Sin fuerzas para
caminar
En el cantón San José la
Majada, en Juayúa, Sonsonate, reside
doña Rosalina Márquez, de 73
años, quien adolece de diabetes y de mal
de Parkinson, que la tienen atada a su
cama.
- José
Osmín Monge
- El Diario
de Hoy
- Fotos
CéSAR AVILÉS
La
habitación donde doña Rosalina
pasa los días y las noches no excede los
tres metros cuadrados.
En ese pequeño dormitorio sin ventanas
y de poca luz, esta mujer de cuerpo delgado, de
débil voz, cuerpo tembloroso y de ojos
cansados se lamenta por causa de sus
dolencias.
Ella permanece casi a oscuras, algunas veces
postrada en su desvencijada cama y otras sentada
en una vieja silla de madera.
El dolor y la impotencia la acompañan
en su humilde habitación. Y es que en los
últimos 15 años, la vida de la
señora Márquez ha estado plagada
de sinsabores y de enfermedades.
El primero de los males fue una
parálisis facial, que le impidió
trabajar en una pequeña tienda de su
propiedad. A esta enfermedad le siguieron otras,
entre ellas la diabetes y el mal de Parkinson,
que son las dos molestias que más la
agobian.
Piernas adoloridas
La diabetes le fue detectada hace 13
años, y desde entonces su salud se ha
deteriorado poco a poco, hasta el punto de
inmovilizarle sus miembros inferiores.
Hoy en día, su pierna y su pie
izquierdos están inflamados y presentan
un color rojizo. El dolor, según ella, es
muy fuerte y no le permite ni ponerse de
pie.
"Me duele mucho. Antes por lo menos
podía caminar despacio y con
bordón, pero ahora me mata si pongo el
pie en el suelo. Ya no puedo ni sentarme sola",
expresa doña Rosalina, quien a pesar de
su avanzada edad y su delicado estado de salud
se mantiene lúcida y pendiente de lo que
sucede a su alrededor.
A raíz de la diabetes, en varias
ocasiones doña Rosalina sufrió de
problemas en las uñas de los pies, pues
al cortárselas se hería, luego se
le infectaban y le costaba mucho
recuperarse.
"Cuando me las cortaba me ponía mal.
Una vez me llevaron hasta el hospital, pero peor
me puse", expresa con su débil voz.
Compartiendo penas
Otra enfermedad que está agobiando a
esta señora es el mal de Parkinson, que
padece desde hace unos 15 años. Este
padecimiento se manifiesta con un fuerte temblor
en el cuerpo, difícil de tratar.
El rígido y delgado cuerpo no deja de
temblar en ningún momento; esto hace que
se le dificulte hasta comer.
Pero doña Rosalina no vive sola, junto
a ella está su inseparable
compañero de vida, don Abel Castillo, de
73 años, quien adolece de sordera. Este
hombre ha estado junto a mujer por más de
45 años. Ambos ancianos comparten la
pequeña habitación, las penas y
las tristezas.
Por
la salud y la alimentación de estos
septuagenarios sólo vela doña
Hilda Márquez, uno de los diez hijos que
procreó la pareja.
"Aunque somos de escasos recursos
económicos, no dejaré solos a mis
padres. Sólo estamos vivos cinco
hermanos; pero ellos no vienen a ver a mi
mamá", comenta doña Hilda, quien
sostiene a su familia con las pocas ganancias
que le genera una pequeña tienda.
Ella dice que hasta el año pasado, sus
padres vivían contiguo a su vivienda,
pero desde que se gravó doña
Rosalina se los llevó a su terreno.
Necesitan de usted
Para aliviar en parte los problemas causados
por las enfermedades, a doña Rosalina se
le suministran a diario varios medicamentos,
entre ellos "Akinetón Retard", que tiene
un costo aproximado de 150 colones.
Pero las condiciones económicas de la
familia son precarias, por lo que muchas veces
se le dificulta comprar la medicina.
"A veces no podemos comprar el medicamento,
porque no nos alcanza el dinero", manifiesta
doña Hilda.
Doña Rosalina manifiesta que le
encantaría tener una silla de rueda, pues
con ella podrá salir del oscuro cuarto y
respirar el aire puro del sitio donde vive. "Con
la silla iría hasta la iglesia", dice la
señora Márquez.
Hacemos un llamado a corazones bondadosos
para ayuden a mitigar los problemas de esta
anciana.
Si usted está dispuesto a unirse a
esta causar, ya sea proporcionando una silla de
ruedas, víveres, dinero o el medicamento
mencionado, por favor comuníquese a la
sección Vida, al teléfono
271-0122, extensión 1343.