Orientaciones
familiares
Otros
propósitos del matrimonio
Por
Pastor Mario Vega
En
una columna anterior se comenzaron a esbozar
algunos de los propósitos para los cuales
Dios ha instituído el matrimonio. El
conocimiento de tales propósitos y el
esfuerzo que se ponga por alcanzarlos
serán determinantes al momento de
construír la armonía
hogareña.
Instrucción moral
Dentro del hogar los niños reciben sus
primeras lecciones morales. El discernimiento
entre lo correcto e incorrecto se produce en la
intimidad de las relaciones hogareñas. La
influencia de los padres deja huellas
imborrables en las vidas de sus hijos.
Es de suma importancia la perspectiva de los
padres con respecto a esta responsabilidad. Los
niños saben cuando los padres mienten,
cuando fingen, cuando rompen las reglas, cuando
actuan alejados de la integridad. Todo lo que
los padres hacen igualmente lo
reproducirán los hijos.
Propagación de la fe
Repetidas veces encontramos en las
epístolas de los apóstoles
referencias a iglesias en las casas de
algún creyente. La influencia de una
familia cristiana puede ser tal que conduzca a
otros a la salvación y a la
inspiración de vivir la vida cristiana.
La familia tiene el propósito de edificar
a la sociedad por medio de su ejemplo y
conducta, alcanzando asi a otros para que ellos
también pertenezcan a la gran familia
cristiana.
Prevención social
Universalmente se repite que la base de la
sociedad es la familia. Este concepto
también aparece en las Escrituras
sagradas en donde la integridad y pureza de la
familia se liga al destino de las naciones. Las
prácticas inmorales se presentan como
amenzas a la sociedad.
El hogar cristiano
Es posible que muchas familias en el mundo
estén organizadas de tal manera que gozan
de los propósitos mencionados sin tener
mucha relación con Dios. Si las personas
pueden gozar de los privilegios del sexo y de
tener una familia naturalmente feliz
¿qué diferencia hace que un hogar
sea cristiano?
El hogar cristiano es un elemento redentor en
la sociedad porque es el lugar donde
Jesús puede establecer su diferencia. En
conocer a Jesús y vivir sus
enseñanzas se encuentra un potencial
redentor inmensurable.