Viernes 5 de octubre 2001


Agradeciendo muestras de simpatía
Todos unidos: una coalición global
Rose M. Likins*

El 11 de septiembre de 2001, el mundo, tal como lo conocemos, cambió para siempre. En nombre del pueblo de los Estados Unidos quisiera agradecer al pueblo salvadoreño las abundantes muestras de simpatía hechas a raíz de los ataques terroristas de ese día. Muchos de ustedes llamaron, enviaron cartas, faxes o correos electrónicos, o vinieron personalmente a la embajada a firmar el libro de condolencias. Todos nosotros en la embajada fuimos conmovidos por estas expresiones de pésame. Yo siempre supe que los estadounidenses y los salvadoreños compartimos una amistad muy fuerte, y esto se ha comprobado una y otra vez, especialmente en estas últimas semanas.

Los ataques del 11 de septiembre ocurrieron en tierras estadounidenses, pero fueron un golpe contra la democracia y todas la personas que creen en la paz alrededor del mundo. Para muchos salvadoreños este hecho fue especialmente trágico debido a que familiares, amigos y vecinos fueron también víctimas. Algunos de estos salvadoreños se habían ido a los Estados Unidos para escapar del terror y los peligros de la guerra civil. En lugar de encontrar una vida más segura, ellos terminaron su vida a manos de terroristas, a quienes no les importó todo el dolor y sufrimiento sin sentido que provocaron a otros.

Como un resultado de los ataques del 11 de septiembre, estamos en guerra. Cuando pensamos sobre el futuro de nuestro planeta, que ha cambiado radicalmente, reconocemos que ningún ciudadano del mundo puede sentirse tan seguro como se sentía hace tan sólo unas cuantas semanas.

Pero tal como el presidente Bush ha dicho y demostrado, no es una guerra contra religión alguna o un grupo étnico en especial. No es una guerra contra los ciudadanos de un país en particular, ya que la amenaza del terrorismo no reconoce frontera alguna. Es una guerra contra aquellos que rechazan la democracia, la libertad, la prosperidad y el desarrollo. Es una guerra contra aquellos que rechazan la gran cantidad de culturas y la enorme diversidad que conforman el mundo.

Nuestros enemigos son los terroristas radicales y cualquier gobierno que los apoye. La información que hemos obtenido, apunta hacia a un grupo de asociaciones informales de terroristas conocidas como "al Qa'ida". Ellos son los mismos asesinos responsables por el bombardeo de nuestras embajadas en Tanzania y Kenia, así como del ataque contra el barco U.S.S. Cole.

Para luchar contra el terrorismo, necesitamos una respuesta comprensiva y global que no sólo ataque los objetivos militares, sino también todo tipo de apoyo financiero, político, económico o social al terrorismo. Nosotros estamos firmes en nuestra resolución, pero no será a costa de nuestros esfuerzos continuos para proteger y promover los derechos humanos y la democracia. De hecho, nuestra campaña en contra del terrorismo es en defensa de ambos.

Para ese fin, los Estados Unidos está trabajando para construir una coalición global. Solamente uniéndonos, sin importar nacionalidad o creencia religiosa, seremos efectivamente capaces de trabajar hombro a hombro para detener el temor, y demostrar nuestra dedicación para defender la democracia y nuestros valores.

El mundo entero se está apuntando para defender la libertad y la democracia. Más de 100 gobernantes del mundo han condenado sus ataques y expresado su apoyo a los Estados Unidos. Las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos, la Organización de los Estados Islámicos, la OTAN y la Unión Europea han condenado los ataques. El 19 de septiembre, los presidentes centroamericanos confirmaron su compromiso para combatir esta plaga insidiosa. El presidente Flores y los otros presidentes condenaron enérgicamente los ataques y se comprometieron a apoyar la lucha contra el terrorismo.

La coalición global que estamos conformando para enfrentarnos al terrorismo y derrotarlo no es una alianza militar tradicional, sino una coalición muy diferente. No esperamos que todos los países se involucren en todos los aspectos de la operación. Nuestros aliados y amigos han ofrecido varios tipos de ayuda -diplomática, política, aplicación de las leyes a escala mundial, militar y de inteligencia-. Una respuesta militar sólo sería parte de una campaña global efectiva en varios frentes contra el terrorismo.

