Economía
petrolera
Combustibles: la
rebaja pudo ser mayor
La reciente baja en los precios de los
combustibles fue producto del libre mercado
internacional, pero la carga de más del
40 % en subsidios que tiene el galón de
gasolina frena un mayor beneficio.
Blanca
Hernández (*)
El optimismo existente entre los
líderes mundiales, respecto de que los
precios del petróleo no iban a sufrir
alzas a causa de la crísis mundial, tuvo
consecuencias positivas en El Salvador, al
registrarse una baja histórica en los
precios de los combustibles que distribuyen las
compañías petroleras locales.
La baja en más de dos colones por
galón de gasolina hizo sonreir al
salvadoreño dueño de un
automóvil y desde luego, tiene una
repercusión positiva en los precios de la
canasta básica y otros productos o
servicios.
Sin embargo, no hay que olvidar que el
galón de gasolina especial sufre la carga
de un subsidio al diesel para el transporte
público y al gas licuado de más
del 40 por ciento.
Es obvio que si ese altísimo
porcentaje bajara, luego de un estudio
concienzudo del uso del diesel y la
corrupción que ello ha generado, el
precio del combustible sería mucho
más barato y por ende habría
más beneficio para toda la
población.
Es importante destacar que los precios del
crudo fluctúan constantemente. De acuerdo
con Martha Amram, consultora para la industria
petrolera de la firma Navigant Consulting Inc.
estas fluctuaciones son causadas por los
pronósticos de los precios a futuro, en
lo que coincide con Severin Borenstein, director
del Instituto de Energía de la
Universidad de California (Berkley). Borenstein
indica que, como regla general, por cada
dólar que baje el barril de
petróleo, el precio de la gasolina baja
2.4 centavos de dólar (unos
21 centavos de colón)
La rebaja puede ser mayor
Es fácil ahora explicar que si se dio
esta reducción debido a la baja de los
precios internacionales del crudo y la
percibimos notablemente en nuestro país,
significa que el sistema de libre mercado a
nivel internacional sí funciona y que
cuando las variables de la oferta y la demanda
se dejan como agentes libres, hacen su trabajo
efectivamente dentro de un mercado con esas
características.
Pero tristemente en El Salvador el mercado no
es totalmente liberalizado y por ende no pudo
beneficiarse mas ampliamente con esta
reducción internacional debido a la carga
de subsidios.
Esperemos que esta reciente
demostración de lo que puede lograr un
libre mercado haga reflexionar a quienes deciden
las políticas económicas de
nuestro país, para que a medida que
continúe la tendencia a la baja en los
precios del petróleo, debido a la
reducción de aproximadamente 6% en el uso
del crudo en los Estados Unidos después
de los ataques terroristas (lo cual implica
930,000 barriles diarios, según el
Departamento de Energía, a través
de su Administración de
Información Energética), y a la
incertidumbre económica mundial, tales
hechos se reflejen mas significativamente en los
precios de los combustibles en El Salvador.
(*) Licenciada en Ciencias
Sociales