Jueves 1 de noviembre 2001


En sintonía con Dios
Busquemos a nuestro Señor
Por el padre Eugenio Hoyos

E-mail: FatherHoyos@utinet.net

Con los acontecimientos del mundo vemos que muchas personas en nuestra sociedad se están acercando cada vez más a la iglesia, a los grupos de oración. Notamos que hay un acercamiento más rápido que antes a lo religioso Pero nos preguntamos entonces por qué el hombre se aleja de Dios? O mejor ¿quienes conspiran para que este alejamiento se produzca?

  La sociedad posmoderna tiene hoy muchos medios de comunicación que de inmediato la ponen en contacto con todos los sucesos del mundo.

Ciencia y tecnología, artes y futurismo están en sus ojos, en sus oídos, y en sus manos. El tiempo no les alcanza para captar el sinnúmero de mensajes que estos medios les absorbe por segundo.

A las señoras y muchos varones le gusta el sueño, las telenovelas, las modas, las recetas de cocina, los cosméticos, los programas de la farándula, el show de Cristina, Laura en América, y Carmen Salinas "hasta en las mejores familias", la crónica roja, y la página social. A los señores, el fútbol, el ciclismo, las noticias políticas, las películas de vaqueros, de guerra, violencia, y la pornografía. A los niños, los enlatados violentos, la magia, las tiras cómicas, y las trasnoches con las maquinas tragamonedas, el nintendo, etc.

¿En medio de que propaganda, programa o actividades comerciales o de gobierno, van las enseñanzas de Jesucristo? Donde se esta enseñando y guiando a las personas a que vivan un mundo mejor?

Los fuertes sobreviven

Las ideas del darwinismo, el pragmatismo y el nihilismo aplicadas a la economía, dicen que sólo supervisan los que en la selección natural sean los más fuertes, los mejores dotados. Universalmente las diversas culturas presentan una estructura religiosa inherente al ser humano. El hombre se siente y necesita estar relacionado con un ser superior, necesita atarse a un primer principio, necesita ligarse a un formador. Entre el ser humano y Dios existe una relación de dependencia y es grandioso ver cómo todas las civilizaciones reconocen y respetan esta relación de dependencia entre el formador y el formado (Dios-hombre).

Si los padres no llevan a la iglesia a los niños, ni al camposanto a cumplir con las obligaciones del culto a los antepasados, no hay ejemplo viviente; si los padres de familia no forman parte de una comunidad religiosa, ni dan limosnas ni participan de manera alguna en el culto que se debe a Dios, no hay ejemplo viviente "de la abundancia del corazón habla la boca". Por eso hoy en día estamos entendiendo que es importante acercarnos a Dios, acercar nuestras familias.

 ¡Busca a Dios... piensa positivo!


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