Marea roja no
preocupa a muchos comerciantes
Los moluscos contaminados por marea roja
se venden libremente. A los vendedores les
preocupa más la falta de clientes. Y los
responsables del control se tiran la
pelota
San
Miguel
Flor Lazo
El Diario de Hoy
En las coctelerías, cervecerías
y puestos del mercado de San Miguel, se venden
moluscos bivalbos (ostras, almejas, curiles y
mejillones), pese a la veda que mantienen el
Ministerio de Salud Pública y el Centro
de Desarrollo Pesquero (CENDEPESCA), a
raíz de la marea roja.
Los comerciantes insisten en violar la
prohibición. En algunos negocios, los
cocteles de conchas se acompañan con
cervezas heladas y, en los mercados, se venden
las almejas, ostras y ostiones sin reparo
alguno.
De acuerdo con las autoridades del Ministerio
de Salud, los niveles tóxicos que
contienen estos mariscos, aún son altos.
Si las personas consumen grandes cantidades,
pueden incluso morir envenenadas.
En la costas del país aún se
reportan moluscos intoxicados, es por eso que la
alerta por la marea roja continua.
Desde el 17 de septiembre hasta la fecha, el
Departamento de Epidemiología del
Ministerio de Salud ha reportado 17 casos de
personas intoxicadas por comer conchas con
neurotoxinas.
De estos, 11 personas se envenenaron en sus
propias casas con sopas de almejas, mejillones o
cocteles. La mayoría de estos
procedían de La Libertad y uno, de
Usulután.
El doctor Rolando Hernández, jefe de
Epidemiología del Ministerio de Salud,
afirma que continúa siendo peligroso
comer moluscos bivalvos. "La gente debe entender
que estas no son disposiciones antojadizas",
indicó el galeno.
Contra la naturaleza
Son muchas las personas que resultan
perjudicadas ante los caprichos de la
naturaleza. Cientos de pescadores y comerciante
alegan haber sido afectados por la
prohibición de extraer y consumir estos
productos.
Solo en la ciudad de San Miguel existen de 20
a 30 lugares &emdash;entre cervecerías,
restaurantes, y concherías&emdash; que
han registrado pérdidas por la marea
roja.
Para Rosa Gloria Canales, propietaria de un
chalé ubicado en la 6a Avenida Norte de
San Miguel, estos han sido momentos
difíciles. "Antes de la marea roja,
vendía hasta 70 cocteles al día,
después, solo entre 5 a 10 en la
jornada", afirma.
En los anteriores días nadie le ha
informado que no debe comercializar sus
cocteles. Hace más de un mes, los de
sanidad visitaron los comercios y les pidieron
cerrarlos. "...lo hicimos por un día y
volvimos a abrir", dice Canales.