Agradeciendo
muestras de simpatía
Todos unidos: una
coalición global
Rose
M. Likins*
El 11 de septiembre de 2001, el mundo, tal
como lo conocemos, cambió para siempre.
En nombre del pueblo de los Estados Unidos
quisiera agradecer al pueblo salvadoreño
las abundantes muestras de simpatía
hechas a raíz de los ataques terroristas
de ese día. Muchos de ustedes llamaron,
enviaron cartas, faxes o correos
electrónicos, o vinieron personalmente a
la embajada a firmar el libro de condolencias.
Todos nosotros en la embajada fuimos conmovidos
por estas expresiones de pésame. Yo
siempre supe que los estadounidenses y los
salvadoreños compartimos una amistad muy
fuerte, y esto se ha comprobado una y otra vez,
especialmente en estas últimas
semanas.
Los ataques del 11 de septiembre ocurrieron
en tierras estadounidenses, pero fueron un golpe
contra la democracia y todas la personas que
creen en la paz alrededor del mundo. Para muchos
salvadoreños este hecho fue especialmente
trágico debido a que familiares, amigos y
vecinos fueron también víctimas.
Algunos de estos salvadoreños se
habían ido a los Estados Unidos para
escapar del terror y los peligros de la guerra
civil. En lugar de encontrar una vida más
segura, ellos terminaron su vida a manos de
terroristas, a quienes no les importó
todo el dolor y sufrimiento sin sentido que
provocaron a otros.
Como un resultado de los ataques del 11 de
septiembre, estamos en guerra. Cuando pensamos
sobre el futuro de nuestro planeta, que ha
cambiado radicalmente, reconocemos que
ningún ciudadano del mundo puede sentirse
tan seguro como se sentía hace tan
sólo unas cuantas semanas.
Pero tal como el presidente Bush ha dicho y
demostrado, no es una guerra contra
religión alguna o un grupo étnico
en especial. No es una guerra contra los
ciudadanos de un país en particular, ya
que la amenaza del terrorismo no reconoce
frontera alguna. Es una guerra contra aquellos
que rechazan la democracia, la libertad, la
prosperidad y el desarrollo. Es una guerra
contra aquellos que rechazan la gran cantidad de
culturas y la enorme diversidad que conforman el
mundo.
Nuestros enemigos son los terroristas
radicales y cualquier gobierno que los apoye. La
información que hemos obtenido, apunta
hacia a un grupo de asociaciones informales de
terroristas conocidas como "al Qa'ida". Ellos
son los mismos asesinos responsables por el
bombardeo de nuestras embajadas en Tanzania y
Kenia, así como del ataque contra el
barco U.S.S. Cole.
Para luchar contra el terrorismo, necesitamos
una respuesta comprensiva y global que no
sólo ataque los objetivos militares, sino
también todo tipo de apoyo financiero,
político, económico o social al
terrorismo. Nosotros estamos firmes en nuestra
resolución, pero no será a costa
de nuestros esfuerzos continuos para proteger y
promover los derechos humanos y la democracia.
De hecho, nuestra campaña en contra del
terrorismo es en defensa de ambos.
Para ese fin, los Estados Unidos está
trabajando para construir una coalición
global. Solamente uniéndonos, sin
importar nacionalidad o creencia religiosa,
seremos efectivamente capaces de trabajar hombro
a hombro para detener el temor, y demostrar
nuestra dedicación para defender la
democracia y nuestros valores.
El mundo entero se está apuntando para
defender la libertad y la democracia. Más
de 100 gobernantes del mundo han condenado sus
ataques y expresado su apoyo a los Estados
Unidos. Las Naciones Unidas, la
Organización de Estados Americanos, la
Organización de los Estados
Islámicos, la OTAN y la Unión
Europea han condenado los ataques. El 19 de
septiembre, los presidentes centroamericanos
confirmaron su compromiso para combatir esta
plaga insidiosa. El presidente Flores y los
otros presidentes condenaron
enérgicamente los ataques y se
comprometieron a apoyar la lucha contra el
terrorismo.
La coalición global que estamos
conformando para enfrentarnos al terrorismo y
derrotarlo no es una alianza militar
tradicional, sino una coalición muy
diferente. No esperamos que todos los
países se involucren en todos los
aspectos de la operación. Nuestros
aliados y amigos han ofrecido varios tipos de
ayuda -diplomática, política,
aplicación de las leyes a escala mundial,
militar y de inteligencia-. Una respuesta
militar sólo sería parte de una
campaña global efectiva en varios frentes
contra el terrorismo.
