La
Nota del
Día
Limpien paredes y aclaren
mentes
De la misma manera como se limpian de mugre
las paredes, hay que ocuparse de lo que
enseñan a los niños y
jóvenes en escuelas, colegios, institutos
y universidades
La Alcaldía de San Salvador
inició la limpieza de rótulos,
consignas y eslóganes que empuercan
paredes, puertas y muros de la ciudad, pintados
en su mayor parte por activistas del FMLN; la
mano derecha arregla lo que la mano izquierda
hizo. Ya era tiempo que sucediera.
Las "pintas" son una ocurrencia de todos los
tiempos; en la Roma del medioevo, hace mil
años, se protestaba, burlaba e insultaba
escribiendo con carbón (grafitti) en el
pedestal de la estatua de Pasquino. Los chinos
bajo el comunismo externaban sus frustraciones
en un muro de la plaza Tienamen, donde
ocurrió la espantosa masacre.
Pero en Hispanoamérica,
particularmente en El Salvador, no hay sitio
donde no se escriban sandeces, insultos,
exhortaciones a la insurrección y
eslóganes en favor del socialismo. La
calaña de los autores se comprueba no
sólo por el contenido de sus pobres
mensajes, sino también por las faltas de
ortografía y la pésima
caligrafía, a lo que se agrega la
carencia de imaginación y humor. Como
excusa diremos que en plena marcha popular en
protesta por el imperialismo y en solidaridad
con los talibanes y Fidel, nadie cuida la
elegancia de las letras.
Falta de imaginación y de humor. A lo
largo de cuarenta años el contenido de
las frases, su virulencia, los insultos y los
llamados a la "revolución" no han
cambiado en nada. Un estudio arqueológico
de los estratos más antiguos de pintura,
digamos el paleolítico de los Sesenta,
cuando el partido se tomó la universidad,
arroja los mismos resultados que las
investigaciones sobre el período
cavernario de septiembre 15 de 2001: el faro del
pensamiento fideliano, de Marx y de Mao no ha
perdido fuerza, aunque hay luminarias
adicionales, como Pol Pot, Hugo Chávez y
los talibanes.
De tales señales surge una
conclusión: el problema no es tanto de
superficie invitadora y pintura, cuanto de
lavados de cerebro, confusión mental,
resentimientos sociales y total
incomprensión de lo que es la vida en
democracia. Sicólogos más que
pintores (o despintores) deben analizar el
porqué persisten tales manifestaciones
del hígado. Es previsible que, dentro de
un año, o diez, y por más que la
Alcaldía limpie paredes, allí van
a continuar apareciendo estupideces.
"O con la
civilización, o con la barbarie"
Esos procesos craneales no son el exclusivo
privilegio de las juventudes revolucionarias.
Ultimamente han aparecido rostros misteriosos y
draculescos en los postes, se manifiesta el
Frente Popular de Liberación Macdonald,
las "maras" marcan sus territorios y
pequeños negocios pegan volantes en
paredes. Pero lo fuerte es lo fuerte.
El problema es grave, pues no es
físico (pared, repello y pintura) sino
mental. De la misma manera como se limpian de
mugre las paredes, hay que ocuparse de lo que
enseñan a los niños y
jóvenes en escuelas, colegios, institutos
y universidades.
Hay muchísimo por enseñar. Lo
primero y más obvio es que "quien mancha
pared y mesa, demuestra su bajeza". Lo segundo,
que paredes, muros, puertas, "las asesinas"
cajas telefónicas y otras superficies
tienen dueño, y que las pintas
dañan su propiedad. Lo tercero, que un
conglomerado no puede aspirar a niveles
superiores de vida, si ensucia y daña lo
que le rodea. Todas esas pintas son un
pésimo ejemplo para las venideras
generaciones, al acostumbrarlas al relajo y la
porquería.
"O estamos con la civilización, o
estamos con la barbarie".