Haley Joel Osment,
un actor serio
Haley tiene 13 años. Pesa menos de
40 kilos. Mide menos de un metro y medio. Tiene
el pelo castaño. Habla como un adulto
real, pero no lo es.
- Redacción
Escenarios
- El Diario
de Hoy
"La
actuación me encanta no sólo
porque es divertido, sino porque te ayuda a
estar en contacto contigo mismo y, al hacer
esto, te conviertes en una persona más
completa, pues te conoces mejor, así es
que sí me lo tomo muy en serio", dice
sobre su trabajo.
Después de haber impresionado a las
audiencias con su reveladora actuación en
"Sexto Sentido", Haley Joel Osment
regresó a la pantalla grande en uno de
los filmes más ambiciosos y esperados en
la historia del cine: el proyecto inconcluso de
Stanley Kubrick, bajo las riendas de Steven
Spielberg, A.I. Inteligencia Artificial.
En dicha película, el niño
prodigio de la actuación, quien ahora se
encuentra en plena pubertad ("aunque sigo siendo
muy pequeño para mi edad", lo reconoce),
interpreta al primer robot programado para amar,
cuya línea entre lo orgánico y lo
mecánico es prácticamente
irreconocible.
"David es un personaje muy trágico
porque es un robot que quiere ser niño,
pero no lo es y que realmente te hace pensar en
lo que podría pasar en el futuro. Es
alguien que no puede ser humano, pero que
comienza a mostrar rasgos reales que se van
diluyendo con su esencia robótica".
Para interpretar a un personaje tan complejo,
el cual evoluciona de mero robot a humano capaz
de amar, aún así manteniendo
aspectos mecánicos (como ciertos
movimientos o el nulo parpadeo de ojos), Haley
se enfrentó al reto de su vida, creando
el papel desde su propia imaginación.
"Con los personajes en general, tengo ciertos
instintos, una imaginación para pensar
qué sería estar en los pies de
ellos, además de relacionarlos con cosas
reales que he vivido. En el caso de A.I.,
ninguna persona ha tenido una experiencia como
la de David, así es que fue muy divertido
desarrollarlo con la imaginación y con la
ayuda de mi papá".
Además de su papá, quien
también es actor y quien no se le despega
un solo momento a su hijo, Spielberg
contribuyó en gran forma a que "el
niño que ve gente muerta" entendiera la
complejidad del tema y la densidad del
personaje.
"Tuve varias juntas con Steven para todo el
aspecto creativo del personaje, no sólo
para entender su mentalidad, sino la manera en
que se movía y cosas por el estilo. Es
increíble trabajar con alguien como
él y un gran aprendizaje de tan
sólo verlo obrar en el set".
La trilogía de Indiana Jones, Parque
Jurásico, Encuentros Cercanos del Tercer
Tipo y Tiburón son sus películas
favoritas de Spielberg y en cuanto a Kubrick,
aunque dice saber la importancia de su nombre,
por razones obvias no conoce su
filmografía.
"Todas son para mayores de edad", explica,
"pero realmente estoy esperando a ver,
¿cómo se llama?, 2001, realmente
tengo ganas de verla y en pantalla grande".
Le
divierte
Después de haber estado trabajando
todo el día dando entrevista tras
entrevista, el diminuto treceañero no
parece estar cansado en lo más
mínimo y dice que los "junkets" (como se
les conoce a las entrevistas promocionales que
las compañías de cine ofrecen a
los periodistas de todo el mundo durante dos o
tres días consecutivos), le parecen de lo
más divertidos.
Además, asegura que tanto esto como la
subsecuente fama, es el precio de ser actor,
pero él no se lo toma muy en serio.
Tampoco sus amigos.
"Ellos entienden lo que está pasando
conmigo. Saben por qué un día
estoy con ellos y por qué otros no;
están interesados en mi carrera y me
tratan de lo más normal, ni me alaban ni
se portan groseros y yo sigo haciendo lo que
cualquier niño normal haría".
Entre estas normalidades se encuentra el
jugar golf, armar aviones a escala y su mayor
pasión de todas: los videojuegos,
curiosamente, otra conexión con
Spielberg.
Y ante el inevitable cuestionamiento sobre
"¿qué quieres ser de grande?" y el
problema de los actores infantiles que no logran
brincar a la etapa adulta en la misma
profesión (sólo suelta una risa
nerviosa al mencionarle el caso Macaulay
Culkin), Haley responde sin titubear: a
él no le va a suceder (o al menos, va
hacer todo lo posible para que no pase).
"Definitivamente quiero seguir en donde
estoy. He decidido que dirigir, escribir y
actuar serán parte de mi futuro. Dos de
las personas que más admiro son Jodie
Foster y Ron Howard porque ellos lograron la
hazaña de pasar de una etapa a la otra.
Yo creo que puedo hacerlo. Todo lo que ahorita
estoy ganando, mis papás me lo
están guardando para mis inversiones
futuras en la educación".
¿crees que un humano pueda amar una
inteligencia artificial?
"Creo que puede ser factible que suceda en el
futuro y esto nos hace cuestionarnos:
¿cómo vamos a reaccionar?,
¿cómo nuestros instintos humanos van
a actuar mientras vayamos progresando como
sociedad?".
Radiografía de un actor
Película: Bladerunner
Libro: Ender's Game
Comida: China, en particular el pollo a la
naranja
Grupo: R.E.M.
