Pinceladas al aire
libre
No pagará nada, sólo
llevará sus materiales. A cambio, le
enseñarán las diferentes
técnicas de pintura y podrá
mostrar sus obras en tres exposiciones al
año
San
Miguel
Flor Lazo
El Diario de Hoy
Dedos y ropa manchados, seriedad en el rostro
y mucha paciencia. Son escenas frecuentes en
escuelas de dibujo y pintura. Lo que no es usual
es que el salón de clases sea una cancha
de baloncesto.
Así se hace en San Miguel. La
alcaldía patrocina, desde 1958, la
Academia Municipal de Pintura y Dibujo "Juan
Antonio Márquez", institución en
que la formación, de manera especial,
aunque no exclusiva, está dirigida a
niños y jóvenes. Funciona en al
cancha "Alvarez".
El instructor es el profesor Jorge
Márquez, hijo del fallecido pintor
migueleño que fundó la
academia.
En esta academia se han formado destacados
pintores, como Francisco López, el
artista que elaboró los cuadros de los ex
Presidentes de la República que adornan
las paredes en la alcaldía de la cabecera
departamental.
El proceso
Hay 30 alumnos actualmente en dos grupos de
capacitación en la academia, Diecinueve
de ellos reciben clases de una a cuatro de la
tarde. Han elaborado numerosos cuadros en
acuarela, óleo y otras
técnicas.
Otros 11 menores se encuentran en las fases
iniciales de la formación.
La situación, si se mantiene la
tendencia de años anteriores,
cambiará considerablemente en noviembre,
cuando decenas de jóvenes y niños
lleguen a inscribirse en los cursos.
No deberán pagar nada, simplemente,
llevar sus materiales de trabajo.
Los avances son mostrados a través de
tres exposiciones que se desarrollan cada
año. Una en septiembre, con motivos
cívicos; otra en noviembre, dedicada a
las fiestas de la ciudad, y la tercera en
diciembre, en el acto de clausura de los cursos
iniciados a principio de año.
Ahí, los alumnos reciben diplomas de
participación y, muchas veces, logran
vender varias de sus obras a los asistentes.
Alumna de 70 años
La mayoría de alumnos de la academia
municipal de pintura llegan y salen corriendo.
Son niños y jóvenes inquietos.
Alba, por el contrario, camina despacio y es
mucho más tranquila en su forma de
proceder.
Ella es la alumna de mayor edad del lugar.
Tiene 70 años.
Alba de Rodríguez es una maestra
jubilada. Sufrió un derrame cerebral que
le provocó cierto grado de invalidez.
Pero ella no se rindió ante la adversidad
y, además de los tratamientos
recomendados por los médicos, hizo de la
pintura una terapia que, en pocos días,
la entusiasmó.
Ella llegó a la academia para aprender
y se convirtió en un símbolo.
Tiene ya seis meses de recibir
capacitación, de cambiar su mundo por el
que crea con los pinceles.
"Desde que empecé a pintar, se
terminaron mis migrañas", dice
complacida.
En los 21 cuadros que ha hecho, se puede
apreciar lo que más le gusta: la
naturaleza. De hecho, su primer obra, con la que
aprendió a aplicar las primeras
técnicas, se llama "Amor de guaras".
Hay también en su colección,
flores, aves y campo.
Alba quiere seguir aprendiendo y piensa que
la pintura es una excelente terapia para muchas
personas, sin importar su edad.
No pagará nada, sólo
llevará sus materiales. A cambio, le
enseñarán las diferentes
técnicas de pintura y podrá
mostrar sus obras en tres exposiciones al
año