Todas las naciones pueden contribuir al
esfuerzo incrementando la seguridad en los
aeropuertos y puertos, reforzando la seguridad
en las fronteras, compartiendo
información sobre sospechas de individuos
o planes terroristas, y congelando o bloqueando
los bienes utilizados por los terroristas.
Muchos países ya están tomando
acciones concretas.
Los países centroamericanos
están dando pasos positivos para prevenir
que los terroristas utilicen sus territorios
para llevar a cabo sus horrendos crímenes
y encontrar refugio en la región. Al
reforzar las medidas de seguridad en los puertos
de entrada y al establecer unos mecanismos
más eficientes para el intercambio de
información entre los países y
entre las organizaciones internacionales sobre
presuntos terroristas o sus actividades, se
está mandando un claro mensaje a los
terroristas de que Centroamérica no va a
tolerar sus actividades.
Los Estados Unidos invita a El Salvador y sus
países vecinos a considerar otras medidas
que pueden ser tomadas para contribuir a
aumentar la seguridad en la región. Estas
incluyen demostrar una resolución para
llevar ante la ley a los que producen, venden, o
usan documentos falsos tales como pasaportes,
visas, o carnés de identificación;
ayudar al monitoreo o rastreo de transacciones
financieras de sospechosos de terrorismo, y
reprimir drásticamente el tráfico
ilegal de personas a través de las
fronteras, al tipificar esa actividad como un
crimen grave.
Estamos ahora ante uno de esos raros momentos
en la historia que han cambiado la manera en que
la gente piensa. Se está produciendo un
nuevo consenso para una acción y una
voluntad sin precedentes para hacer frente a
esta amenaza a la paz mundial. Sólo si
todos nos rehusamos a darnos por vencidos ante
el terrorismo y sus demandas, y confrontamos
efectivamente a los regímenes que los
encubren, podremos entonces tener una verdadera
paz mundial.
El terrorismo y el apoyo al terrorismo
implican altos costos y no debemos olvidar los
costos humanos colaterales de las
víctimas. El enorme precio que
está siendo pagado por cientos de miles
de víctimas puede ser visto en los
rostros de los refugiados y desplazados
afganos.
El gobierno de los Estados Unidos ya ha
aportado más de 600 millones de
dólares en ayuda humanitaria a
Afganistán y el presidente Bush acaba de
anunciar que los Estados Unidos donará
otros 320 millones de dólares
adicionales. Mi gobierno está enviando
175,000 toneladas de trigo para ayudar a afganos
vulnerables tanto en Afganistán como en
Pakistán. También aprobó
recientemente cuatro millones de dólares
para el Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Refugiados (ACNUR). Estos fondos pueden
ser usados para proveer agua, saneamiento,
refugio y ayuda en servicios sociales para los
refugiados y desplazados. Otro millón de
dólares será entregado a la
Oficina de las Naciones Unidas de
Coordinación de Asuntos Humanitarios para
Afganistán (UNOCHA, por sus siglas en
inglés).
Los Estados Unidos está comprometido a
largo plazo en esta campaña mundial
contra el terrorismo. Nos mantenemos firmes en
nuestra resolución de actuar, porque
estamos conscientes que las consecuencias de no
responder son inimaginables. Los terroristas
dieron un terrible golpe a los Estados Unidos y
al mundo el 11 de septiembre, y aún nos
estamos recuperando del impacto. Creemos que
esos cuatro ataques no fueron planeados en forma
aislada, y que otros ataques fueron, o
están siendo planeados, a pesar de todas
nuestras precauciones. Sería intolerable
tener que soportar una repetición de los
hechos que nos horrorizaron a todos, ya sea en
nuestro país o en cualquier otro .
Nos complace que el presidente Flores, su
gobierno y los salvadoreños apoyen con
tanta voluntad los esfuerzos de los Estados
Unidos para responder a los ataques terroristas
y que hayan tomado cartas en el asunto para
prevenir agresiones futuras. En honor a los que
perdieron sus vidas, les agradecemos que nos
acompañen en esta camino para que todos
nos aseguremos que lo que sucedió el 11
de septiembre nunca vuelva a pasar a cualquier
persona, ciudad o nación.
*Embajadora de los Estados
Unidos de América.