Domingo 28 de octubre 2001


Marea roja no preocupa a muchos comerciantes

Los moluscos contaminados por marea roja se venden libremente. A los vendedores les preocupa más la falta de clientes. Y los responsables del control se tiran la pelota

San Miguel
Flor Lazo
El Diario de Hoy

En las coctelerías, cervecerías y puestos del mercado de San Miguel, se venden moluscos bivalbos (ostras, almejas, curiles y mejillones), pese a la veda que mantienen el Ministerio de Salud Pública y el Centro de Desarrollo Pesquero (CENDEPESCA), a raíz de la marea roja.

Los comerciantes insisten en violar la prohibición. En algunos negocios, los cocteles de conchas se acompañan con cervezas heladas y, en los mercados, se venden las almejas, ostras y ostiones sin reparo alguno.

De acuerdo con las autoridades del Ministerio de Salud, los niveles tóxicos que contienen estos mariscos, aún son altos. Si las personas consumen grandes cantidades, pueden incluso morir envenenadas.

En la costas del país aún se reportan moluscos intoxicados, es por eso que la alerta por la marea roja continua.

Desde el 17 de septiembre hasta la fecha, el Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud ha reportado 17 casos de personas intoxicadas por comer conchas con neurotoxinas.

De estos, 11 personas se envenenaron en sus propias casas con sopas de almejas, mejillones o cocteles. La mayoría de estos procedían de La Libertad y uno, de Usulután.

El doctor Rolando Hernández, jefe de Epidemiología del Ministerio de Salud, afirma que continúa siendo peligroso comer moluscos bivalvos. "La gente debe entender que estas no son disposiciones antojadizas", indicó el galeno.

Contra la naturaleza

Son muchas las personas que resultan perjudicadas ante los caprichos de la naturaleza. Cientos de pescadores y comerciante alegan haber sido afectados por la prohibición de extraer y consumir estos productos.

Solo en la ciudad de San Miguel existen de 20 a 30 lugares &emdash;entre cervecerías, restaurantes, y concherías&emdash; que han registrado pérdidas por la marea roja.

Para Rosa Gloria Canales, propietaria de un chalé ubicado en la 6a Avenida Norte de San Miguel, estos han sido momentos difíciles. "Antes de la marea roja, vendía hasta 70 cocteles al día, después, solo entre 5 a 10 en la jornada", afirma.

En los anteriores días nadie le ha informado que no debe comercializar sus cocteles. Hace más de un mes, los de sanidad visitaron los comercios y les pidieron cerrarlos. "...lo hicimos por un día y volvimos a abrir", dice Canales.


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