Unidos&emdash; no son comparables. ¿Acaso será porque los estadounidenses se enorgullecen de ser una de la sociedades más abiertas y libres del mundo, y que "no se puede" violar al ciudadano de su privacidad y libertad, aun cuando la nación se vea amenazada? ¿Seguirá el mismo patrón el gobierno? Creo que algo va ha cambiar. Inevitablemente, la globalización de la defensa debe llevar a una universalización de principios para la preparación de las diferentes amenazas del siglo XXI. Ninguna nación puede ya dejar de considerar un principio básico que es vital para los demás: la seguridad.

Este ensanchamiento del horizonte defensivo local debe, sin embargo, proceder no sólo en la dimensión geográfica. En la mayor parte de los países democráticos hay demasiados ciudadanos que consideran las fuerzas militares y la defensa en general como algo puramente técnico, sin relación alguna con sus vidas "normales". ¿Puede ser creada en El Salvador una política de seguridad nacional en una especie de vacío, sin que llegue a ser molestada por todas las otras necesidades y aspiraciones del país? Estas cuestiones que ahora confronta la humanidad han sido preguntadas antes. Fueron preguntadas y contestadas en los siglos XIX y XX, durante la Primera y Segunda guerras mundiales y los diferentes conflictos posterior a ellas. En algunos momentos las respuestas no tuvieron eco. Por lo tanto una nación libre no puede confiar únicamente en fuerzas permanentes como único baluarte militar, aun cuando dichas fuerzas fueren reforzadas por voluntarios o conscriptos.

Estados Unidos en la actualidad está haciendo uso de la reserva y Guardia Nacional para afrontar la crisis del terrorismo. En este contexto también todos los salvadoreños aptos pueden dar a las fuerzas profesionales las reservas necesarias y que esas reservas pueden ser adiestradas en varios cursos comparativamente cortos. Debemos ensanchar nuestro pensamiento en otra dimensión más, en lo que se refiere a problemas de defensa: la dimensión tiempo. En el presente se debe crear un sistema que pueda ser sostenido sobre una base permanente.

Los establecimientos militares, deben seguir siendo aceptables a la nación salvadoreña, no para los próximos cinco o diez años, sino para generaciones futuras. Debe ser económicamente soportable aun durante un período de depresión económica y ajustarse a las necesidades educacionales de la nación, como a los deseos de la vida familiar de los ciudadanos. Por lo tanto, debe estar en armonía con las ideas políticas e ideales culturales de los salvadoreños.

*Cnel. y Lic. en Ciencias Políticas.


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