La
incertidumbre golepa al sector
Cafetalerosentre la
espada y la pared
Miles de familias que dependen del
café, hoy viven una encrucijada: o se
resignan a abandonar el cultivo, o
empeñan su último bien para
sobrevivir. El testimonio de un caficultor
ilustra el drama
Lourdes
Méndez
El Diario de Hoy
José,
de 52 años, es todavía un mediano
caficultor de la zona oriental, que produce
alrededor de 750 quintales de café oro.
Aunque sus cinco hijos son todos mayores de
edad, sólo dos tienen vida independiente
y tres aún dependen de la familia, que
hasta dos meses atrás les costeaba el
estudio.
Durante años, José y su familia
vivieron de los ingresos generados por el
café, tras el resultado de un duro
año de trabajo en la finca.
Para lograr preservar la propiedad hasta la
fecha, José pagó durante el
conflicto pasado el típico "impuesto de
guerra", además de cubrir las deudas y la
manutención de la familia. Pasado ese
período, José apostó a
mejorar su finca de 45 manzanas.
Aquellos fueron años de crisis
económica, que no distan mucho de los
actuales, pese a que las condiciones del
país son diferentes. José, el
tenaz caficultor de esta historia, está
hoy "enjaranado" hasta el tope.
Crisis actual
La caída de precios del café en
el mercado internacional, también ha
hecho mella en los avalúos de los bienes
inmuebles en El Salvador.
"Antes mi finca la valoraba el banco en 1
millón 400 mil colones. Hoy, esa misma
propiedad la han valuado en 750 mil colones y me
sirve de garantía para un préstamo
de 500 mil colones", explicó el productor
afectado, luego de añadir que su deuda
asciende a ¢525 mil y por tanto, la banca
también le exige otra garantía
complementaria para ajustarle el financiamiento
y otorgarle el crédito para la
recolección.
"El único bien que puedo ofrecer es mi
casa de habitación... ¿qué
hago? ¿Y si los precios no mejoran y pierdo
mi casa?" se preguntó angustiado el
cafetalero.
Como está en la encrucijada de si le
conviene hipotecar la vivienda o no, José
se vió obligado a retirar del colegio a
sus tres hijos, que aún dependen
económicamente de la familia.
En el afán de subsistencia,
José vendió unos árboles de
cedro y un solar que tenía cerca del
pueblo, debido a que la finca, al no ser
considerada como una total garantía,
tampoco le permite reestructurar su deuda a
plazos.
El presente
Las matemáticas de José indican
que para realizar la recolección del
aromático, necesita ¢125 por quintal
producido. Se suman los descuentos de
¢43.75 del Fondo de Emergencia del
Café (FEC) y el 1.5% de renta que el
Ministerio de Hacienda exige como pago sobre
pérdidas.
Según el flujo de sus ingresos,
José señala que el pago interno de
su café tiene de referencia la
cotización de la Asociación de
Beneficiadores de Café
(Abecafé).
"Con los precios actuales, el café lo
paga Abecafé a ¢80 por quintal, por
lo que quedo debiendo de la recolección
unos ¢90 por quintal", enfatizó
José. Sus cifras prevén un
endeudamiento de ¢77,500, es decir una
pérdida real de 33,750 colones.
Él también ha considerado la
posibilidad de no cortar el café. Sin
embargo está consciente de las siguientes
reacciones:
"Se va a meter la gente (particulares) a la
finca y me dañarán la
plantación. ¿Después
quién los saca? La finca corre el riesgo
de convertirse en una finca de nadie: primero me
sacarían el café, luego me
convertirían en leña las
plantaciones y si algún día el
café llegara a valer, ¿cuánto
me costaría recuperarla?"
Al igual que muchos caficultores, la
pasión de José por el
aromático no es una actividad de pocos
años.
A su memoria se vienen hechos que recuerdan
que antes y durante la nacionalización de
las exportaciones, la base de la economía
rondó en torno del café.
"Nos descontaban entre el 30 al 45%del valor
de la exportación, durante el Gobierno
democráta cristiano, más el
diferencial cambiario para el café de
¢2.50 por dólar, mientras otros
sectores tenían ¢5 por
dólar.
Pérdidas durante la
nacionalización
-Sin incluir las pérdidas ocasionadas
por fenómenos naturales como la
sequía o el exceso de humedad en los
cafetales (El Niño y La Niña),
así como la actual crisis de bajos
precios, los números de José
indican que sólo en el período de
la nacionalización el cafetalero
dejó de percibir más de $450
millones.
-José también recuerda que en
1990, al emitir el Go-bierno la Ley de Fomento
de las Exportaciones, de la que excluyeron al
café, al sector le generó un
egreso de $180 millones adicionales.