Viernes 5 de octubre 2001


Medidas contra el terrorismo
Primera gran crisis del siglo y la ONU
Carmen Gallardo de Hernández

Acaba de iniciar el 56º. período de sesiones de Naciones Unidas en un contexto de crisis, incertidumbre y búsqueda de una coalición internacional en contra del terrorismo. Las exigencias en términos de seguridad, que rodean la ciudad de Nueva York, han obligado a la organización mundial a modificar su tradicional participaron de jefes de Estado y de gobierno que cada año aprovechan esta tribuna para dirigirse a la comunidad internacional. En esta ocasión el tema central de la agenda está determinado por las consecuencias en el plano internacional, creadas a raíz del ataque terrorista perpetrado en territorio de EE.UU.

Desde 1952, ningún alcalde se había dirigido a los países miembros. En esta oportunidad, la intervención del alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, cuya capacidad en las labores de rescate y de reorganización de la ciudad ha merecido amplio reconocimiento, ha sido clara: "No queda sitio para la neutralidad; se está con la civilización o con el terrorismo". En otros términos, su llamado señala que la comunidad internacional no puede permanecer indiferente ante lo sucedido. Su declaración refuerza el pedido del presidente Bush al resto de la comunidad internacional, para constituir una coalición internacional en contra del terrorismo.

Más de 45 países se han pronunciado en favor y han ofrecido su colaboración en distintos campos. Para algunos, sin embargo, la acción global a largo plazo plantea ciertos problemas y prefieren apoyar una acción conjunta bajo los auspicios de Naciones Unidas.

Cabe señalar que Giuliani habla de civilización y no de civilizaciones, lo cual equivale a marcar una diferencia. Entendemos que el ataque ha sido en contra del conjunto de normas y valores en torno a los cuales se espera se conduzcan, en tiempos de paz y de guerra, los países civilizados. Entendiendo por este término de civilizado, según lo define el Diccionario de la Real Academia Española: "Sacado del estado de salvajismo".

En cambio, al hablar de civilizaciones -en plural- nos acercamos al concepto manejado por el autor Samuel Huntington en su obra denominada: "Choque de civilizaciones". Este autor predice que los conflictos del futuro estarán determinados por factores culturales. Lo cual obliga a buscar una mejor compresión entre Occidente y las demás naciones en el mundo. De hecho el propio presidente Bush ha sido claro en afirmar que EE.UU. no está en contra de la civilización musulmana y su presencia en días pasados, en una mezquita, reafirma tal postura. Al referirse a una lucha "del bien contra el mal", nos acercamos nuevamente a lo que el alcalde Giuliani menciona: el ataque ha sido en contra del respeto a la vida de seres humanos inocentes.

Países como Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahrein y Omán, que han accedido a permitir la utilización de sus bases para atacar Afganistán, se han pronunciado en favor de una estrategia internacional a largo plazo en contra del terrorismo, en la medida en que ésta se configure en el marco de Naciones Unidas y no sólo de la OTAN. EE.UU. lo ha entendido y ha accedido a acercarse a la ONU, para coordinar tal acción. Incluso su mora de cuotas ha sido puesta en gran parte al día. Recordemos que este tema lleva ya tiempo incomodando a los demás países miembros y poniendo en peligro el funcionamiento mismo de la organización.

La acción conjunta de los países miembros conlleva ciertamente varios aspectos en los cuales la organización tiene competencia. En primer término, la tipificación de los actos de terrorismo -a la luz del contexto geopolítico actual- en el marco de un tratado internacional, contribuiría a coordinar la campaña global en contra de este fenómeno. Tal tratado pudiera integrar unos doce acuerdos internacionales ya existentes en materia de terrorismo. Varios de ellos no han sido aún ratificados por diversos países. Naciones Unidas invoca este requisito hoy más que nunca, para poder fundamentar posteriormente una acción global en torno a un tratado internacional.

Las medidas internacionales se deben definir en distintos campos, siendo uno de ellos el delicado tema de la lucha contra las amas de destrucción masiva. Las posibles acciones con armas químicas y biológicas constituyen, por ahora, una grave amenaza para la humanidad. El secretario general, Kofi Annan, insta a los países miembros a ratificar con urgencia los tratados existentes y a unirse para erradicar este tipo de armas. El Consejo de Seguridad -a instancias de EE.UU.- acaba de emitir una resolución destinada a aplicar medidas severas en contra de los terroristas, grupos o países que los apoyan, así como a congelar sus activos financieros.

Entre las consecuencias que han tenido los ataques del 11 de septiembre pasado se percibe la necesidad de reformular la tipificación de actos de terrorismo, no obstante ello planteará un debate arduo en Naciones Unidas, ya que será conveniente acordar un texto balanceado que, a juicio de algunos, no limite las libertades individuales ni violente el respeto a los derechos humanos.


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