Sábado 6 de octubre 2001


Comentario de la semana
Cambio en la ecuación
Eduardo Torres
eduardo@elsalvador.com

"Este es uno de esos días en los cuales puede luego uno decir el resto de su vida que todo cambió en este día", dijo un destacado miembro de la OTAN el martes 11 de septiembre, tras dimensionar los ataques terroristas a Nueva York y Washington D.C.

Políticamente hablando, dentro de la relatividad y la territorialidad del término, me parece válido afirmar que ha sido ésta una semana en la cual si algo podemos decir, es que cambió la ecuación política existente en el país.

Qué tanto y hasta qué punto, pues se sabrá con el correr del tiempo, por supuesto que dependiendo del desempeño que se dé al interior de los partidos políticos.

En lo personal, comprendo cierto escepticismo y algunas reticencias tras la conformación del nuevo COENA. La apretada situación económica, promesas incumplidas, terremotos, precios internacionales, sequía y terrorismo, pues hacen mella en la moral &emdash;individual o colectiva&emdash; de cualquiera.

Pero si algo se volvía imprescindible, es iniciar un proceso de renovación, creíble, de la desdentada imagen de la "clase política". Necesitamos hacerlo para poder confiar en nuestras instituciones, para recuperar &emdash;como salvadoreños&emdash; nuestra propia auto estima, para quienes la hayan perdido, y hasta para parar la libre caída de la política partidaria, como ha pasado ya en otras sociedades latinoamericanas, Venezuela por ejemplo.

Comprendiendo los riesgos que han tomado los connotados empresarios que decidieron acompañar en la empresa político partidista al reelecto presidente del COENA, Roberto Murray Meza, creo que lo menos que puede dárseles es el beneficio de la duda. Porque es El Salvador quien gana con la presencia &emdash;en el primer plano de la actividad política&emdash; de gente de tanto éxito, limpia y de amplia mentalidad.

El reto que tiene el país es enorme. Tal como dijo este pasado lunes Roberto Murray, ante las cámaras de la televisión, más allá de ideologías, añadámosle nosotros lo de promesas incumplidas, "lo que la gente busca son resultados".

De lo que entonces se trata, más que de dimes y diretes, es de lograr llevar los beneficios del sistema democrático y de economía abierta, a los segmentos poblacionales que más los necesitan. Y para ello, nada mejor que poder llevar gente de la mayor experiencia y capacidad en la actividad productiva, hacia la actividad pública.

 

El renacer de la esperanza

 

La otra noticia de tipo político que al día siguiente de la renovación del COENA impactó al país, fue la expulsión de Facundo Guardado de las filas del FMLN. La batalla verbal desatada entre efemelenistas, a raíz de la acción del Tribunal de Honor, no se hizo esperar.

"Los ortodoxos no desean gobernar este país", dijo Facundo Guardado este pasado miércoles ante las cámaras de la televisión. "El sistema tiene mecanismos de seducción", respondió al día siguiente Shafick Handal, también ante las cámaras. El hecho objetivo es que votó por separado la fracción legislativa del FMLN, en la plenaria de hace dos días. Y que conocedores de las interioridades del principal partido de la oposición, como Dagoberto Gutiérrez, han expresado que las diferencias son "irreconciliables".

Qué consecuencias le traerá al país el abrupto cambio en la ecuación política, en particular al resto de fuerzas políticas, es la pregunta de fondo que tiene que ver con la vida de todos, porque la actividad pública a todos nos concierne.

Con márgenes de acción muy reducidos, por la difícil coyuntura internacional que atraviesa el mundo, algo está empezando a suceder en El Salvador. Los intereses de los préstamos bancarios siguen poco a poco hacia la baja; los de las tarjetas de crédito comienzan a reducirse; viene reducción en las tarifas eléctricas y &emdash;aunque no tengamos nada que ver nosotros en ello&emdash; disminuye el precio de la gasolina.

Desde mi particular punto de vista, lo que lo anterior implica, es que hay siempre margen para mejorar, por muy complejas que sean las condiciones externas. Lo que necesitamos, además de preocuparnos por el consumidor, es un mejor grado de estabilidad, que fomente una mayor inversión en suelo patrio.

Visión, para fijarnos metas y objetivos, y capacidad, para realizar la tarea asignada.

Ojalá la renovación del COENA traiga tras de sí un efecto cascada, donde nuestros mejores hijos se animen a involucrarse más, mucho más, en el esfuerzo de sacar adelante al país. De ser así, sí que sería un importante paso hacia la recuperación de confianza en que, parafraseando una reaganesca frase, "los mejores días están aún por venir".

Licenciado en Ciencias Jurídicas y columnista de EL DIARIO DE HOY.


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