Película: Shrek
Juguete: Bicicleta, modelos para construir y
computadora
Robot que le gustaría tener: "Uno como
Teddy, el de la película y que sepa
limpiar mi cuarto"
Pregunta para Dr. No: "¿Cómo
nuestras acciones en el presente afectaron el
futuro?"
Su principal consejero: Su papá
Opinión sobre la obsesión con
el físico en Hollywood: "Soy muy
pequeño y delgado, así es que no
me tengo que preocupar por eso"
Las chicas: "Todavía no, nada
serio"
Filosofía de actuación:
"Siempre veo lo que he hecho en el pasado para
ver en qué puedo mejorar, siempre tratas
de ser mejor actor, especialmente para un filme
como A.I."
Los "papás" del robot
Frances O'Connor (Monica Swinton)
Después de haber comprobado su
versatilidad como el amor imposible de Brendan
Fraser en Al Diablo Con El Diablo, filme con el
que debutó en Hollywood, la inglesa
Frances O'Connor da un gran paso en su carrera
como la mamá de David, el niño
robot de A.I.
"Me siento feliz. Fue grandioso trabajar con
Steven, es sumamente creativo y creo que
aprendí mucho de él como actriz,
es como muy meticuloso y en el set realmente
está metido en cada momento".
La actriz, quien dice haberse dejado seducir
por los encantos naturales de Haley Joel Osment,
hacia quien desarrolló instintos
maternales, comenta que la historia le parece
simplemente fascinante.
"Me encanta la noción completa de que
el personaje de Haley quiera ser real y quiera
ser amado, pues ésas son las mejores
características humanas, también
me gusta el subtema de Pinocho que rodea la
historia, así como sus múltiples
cambios. Además creo que es una idea muy
interesante, ¿puedes amar algo que es
artificial?".
A partir de los consejos de su mamá,
Frances desarrolló su primer personaje de
madre en el cine, y el talento de Haley fue lo
que la ayudó a crear una de las
más memorables imágenes del filme:
madre e hijo, reunidos para siempre.
"Haley es demasiado cercano a su papá
y entre ambos descifraron la actuación
total del papel, pero a la hora de estar en el
set, en realidad todo proviene de él. Es
impresionante lo concentrado que es cuando
trabaja y cuando no, realmente es un
niño".
Sam Robards (Henry Swinton)
Para el hijo de Lauren Bacall y Jason
Robards, el hecho de que Spielberg le ofreciera
el papel sin hacerle ninguna prueba fue toda una
sorpresa, pues es uno de sus directores
predilectos y siempre jugó con la idea de
trabajar con él. Y el resultado fue
más que grato.
"Esperaba un filme más lírico,
más cercano al clásico Spielberg y
en realidad no tiene nada que ver con eso; es un
filme arriesgado, grandioso, se atrevió a
ir a lugares oscuros a los que nunca
había llegado y me pareció muy
acertado. Quiero verla otra vez".
Esos subtemas más profundos inmersos
en el filme, son para Robards el mayor atractivo
de A.I., y aunque no le consta, él cree
que Haley Joel Osment, a pesar de su edad, tiene
dominio completo de la delicadeza del tema que
el filme trata.
Sam comenta que fue muy interesante
interpretar a un hombre de familia que con tal
de recuperar el amor de su hijo, quien se
encuentra en estado de coma, es capaz de comprar
un robot para reemplazarlo, pero al que nunca
deja de ver como un juguete
electrónico.
"Soy un hombre que realmente ama su
computadora mientras esté ahí: en
mi escritorio, vaya, mientras no tenga vida.
Afortunadamente, no estaré vivo cuando se
crean robots que puedan amar, pero esa
cuestión siempre estará con
nosotros, si pueden amar, ¿no podrán
odiar también? Creo que esa es la
pregunta que yo me hago del filme".
La verdad detrás de A.I.
Jan Harlan, cuñado de Stanley Kubrick
y quien fungió como su productor e
inseparable compañero desde Naranja
Mecánica hasta Ojos Bien Cerrados, revela
la verdad detrás de la enigmática
realización de A.I.
¿Es cierto que Kubrick la empezó
a filmar desde hace mucho?, ¿realmente
él quería que Spielberg la
realizara?, ¿la versión final cumple
con la visión original del desaparecido
cineasta? Esta es su respuesta:
"Stanley y yo comenzamos a desarrollar la
historia en 1983 y realmente estábamos
involucrados en la preproducción del
filme. De hecho la idea inicial era construir un
pequeño niño robot, pero la
tecnología en aquel entonces no lo
permitía. Desde entonces, Stanley le
había platicado el proyecto a Steven
Spielberg. Un día fue a Inglaterra a
platicar con él y desde entonces
mantenían contacto periódicamente.
Una década más tarde, Stanley ya
tenía como 600 dibujos conceptuales de lo
que el filme era en su mente. Y fue cuando se lo
ofreció a Spielberg para que lo
dirigiera. De hecho ya imaginaba el
crédito 'una producción de Stanley
Kubrick para un filme de Steven Spielberg'. Sin
embargo, nada sucedió. Creo que en el
fondo, Stan no estaba contento con la
construcción del robot y pensó que
era mejor esperar a que la tecnología, en
el aspecto de gráficas, mejorara.
Así es que hizo Ojos Bien Cerrados
mientras tanto. Y seguramente hubiera hecho A.I.
después de ésta, si es que hubiera
vivido".