Sábado 27 de octubre 2001


Comentario de la semana
Golpe al hampa
Eduardo Torres
eduardo@elsalvador.com

El rescate ayer por la madrugada del niño Felipe Salaverría, de diez años, junto a la captura de unas 20 personas en el vasto operativo -"Operación Vulcano"- llevado a cabo por la Policía Nacional Civil, en coordinación con la Fiscalía General de la República, se constituyó en una verdadera jornada de éxito.

En primer lugar, porque siendo el secuestro una lacra tan espantosa, por el profundo daño que causa tanto a las víctimas como a sus familiares, el niño se encuentra ya con los suyos.

En segundo lugar, porque como mencionó alguien a principios de año, "si algo nos puede poner de rodillas (a El Salvador, o a cualquier otro país en el mundo), es el (delito del) secuestro".

En un escenario internacional políticamente complejo, con depresión económica, la figura de la inversión extranjera, que equivale a decir fuentes de trabajo, es ansiada por las diferentes naciones. Y la seguridad física de las personas sí que juega un papel importante a la hora de las decisiones de los grupos inversionistas.

En esto no hay que complicarse, pues en términos generales la ecuación, además de infalible, se vuelve de fácil comprensión: a mayor grado de inversión, mayores oportunidades para los habitantes de un lugar determinado.

Regocijo en el alma y el espíritu es, por lo tanto, lo que como salvadoreños debemos sentir.

Ojalá el mensaje enviado por el director de la PNC, Mauricio Sandoval, de que "el crimen no paga", cale hondo en la mente y en el alma de quienes se dedican a este y otro tipo de acciones delictivas.

A ese respecto, apropiadas me parecieron las declaraciones de José Antonio Salaverría, padre de Felipe, de que su familia se mantuvo en oración durante los diez días del cautiverio; que el niño se encuentra bien, ya que tiene un carácter especial, y no sufrió vejámenes, y, sobre todo, de que permanecerán orando porque desaparezca de nuestra sociedad este tipo de acciones.

Las plegarias, tanto las propias como las de las cadenas de oración, fueron escuchadas. Nos alegramos tanto por ustedes, como por el bien general del país.

Hacia un mundo mejor

Muchas cosas son las que están sucediendo desde el 11 de septiembre, fecha en la cual el mundo cambió. Por primera vez desde que tengo memoria, me parece que el conflicto israelí-palestino, a pesar de las demenciales acciones producidas recientemente, fruto de los odios exacerbados y de la fatídica espiral de violencia en que se encuentra, tiene posibilidad de ser resuelto.

Para aquellos menos optimistas, se puede afirmar con certeza de que existe al menos la conciencia entre la comunidad internacional, de que la permanencia de ese conflicto se vuelve caldo de cultivo para el extremismo, que en su peor acepción puede derivar en terrorismo.

Bastante inadvertido en nuestro país, pero de trascendental importancia en el ámbito internacional, ha sido el anuncio de desarme gradual que hizo este pasado martes el Ejército Republicano Irlandés (ERI), para "salvar el proceso de paz" en Irlanda del Norte.

Admitió el ERI, a su vez, relación con grupos terroristas en Colombia.

Luego de larguísimos años de muerte y destrucción por un obsoleto conflicto sin razón de ser, pero con extremistas de por medio, el gobierno británico celebró el anuncio y en forma inmediata empezó a retirar cuadros de cuatro de sus instalaciones militares.

Otras organizaciones terroristas, como la separatista ETA, más tarde o más temprano llegarán también a la conclusión de que los métodos del terror quedarán con un margen de acción significativamente inferior al que tenían el día en que el mundo cambió.

En el país, como lo están haciendo las democracias en el mundo, las autoridades se encuentran tomando un mayor control sobre nuestros puertos, aeropuertos y fronteras.

En el contexto de la lucha contra el terrorismo, si ello nos lleva a desenmarañar asuntos que deberían haber sido resueltos anteriormente, pues bienvenido sea.

Fuera de las amenazas y los desafíos latentes para la libertad, lo que los infames ataques terroristas del 11 de septiembre dejaron, es la oportunidad de alcanzar un mundo mejor.

Con dedicación, fe, trabajo duro y perseverancia, el reto generacional es tratar de lograr que así sea.

Que Dios nos ilumine para lograrlo.

Licenciado en Ciencias Jurídicas y columnista de EL DIARIO DE HOY.


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