Domingo 11 de noviembre 2001



Carta de una salvatrucha desde Beijin

Queridos lectores: por esta vez les envío una carta que me escribió una verdadera salvatrucha desde Pekín, capital de China. La historia es real, como todo lo que yo escribo, y lo que le pasó por casarse con gringo de La Casona de Santa Elena. Ahí les va la historia, para que vean que en todos los confines hay paisanos. Ojo: los paréntesis son míos.

Lito Montalvo

"Me casé en 1991, emigramos con mi esposo hacia Estados Unidos, para luego salir designados primero a Chipre, después lo mandaron a Arabia Saudita por dos años en donde me tocaba andar totalmente cubierta de pies a cabeza cada vez que salía, aunque sea al súper.

"Luego nos mandaron a Bogotá por otros dos años y hoy que estamos aquí en la bella co-China -sí, son bien chuquitos los chinitos&emdash; (también los salvadoreños, hemos pasado 10 días sin bañarnos). Le hago más o menos al chino (supongo que se refiere al idioma), pues aquí el 95% de la población, que serán unos 999 millones más o menos, no le habla ni jota de ingles, así que a pura fuerza me ha tocado aprenderlo para poder salir a la calle de compras, restaurantes y traducirle a mi querido esposo, que tampoco lo habla.

"También he aprendido a comer con palitos chinos, aunque todavía no he tenido el privilegio de probar ratas -andan algo escasas, hoy con eso de los olímpicos están en gran demanda-  (aquí hay en abundancia y las podemos exportar), pero sí he probado unas ranas bien cholotonas que son consideradas un manjar y no son nada baratieris. Incluso, en algunos restaurantes durante el "happy hour" le sirven de boquita masacuatas encurtidas, no es paja (aquí hay conchas sazonadas con marea roja). La vida en general no es tan mal, más bien es seguro salir a cualquier lugar hasta bien tarde, no hay delincuencia ni violencia (igualito que Soyapango) salvo cuando se encuentra detrás del volante porque aquí todos manejan a lo mula. (fíjese que aquí no, son bien calmados los muchachos en especial los microbuseros).  Los súperes están bien abastecidos, léase hay mucho producto importado de todos lados del mundo a precios razonables. Los chinos, como le comentaba anteriormente, son algo brutos para manejar y con tanta bicicleta hay que tener cuidado de no echárselos, pues son de la creencia "no vel, no velgazo". (aquí, vel o no vel siemple hay velgazo) La vivienda, por lo menos para los extranjeros, no es tan mala, nosotros vivimos en un apartamentito como a quince minutos de la plaza de Tianamen y cerca de centros comerciales, metro y mercados. Hay mucho que comprar y como se imaginará se puede conseguir de todo a buenos precios, es más, a todas las mujeres que venimos a vivir aquí se nos hace vicio por las compras. Hay un "mercado campesino" donde todos los fines de semana llegan vendedores de todas las regiones de la China a vender sus artesanías. El toque está en irse bien tempranito para agarrar lo mejorcito y hacerse la dura a la hora de regatear con los precios &emdash;costumbre de rigor y la cual es todo un arte que todas tratamos de perfeccionar&emdash; (mero buxa la paisana). A mí en lo personal me fascina coleccionar todo lo que sea antiguo, no destartalado, pero que se vea viejito. Viera todas las piezas de las que me he hecho, hasta zapatitos de cuero tengo de la época en que a las mujeres todavía se les amarraban los pies para que los tuvieran estilo muñón, mi esposo sólo se ríe por las excentricidades que colecciono desde que vivimos aquí. Me imagino que tanto tesoro ha de venir de cuando tuvo lugar la Revolución Cultural de don Mao, que invitó al vulgo a que saqueara los palacetes de todos los burgueses cuando estos fueron enviados al campo para que aprendieran a labrar la tierra hombro a hombro con los campesinos. ¿Qué más le puedo contar?

"Tengo dos niños, Miguelito, de 9 años, y Ethan de 5 y medio. Miguelito es puro salvatrucho, el enano salió bien zarquito y chelito, como los abuelitos paternos. Tengo la suerte que no se me han rebelado todavía y me hablan el español con buen acento salvadoreño (así me gusta, paisana, que no se olviden de su idioma y de su patria), pues sé de muchas amigas latinas cuyos hijos no quieren hablarlo, pues el que realmente importa -dicen ellos- es el "American Inglish". Y hoy que los muchachos están ya en el colegio todo el día, conseguí un trabajo de medio tiempo en la embajada, para no pasarla tan de balde. (Aquí a eso le llamamos cachería, y no estar de balde)

"Bueno, don Lito, no lo quiero atarantar (¿más?) con tanta periquera, que cuando me dan cuerda, no hay quien me pare. Espero que nos podamos "e-meiliar" seguido, mientras su apretado horario se lo permita. Cuídese y no piense que es metido, nada que ver. Lilian".

INSERTO : En China los que manejan dicen: "No vel, no velgazo". Aquí decimos: "Vel o no vel, siemple velgazo".


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'01 [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com