Súper
líder
Alianza superó todas las
condiciones adversas, y muy a su estilo
remontó un marcador para vencer al
Metapán e irse solito al
liderato.
- Redacción
Deportes
Parecían
estar presos, listos para el fusilamiento.
Jugadores y seguidores de Alianza recorrieron la
mitad occidental del país para dirimir
con Metapán quién era el
líder solitario del Apertura 2001. Lo
hicieron en un ambiente 'afgano', con
policías en varios sectores de la cancha
y de los graderíos del Estadio "Jorge
Suárez".
Por eso, cuando Oswaldo Lemus abrió el
'score' a favor de los locales, al '25, aquello
era el inicio de una ejecución
pública, con la muchedumbre anfitriona
sedienta de más castigo para el
visitante. Metapán había sido
más, merced al derroche de idea del
volante William Renderos Iraheta, que
trapeó la grama con el orgullo del
marcador capitalino Oscar Navarro, reaparecido
luego de pagar juegos de castigo.
La reciedumbre con que los zagueros
aliancistas saltaron al partido propició
de hecho el alud ofensivo 'calero'. Las tarjetas
amarillas, primero contra Mario Elías
Guevara por una falta por detrás al pie
de apoyo del delantero uruguayo Claudio Pasadi,
y luego Diego Mejía, el ariete que
entró como titular de modo sorpresivo en
lugar del anunciado Amílcar "la Chispa"
Ramírez, que pateó sin piedad al
hondueño Jorge Wágner, animaron al
entrenador auxiliar de Metapán, "el
Lagarto" Ulloa, a recomendar a sus hombres que
enfatizaran la desbandada por el sector
izquierdo.
En una de esas incursiones, Oswaldo Lemus
logró ver el claro en la cabaña de
Miguel Montes y con un trallazo puso a bailar a
toda la ciudad. Sin embargo, Alianza
tenía otra partitura guardada debajo del
brazo.
Vuelta de tortilla
El juego tenía buen ritmo. La
tocazón de los locales era medianamente
paliada por la aplicación táctica
de los 'paquidermos', aunque Rolando
Salís, el consignado Reyes y el
brasileño Alejandro Moresche triangulaban
de repente para obligar al saque de banda o al
tiro de esquina.
Ramón Migdonio Argueta, el
árbitro central, era el único
interesado en parar el juego, pero para su
suerte el concierto de patadas de los primeros
veinte minutos mermó cuando el
Metapán bajó de revoluciones, en
una reacción psicológica natural.
Lamentablemente para los intereses
occidentales, el liderato sólo les
duró media hora, que fue lo que
tardó Alianza en emparejar cartones.
Antes, en el entretiempo, el delantero Miguel
Riquelmi recibió la alternativa del
'coach' albo Juan Ramón Paredes, y
sólo cuatro minutos después de su
ingreso se encontró con un balón
mansito que peinó con furia. El meta
metapaneco Adolfo Menéndez, o no la vio
venir, o se tiró muy tarde, pero segundos
después la hinchada capitalina coreaba el
1-1, después que el balón
explotó en el rincón bajo
izquierdo.
Alianza entró en su ya tradicional
estado de histeria, una circunstancia más
anímica que técnica, y
avasalló desde entonces al rival. No
llegó con insistencia, pero sí con
propiedad, y esta vez no fue Adonay
Martínez sino el colombiano Jorge
Sandoval quien le puso la tapa al pomo, luego de
una falta sobre el debutante cafetero
Martín García (de
discretísimo papel). El tiro de
pénal del sudamericano desarmó a
Menéndez.
Los restantes doce minutos fueron de
desazón para Metapán, resignado
progresivamente a convertirse, de verdugo en
propia casa, a víctima del visitante. El
"Suárez" sí fue una cárcel,
pero Alianza llevó salvoconducto.