En
sintonía con Dios
Busquemos a nuestro
Señor
Por
el padre Eugenio Hoyos
E-mail:
FatherHoyos@utinet.net
Con
los acontecimientos del mundo vemos que muchas
personas en nuestra sociedad se están
acercando cada vez más a la iglesia, a
los grupos de oración. Notamos que hay un
acercamiento más rápido que antes
a lo religioso Pero nos preguntamos entonces por
qué el hombre se aleja de Dios? O mejor
¿quienes conspiran para que este
alejamiento se produzca?
La sociedad posmoderna tiene hoy
muchos medios de comunicación que de
inmediato la ponen en contacto con todos los
sucesos del mundo.
Ciencia y tecnología, artes y
futurismo están en sus ojos, en sus
oídos, y en sus manos. El tiempo no les
alcanza para captar el sinnúmero de
mensajes que estos medios les absorbe por
segundo.
A las señoras y muchos varones le
gusta el sueño, las telenovelas, las
modas, las recetas de cocina, los
cosméticos, los programas de la
farándula, el show de Cristina, Laura en
América, y Carmen Salinas "hasta en las
mejores familias", la crónica roja, y la
página social. A los señores, el
fútbol, el ciclismo, las noticias
políticas, las películas de
vaqueros, de guerra, violencia, y la
pornografía. A los niños, los
enlatados violentos, la magia, las tiras
cómicas, y las trasnoches con las
maquinas tragamonedas, el nintendo, etc.
¿En medio de que propaganda, programa o
actividades comerciales o de gobierno, van las
enseñanzas de Jesucristo? Donde se esta
enseñando y guiando a las personas a que
vivan un mundo mejor?
Los fuertes sobreviven
Las ideas del darwinismo, el pragmatismo y el
nihilismo aplicadas a la economía, dicen
que sólo supervisan los que en la
selección natural sean los más
fuertes, los mejores dotados. Universalmente las
diversas culturas presentan una estructura
religiosa inherente al ser humano. El hombre se
siente y necesita estar relacionado con un ser
superior, necesita atarse a un primer principio,
necesita ligarse a un formador. Entre el ser
humano y Dios existe una relación de
dependencia y es grandioso ver cómo todas
las civilizaciones reconocen y respetan esta
relación de dependencia entre el formador
y el formado (Dios-hombre).
Si los padres no llevan a la iglesia a los
niños, ni al camposanto a cumplir con las
obligaciones del culto a los antepasados, no hay
ejemplo viviente; si los padres de familia no
forman parte de una comunidad religiosa, ni dan
limosnas ni participan de manera alguna en el
culto que se debe a Dios, no hay ejemplo
viviente "de la abundancia del corazón
habla la boca". Por eso hoy en día
estamos entendiendo que es importante acercarnos
a Dios, acercar nuestras familias.
¡Busca a Dios... piensa
positivo!