Viernes 5 de octubre 2001


Palabras
Un cerdo en el jardín del Señor
Carlos Balaguer

"El que se mete en el cieno los puercos lo pisotean", reza un proverbio italiano. ¡Meted a un puerco en vuestro jardín y veréis lo que queda del jardín! Si el cerdo destruye las flores del jardín del Señor, ¿está lejos la moral humana que por igual destruye bosques, erige dictaduras bestiales, contamina el aire y la naturaleza con sus desechos químicos y nucleares, rompe la flor y el trino y pisotea el amor?

El mundo ha sido invadido de cerdos. Cerdos desnudos arrasando las ciudades, cerdos disfrazados con los más diversos uniformes o cerdos vivientes en el alma.

René Char nos regala este poema innombrable: "La bestia innombrable cierra la marcha del gracioso rebaño como un cíclope bufo. Ocho improperios le sirven de ornamento, se dividen su demencia. La bestia eructa devotamente en el aire rústico. Sus flancos rellenos y vacilantes son dolorosos; están por vaciarse de su preñez. Desde sus cascos hasta sus vanos colmillos, está envuelta en hedor. Así se me parece en el friso de Lascaux, madre fantásticamente disfrazada. La sabiduría mientras tanto, está con los ojos llenos de lágrimas.


Día a Día

No hay pueblo que pueda escapar de una escalada terrorista mundial como la que se ha venido produciendo. Los salvadoreños hemos padecido enormemente por el terrorismo, como ahora los irlandeses y los españoles, y más tarde Dios sabe quiénes.

La guerra -lo dejó implícito el presidente Bush-no es contra los afganos, sino contra los grupos dentro del régimen que apoyan y dan refugio a la principal organización terrorista en la actualidad. Y sus más directas víctimas son los más de veinte millones de infelices pobladores, que se ven forzados a obedecer y cumplir un esquema de vida aberrante y anacrónico. Entre ellos, las mujeres llevan la peor parte, inhabilitadas para trabajar, sometidas a sus maridos y a la policía religiosa, y obligadas a cubrirse desde la cabeza hasta los pies.

Pero las bandas terroristas no operan aisladas, sino que dependen de sus nexos y apoyos ubicados en la mayor parte del mundo. Los terroristas de todas las bandas, no importa de dónde sean sus países sedes, se entrenan y apoyan mutuamente en los centros del terrorismo en los cinco continentes.


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