Jueves 25 de octubre 2001


Palabras
El árbol al final de la calle
Carlos Balaguer

Tal vez haya que hablar de un árbol. Un árbol al final de la calle. Al hacerlo, hablaremos un poco del amor, de la piedad y de la paz.

Quizá porque la vida del árbol y la del hombre estén interiormente ligadas por Dios. A ambos cubrió la lluvia y les iluminó la luz de las estrellas desde los primeros días de la creación. Ambos (hombre y árbol) vienen juntos desde hace miles de años, construyendo la vida, mutuamente enlazados en la supervivencia. Esa antigua alianza para la vida les une.

Según algunos naturalistas, la especie humana en sus albores fue arborícola. En los árboles el hombre primitivo encontró refugió y alimentación. Aun en los tiempos modernos el poblador de la ciudad necesita ir al campo para encontrar la paz interior, el esparcimiento y la identificación de sus viejas raíces...

No hay quien no se haya protegido bajo la sombra del árbol, cuando hace lluvia, cuando hay fatiga, o cuando hay un sol abrasador. Otros, soñadores, se han recostado en el tronco de un árbol, para leer o inspirarse algún poema o alguna melodía en el pentagrama.

Observadores y científicos opinan que los árboles y bosques determinarán en un futuro la vida del hombre y de muchas otras especies, dentro del equilibrio ecológico del planeta.

Los pájaros, así como en el ser humano, en su ramaje, los sueños han venido anidando: los sueños de amor, del arte, de la paz, de la libertad.


Día a Día

La operación conjunta de los aliados busca aniquilar uno de los centros neurálgicos del terrorismo internacional, desde donde se han venido perpetrando atentados en todas partes del mundo. Pero no sólo Estados Unidos y los países occidentales han sido víctimas de esta red del terror, sino también, principalmente, las poblaciones subyugadas por el fanatismo islámico. Las condiciones en que viven los propios afganos, especialmente sus mujeres, son incompatibles con las más elementales normas de vida y convivencia.

Bin Laden y los talibanes justifican sus atrocidades alegando que por más de ochenta años el Occidente ha mantenido subyugada a la población palestina. Mucho del reclamo se justifica, pero es todavía peor la condición de la mujer en la mayor parte de las naciones musulmanas, y son muy limitadas o nulas las libertades individuales de hombres y mujeres.


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