Sábado 6 de octubre 2001


La Nota del Día
 

Limpien paredes y aclaren mentes

De la misma manera como se limpian de mugre las paredes, hay que ocuparse de lo que enseñan a los niños y jóvenes en escuelas, colegios, institutos y universidades

La Alcaldía de San Salvador inició la limpieza de rótulos, consignas y eslóganes que empuercan paredes, puertas y muros de la ciudad, pintados en su mayor parte por activistas del FMLN; la mano derecha arregla lo que la mano izquierda hizo. Ya era tiempo que sucediera.

Las "pintas" son una ocurrencia de todos los tiempos; en la Roma del medioevo, hace mil años, se protestaba, burlaba e insultaba escribiendo con carbón (grafitti) en el pedestal de la estatua de Pasquino. Los chinos bajo el comunismo externaban sus frustraciones en un muro de la plaza Tienamen, donde ocurrió la espantosa masacre.

Pero en Hispanoamérica, particularmente en El Salvador, no hay sitio donde no se escriban sandeces, insultos, exhortaciones a la insurrección y eslóganes en favor del socialismo. La calaña de los autores se comprueba no sólo por el contenido de sus pobres mensajes, sino también por las faltas de ortografía y la pésima caligrafía, a lo que se agrega la carencia de imaginación y humor. Como excusa diremos que en plena marcha popular en protesta por el imperialismo y en solidaridad con los talibanes y Fidel, nadie cuida la elegancia de las letras.

Falta de imaginación y de humor. A lo largo de cuarenta años el contenido de las frases, su virulencia, los insultos y los llamados a la "revolución" no han cambiado en nada. Un estudio arqueológico de los estratos más antiguos de pintura, digamos el paleolítico de los Sesenta, cuando el partido se tomó la universidad, arroja los mismos resultados que las investigaciones sobre el período cavernario de septiembre 15 de 2001: el faro del pensamiento fideliano, de Marx y de Mao no ha perdido fuerza, aunque hay luminarias adicionales, como Pol Pot, Hugo Chávez y los talibanes.

De tales señales surge una conclusión: el problema no es tanto de superficie invitadora y pintura, cuanto de lavados de cerebro, confusión mental, resentimientos sociales y total incomprensión de lo que es la vida en democracia. Sicólogos más que pintores (o despintores) deben analizar el porqué persisten tales manifestaciones del hígado. Es previsible que, dentro de un año, o diez, y por más que la Alcaldía limpie paredes, allí van a continuar apareciendo estupideces.

"O con la civilización, o con la barbarie"

Esos procesos craneales no son el exclusivo privilegio de las juventudes revolucionarias. Ultimamente han aparecido rostros misteriosos y draculescos en los postes, se manifiesta el Frente Popular de Liberación Macdonald, las "maras" marcan sus territorios y pequeños negocios pegan volantes en paredes. Pero lo fuerte es lo fuerte.

El problema es grave, pues no es físico (pared, repello y pintura) sino mental. De la misma manera como se limpian de mugre las paredes, hay que ocuparse de lo que enseñan a los niños y jóvenes en escuelas, colegios, institutos y universidades.

Hay muchísimo por enseñar. Lo primero y más obvio es que "quien mancha pared y mesa, demuestra su bajeza". Lo segundo, que paredes, muros, puertas, "las asesinas" cajas telefónicas y otras superficies tienen dueño, y que las pintas dañan su propiedad. Lo tercero, que un conglomerado no puede aspirar a niveles superiores de vida, si ensucia y daña lo que le rodea. Todas esas pintas son un pésimo ejemplo para las venideras generaciones, al acostumbrarlas al relajo y la porquería.

"O estamos con la civilización, o estamos con la barbarie".


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