Miércoles 31 de octubre 2001


¿Y por qué no hasta las 4:00?

Que los capitalinos dejen de tomar a las 2:00 a.m. y no hasta la medianoche no supone de suyo una tragedia, a excepción de los fácilmente predecibles accidentes de tránsito, algunos asaltos, el ruido para los vecinos y la resaca del día siguiente.

Por Cristian Villalta

Tampoco supone automáticamente el florecimiento de la industria gastronómica, o que el sector informal y subempleado relativo al entretenimiento nocturno (mariachis, mujeres de la noche y taxistas) se convierta en bonancible. Los turistas no vendrán ni más ni menos por esas dos horas más de alcohol.

¿Por qué entonces me siento tan decepcionado? ¿De dónde nace este hedor a impotencia?

Creo que se sustenta en uno de los mensajes inmediatos de la disposición: Al poder de este país no le importa, ni el bien común, ni la tranquilidad ciudadana, ni lo que piensan los de a pie. O, en el mejor de los casos (que no es el caso), les importan sólo cuando no son obstáculo para otros intereses, más exclusivos y minoritarios.

Tener un bar o un restaurante no es delito. Los salvadoreños, suizos, alemanes y demás que comprometen su dinero en una inversión tan voluble por aquello de los gustos merecen un elogio, al igual que cualquier mediano o pequeño empresario que arriesga capital en un sistema tan proclive a beneficiar al pez gordo en detrimento del chimbolito.

Pero, oiga, menos delito es que los capitalinos querramos una ciudad más tranquila, desprovista, al menos un par de horas más, de los excesos irremediablemente asociados al consumo de alcohol, cerveza y otras bebidas espirituosas.

Tal vez me equivoque, pero supongo que los ciudadanos restauranteros son minoría comparados con los ciudadanos no interesados en esa industria. La matemática pura, lamentablemente, no le sirve al Estado ni a sus órganos, que prefieren otra lógica, donde el signo de la resta multiplica, donde el cero tiene dos pies y vota cada cinco años.

Para colmo, los diputados del partido de gobierno no se abstuvieron de votar por la 'prolongación' de la Ley Seca aún cuando la relación de uno sus máximos dirigentes con el rubro de la producción de cerveza es pública y podría despertar feos resquemores.

San Salvador cierra hasta las 2:00. De boca, la impotencia ciudadana.


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