Moneda
única le haría bien a C.A.
Proyecto de
integración regional envejece
El proyecto institucional de
integración data de 1951, pero los
avances no han sido suficientes para unir a las
naciones del istmo. Hace falta un mayor
compromiso y responsabilidad de parte de los
gobernantes.
- Evelin
Galdámez
- El Diario
de Hoy
El
proceso centroamericano de integración es
el más viejo de la historia
contemporánea, pero el que menos frutos
ha cosechado.
Pese al poco avance logrado desde la
institucionalización del proyecto, en
1951, el sueño de la integración
siempre ha inquietado a los gobiernos de turno,
lo cual ha permitido que el ideal
integracionista continúe latente en los
centroamericanos.
A muchos políticos se les ha olvidado
que la integración no es un fin, sino un
medio para posibilitar el desarrollo social y
económico del istmo, por lo que en vez de
potenciarlo se han dedicado a borrar el camino
recorrido, obligando a las siguientes
generaciones a caminar el mismo terreno.
Dos de los principales tropiezos que ha
sufrido el proceso es la debilitación del
mercado común centroamericano y la
desaparición de la moneda regional, en
1969, durante la Guerra de las 100 horas que
libró Honduras y El Salvador.
Ese año concluyó la primera
etapa integracionista y con ella la vigencia de
la Organización de Estados
Centroamericanos (Odeca), con la cual Guatemala,
El Salvador, Nicaragua, Honduras y Costa Rica
habían coadyuvado esfuerzos para
diseñar e implementar proyectos
regionales.
Esta fase estuvo marcada por el
diálogo político que mantuvieron
durante 18 años los gobiernos
centroamericanos y en el cual se logró
establecer una política monetaria alterna
para las transacciones comerciales, surgiendo
así el peso centroamericano, que
tenía el mismo valor del
dólar.
También se puso en marcha el mercado
común centroamericano, el cual
impulsó el libre intercambio comercial, y
obligó a los gobiernos a fijar
políticas que facilitaran el paso por las
fronteras.
Además, se fortaleció la
política financiera y económica de
la región a través del surgimiento
del Banco Centroamericano de Integración
Económica (BCIE), en 1960.
Segunda época
Tras el conflicto político y comercial
suscitado en el 69, desaparecieron los
sueños de integración y cada
nación se ocupó de reactivar sus
procesos democráticos y productivos.
No fue sino hasta 1973, cuando la necesidad
de incrementar el comercio intrarregional
obligó a los gobernantes a retomar la
agenda de unión centroamericana, logrando
conformar la Secretaría de
Integración Económica de
Centroamérica (Sieca).
Pero los frutos de esta nueva iniciativa
fueron muy pocos, ya que las iniciativas de
rescatar la unión del istmo fueron
soterrados por los conflictos internos que
comenzaron a sufrir Guatemala, Nicaragua y El
Salvador, a finales de 1970.
Durante la década perdida, como sse
lellamó a esa época, si bien la
Odeca no desaparece, queda inactiva, ocupando
los primeros lugares de la agenda
política y la búsqueda de ayuda
internacional para solucionar los conflictos
bélicos de cada nación.
Pero en 1986 y 1987, con las reuniónes
de Esquipulas I y II, cuando el futuro no era
nada alentador, los cinco estados
centroamericanos se vuelven a reunir,
incentivados por la comunidad internacional,
para consensar una salida a los conflictos
armados e iniciar una nueva etapa de
democratización.
Con esta nueva visión futurista, la
agenda centroamericana vuelve a tener cabida en
la política institucional de cada
gobierno, creándose en 1989, el
Parlamento Centroamericano, el cual
respaldaría el proceso de
democratización.
Los esfuerzos pacifistas continúan
durante esa década, pero fue hasta 1991,
con la creación del Sistema de
Integración Centroamericana (Sica), que
resurge el trabajo conjunto por la
región.
La calidad
Según el actual secretario de Sica,
Oscar Santamaría, con la puesta en marcha
de este organismo se logró plantear un
ideal de integración regional, el cual
incluía una reforma completa en el
desarrollo de los programas sociales,
políticos, militares, ambientales y
económicos.
Con la renovación del planteamiento
regional, el cual se institucionalizó por
medio de la firma del Protocolo de Tegucigalpa,
se adhiere Panamá al proceso de
integración.
Luego de la entrada en funciones de Sica, en
1993, surge al año siguiente la Corte
Centroamericana de Justicia (CCJ), la cual se
encargaría de vigilar el cumplimiento de
los acuerdos regionales y de dirimir en los
casos de conflictos comerciales.
De acuerdo con Santamaría, con esta
última institución, se completo la
trilogía de instituciones que
velarían por el impulso del proceso
integrador.
"Se produjo un salto de calidad, en donde
además de que los gobiernos se
preocuparan por reconstruir el mercado
común centroamericano, también se
incluyeran políticas de desarrollo
sectoriales", dijo.
En la medida en que todos los países
se responsabilizaron de cumplir la agenda
centroamericana, en la qoe se han producido
avances significativos, en esa media le ha
abundado el apoyo técnico y financiero
internacional a la región.
Una moneda
Así como en los años ´70
se utilizó una moneda alterna para fijar
las transacciones comerciales, a la
región le convendría adoptar una
sola política monetaria.
Así opina el secretario de Sica, Oscar
Santamaría, quien afirmó que
Centroamérica debe seguir el modelo
europeo, para que en el mediano plazo pueda
adoptar una moneda única.
"Debemos caminar hacia la unión
económica y monetaria, tal como lo
está haciendo la Unión Europea",
indicó.
El establecimiento de una política
monetaria única también
ayudaría a reactivar el comercio
intrarregional e incentivaría la llegada
de inversionistas internacionales, dijo.
FRASE
"La integración no es un fin, sino un
medio para lograr el desarrollo y la
inserción de la región al mercado
mundial". Oscar Santamaría, secretario de
Sica.