Todas las naciones pueden contribuir al esfuerzo incrementando la seguridad en los aeropuertos y puertos, reforzando la seguridad en las fronteras, compartiendo información sobre sospechas de individuos o planes terroristas, y congelando o bloqueando los bienes utilizados por los terroristas. Muchos países ya están tomando acciones concretas.

Los países centroamericanos están dando pasos positivos para prevenir que los terroristas utilicen sus territorios para llevar a cabo sus horrendos crímenes y encontrar refugio en la región. Al reforzar las medidas de seguridad en los puertos de entrada y al establecer unos mecanismos más eficientes para el intercambio de información entre los países y entre las organizaciones internacionales sobre presuntos terroristas o sus actividades, se está mandando un claro mensaje a los terroristas de que Centroamérica no va a tolerar sus actividades.

Los Estados Unidos invita a El Salvador y sus países vecinos a considerar otras medidas que pueden ser tomadas para contribuir a aumentar la seguridad en la región. Estas incluyen demostrar una resolución para llevar ante la ley a los que producen, venden, o usan documentos falsos tales como pasaportes, visas, o carnés de identificación; ayudar al monitoreo o rastreo de transacciones financieras de sospechosos de terrorismo, y reprimir drásticamente el tráfico ilegal de personas a través de las fronteras, al tipificar esa actividad como un crimen grave.

Estamos ahora ante uno de esos raros momentos en la historia que han cambiado la manera en que la gente piensa. Se está produciendo un nuevo consenso para una acción y una voluntad sin precedentes para hacer frente a esta amenaza a la paz mundial. Sólo si todos nos rehusamos a darnos por vencidos ante el terrorismo y sus demandas, y confrontamos efectivamente a los regímenes que los encubren, podremos entonces tener una verdadera paz mundial.

El terrorismo y el apoyo al terrorismo implican altos costos y no debemos olvidar los costos humanos colaterales de las víctimas. El enorme precio que está siendo pagado por cientos de miles de víctimas puede ser visto en los rostros de los refugiados y desplazados afganos.

El gobierno de los Estados Unidos ya ha aportado más de 600 millones de dólares en ayuda humanitaria a Afganistán y el presidente Bush acaba de anunciar que los Estados Unidos donará otros 320 millones de dólares adicionales. Mi gobierno está enviando 175,000 toneladas de trigo para ayudar a afganos vulnerables tanto en Afganistán como en Pakistán. También aprobó recientemente cuatro millones de dólares para el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Estos fondos pueden ser usados para proveer agua, saneamiento, refugio y ayuda en servicios sociales para los refugiados y desplazados. Otro millón de dólares será entregado a la Oficina de las Naciones Unidas de Coordinación de Asuntos Humanitarios para Afganistán (UNOCHA, por sus siglas en inglés).

Los Estados Unidos está comprometido a largo plazo en esta campaña mundial contra el terrorismo. Nos mantenemos firmes en nuestra resolución de actuar, porque estamos conscientes que las consecuencias de no responder son inimaginables. Los terroristas dieron un terrible golpe a los Estados Unidos y al mundo el 11 de septiembre, y aún nos estamos recuperando del impacto. Creemos que esos cuatro ataques no fueron planeados en forma aislada, y que otros ataques fueron, o están siendo planeados, a pesar de todas nuestras precauciones. Sería intolerable tener que soportar una repetición de los hechos que nos horrorizaron a todos, ya sea en nuestro país o en cualquier otro .

Nos complace que el presidente Flores, su gobierno y los salvadoreños apoyen con tanta voluntad los esfuerzos de los Estados Unidos para responder a los ataques terroristas y que hayan tomado cartas en el asunto para prevenir agresiones futuras. En honor a los que perdieron sus vidas, les agradecemos que nos acompañen en esta camino para que todos nos aseguremos que lo que sucedió el 11 de septiembre nunca vuelva a pasar a cualquier persona, ciudad o nación.

*Embajadora de los Estados Unidos de América.


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