Martes 30 de octubre 2001


























Sin fuerzas para caminar

En el cantón San José la Majada, en Juayúa, Sonsonate, reside doña Rosalina Márquez, de 73 años, quien adolece de diabetes y de mal de Parkinson, que la tienen atada a su cama.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
Fotos CéSAR AVILÉS

La habitación donde doña Rosalina pasa los días y las noches no excede los tres metros cuadrados.

En ese pequeño dormitorio sin ventanas y de poca luz, esta mujer de cuerpo delgado, de débil voz, cuerpo tembloroso y de ojos cansados se lamenta por causa de sus dolencias.

Ella permanece casi a oscuras, algunas veces postrada en su desvencijada cama y otras sentada en una vieja silla de madera.

El dolor y la impotencia la acompañan en su humilde habitación. Y es que en los últimos 15 años, la vida de la señora Márquez ha estado plagada de sinsabores y de enfermedades.

El primero de los males fue una parálisis facial, que le impidió trabajar en una pequeña tienda de su propiedad. A esta enfermedad le siguieron otras, entre ellas la diabetes y el mal de Parkinson, que son las dos molestias que más la agobian.

Piernas adoloridas

La diabetes le fue detectada hace 13 años, y desde entonces su salud se ha deteriorado poco a poco, hasta el punto de inmovilizarle sus miembros inferiores.

Hoy en día, su pierna y su pie izquierdos están inflamados y presentan un color rojizo. El dolor, según ella, es muy fuerte y no le permite ni ponerse de pie.

"Me duele mucho. Antes por lo menos podía caminar despacio y con bordón, pero ahora me mata si pongo el pie en el suelo. Ya no puedo ni sentarme sola", expresa doña Rosalina, quien a pesar de su avanzada edad y su delicado estado de salud se mantiene lúcida y pendiente de lo que sucede a su alrededor.

A raíz de la diabetes, en varias ocasiones doña Rosalina sufrió de problemas en las uñas de los pies, pues al cortárselas se hería, luego se le infectaban y le costaba mucho recuperarse.

"Cuando me las cortaba me ponía mal. Una vez me llevaron hasta el hospital, pero peor me puse", expresa con su débil voz.

Compartiendo penas

Otra enfermedad que está agobiando a esta señora es el mal de Parkinson, que padece desde hace unos 15 años. Este padecimiento se manifiesta con un fuerte temblor en el cuerpo, difícil de tratar.

El rígido y delgado cuerpo no deja de temblar en ningún momento; esto hace que se le dificulte hasta comer.

Pero doña Rosalina no vive sola, junto a ella está su inseparable compañero de vida, don Abel Castillo, de 73 años, quien adolece de sordera. Este hombre ha estado junto a mujer por más de 45 años. Ambos ancianos comparten la pequeña habitación, las penas y las tristezas.

Por la salud y la alimentación de estos septuagenarios sólo vela doña Hilda Márquez, uno de los diez hijos que procreó la pareja.

"Aunque somos de escasos recursos económicos, no dejaré solos a mis padres. Sólo estamos vivos cinco hermanos; pero ellos no vienen a ver a mi mamá", comenta doña Hilda, quien sostiene a su familia con las pocas ganancias que le genera una pequeña tienda.

Ella dice que hasta el año pasado, sus padres vivían contiguo a su vivienda, pero desde que se gravó doña Rosalina se los llevó a su terreno.

Necesitan de usted

Para aliviar en parte los problemas causados por las enfermedades, a doña Rosalina se le suministran a diario varios medicamentos, entre ellos "Akinetón Retard", que tiene un costo aproximado de 150 colones.

Pero las condiciones económicas de la familia son precarias, por lo que muchas veces se le dificulta comprar la medicina.

"A veces no podemos comprar el medicamento, porque no nos alcanza el dinero", manifiesta doña Hilda.

Doña Rosalina manifiesta que le encantaría tener una silla de rueda, pues con ella podrá salir del oscuro cuarto y respirar el aire puro del sitio donde vive. "Con la silla iría hasta la iglesia", dice la señora Márquez.

Hacemos un llamado a corazones bondadosos para ayuden a mitigar los problemas de esta anciana.

Si usted está dispuesto a unirse a esta causar, ya sea proporcionando una silla de ruedas, víveres, dinero o el medicamento mencionado, por favor comuníquese a la sección Vida, al teléfono 271-0122, extensión 1343.





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