Comentario
de la semana
Cambio en la
ecuación
Eduardo
Torres
eduardo@elsalvador.com
"Este
es uno de esos días en los cuales puede
luego uno decir el resto de su vida que todo
cambió en este día", dijo un
destacado miembro de la OTAN el martes 11 de
septiembre, tras dimensionar los ataques
terroristas a Nueva York y Washington D.C.
Políticamente hablando, dentro de la
relatividad y la territorialidad del
término, me parece válido afirmar
que ha sido ésta una semana en la cual si
algo podemos decir, es que cambió la
ecuación política existente en el
país.
Qué tanto y hasta qué punto,
pues se sabrá con el correr del tiempo,
por supuesto que dependiendo del
desempeño que se dé al interior de
los partidos políticos.
En lo personal, comprendo cierto escepticismo
y algunas reticencias tras la
conformación del nuevo COENA. La apretada
situación económica, promesas
incumplidas, terremotos, precios
internacionales, sequía y terrorismo,
pues hacen mella en la moral &emdash;individual
o colectiva&emdash; de cualquiera.
Pero si algo se volvía imprescindible,
es iniciar un proceso de renovación,
creíble, de la desdentada imagen de la
"clase política". Necesitamos hacerlo
para poder confiar en nuestras instituciones,
para recuperar &emdash;como
salvadoreños&emdash; nuestra propia auto
estima, para quienes la hayan perdido, y hasta
para parar la libre caída de la
política partidaria, como ha pasado ya en
otras sociedades latinoamericanas, Venezuela por
ejemplo.
Comprendiendo los riesgos que han tomado los
connotados empresarios que decidieron
acompañar en la empresa político
partidista al reelecto presidente del COENA,
Roberto Murray Meza, creo que lo menos que puede
dárseles es el beneficio de la duda.
Porque es El Salvador quien gana con la
presencia &emdash;en el primer plano de la
actividad política&emdash; de gente de
tanto éxito, limpia y de amplia
mentalidad.
El reto que tiene el país es enorme.
Tal como dijo este pasado lunes Roberto Murray,
ante las cámaras de la televisión,
más allá de ideologías,
añadámosle nosotros lo de promesas
incumplidas, "lo que la gente busca son
resultados".
De lo que entonces se trata, más que
de dimes y diretes, es de lograr llevar los
beneficios del sistema democrático y de
economía abierta, a los segmentos
poblacionales que más los necesitan. Y
para ello, nada mejor que poder llevar gente de
la mayor experiencia y capacidad en la actividad
productiva, hacia la actividad
pública.
El renacer de la esperanza
La otra noticia de tipo político que
al día siguiente de la renovación
del COENA impactó al país, fue la
expulsión de Facundo Guardado de las
filas del FMLN. La batalla verbal desatada entre
efemelenistas, a raíz de la acción
del Tribunal de Honor, no se hizo esperar.
"Los ortodoxos no desean gobernar este
país", dijo Facundo Guardado este pasado
miércoles ante las cámaras de la
televisión. "El sistema tiene mecanismos
de seducción", respondió al
día siguiente Shafick Handal,
también ante las cámaras. El hecho
objetivo es que votó por separado la
fracción legislativa del FMLN, en la
plenaria de hace dos días. Y que
conocedores de las interioridades del principal
partido de la oposición, como Dagoberto
Gutiérrez, han expresado que las
diferencias son "irreconciliables".
Qué consecuencias le traerá al
país el abrupto cambio en la
ecuación política, en particular
al resto de fuerzas políticas, es la
pregunta de fondo que tiene que ver con la vida
de todos, porque la actividad pública a
todos nos concierne.
Con márgenes de acción muy
reducidos, por la difícil coyuntura
internacional que atraviesa el mundo, algo
está empezando a suceder en El Salvador.
Los intereses de los préstamos bancarios
siguen poco a poco hacia la baja; los de las
tarjetas de crédito comienzan a
reducirse; viene reducción en las tarifas
eléctricas y &emdash;aunque no tengamos
nada que ver nosotros en ello&emdash; disminuye
el precio de la gasolina.
Desde mi particular punto de vista, lo que lo
anterior implica, es que hay siempre margen para
mejorar, por muy complejas que sean las
condiciones externas. Lo que necesitamos,
además de preocuparnos por el consumidor,
es un mejor grado de estabilidad, que fomente
una mayor inversión en suelo patrio.
Visión, para fijarnos metas y
objetivos, y capacidad, para realizar la tarea
asignada.
Ojalá la renovación del COENA
traiga tras de sí un efecto cascada,
donde nuestros mejores hijos se animen a
involucrarse más, mucho más, en el
esfuerzo de sacar adelante al país. De
ser así, sí que sería un
importante paso hacia la recuperación de
confianza en que, parafraseando una reaganesca
frase, "los mejores días están
aún por venir".
Licenciado en Ciencias Jurídicas y
columnista de EL DIARIO DE HOY.