Una cosecha de 80
años
La historia de la hoy reconocida cadena de
almacenes comenzó en una de las
principales calle de San Salvador. Fue un
visionario hombre, oriundo de una tierra llamada
Palestina, quien fundó una tienda. Con
los años, juntos con su esposa e hijos,
salió adelante
El Diario de
Hoy
Esa
postal es parte de un preciado tesoro. En esa
fotografía tomada en 1921, se observa
una de la calles de San Salvador, empedrada. En
una de las orillas, unos rieles sobre los cuales
caminan dos tranvías jalados por burros.
A lo largo de la calle, un imperecedero
movimiento, decenas de hombres y mujeres,
vestidos con sus trajes de algodón. Y al
costado izquierdo, en lo alto de una casa, se
lee el letrero de un recién inaugurado
negocio: "J.J. SIMÁN". Esos fueron los
orígenes de esa humilde tienda, que
ochenta años después se ha
convertido en la principal cadena de almacenes
de Centroamérica.
Luego de un largo viaje desde
Jerusalén, en Palestina, don José
J. Simán llegó al país en
1921 -ya antes había venido a visitar a
unos familiares-. Desembarcó en el puerto
de Acajutla y, decidido y con un plan
preconcebido, se dirigió hacia la ciudad
capital, buscó una casa y allí
instaló la tienda con su nombre. En esos
avatares, lo acompañaban su esposa
Natalia de Simán y sus hijos.
En sus inicios, en la tienda se
vendían toda clase de mercerías,
desde un alfiler hasta una cinta. Con esa
dinámica, con un fortalecimiento y
crecimiento, transcurrieron los años,
mientras el mundo dejaba atrás la primera
guerra mundial.
El progreso
Algo extraño ocurrió en 1936.
Don José J. Simán padecía
de ataques de asma. Agobiado por la enfermedad,
decidió viajar hacia Francia, para buscar
la cura en unas aguas termales que le
habían recomendado. Luego de una
travesía de unos 25 días en barco,
llegó a Europa. Al bajarse de barco, ya
no padecía ninguno de los accesos que le
provocaban el asma.
Sólo entonces comprendió que
sufría de esa enfermedad, debido al clima
del trópico. Contento por su
descubrimiento, aprovechó su
estadía en Francia y buscó a unos
conocidos. Luego de varios contactos,
tomó una visionaria decisión:
comenzar a exportar telas. Y así fue.
Ya para 1939, el almacén se
llamó "José J. Simán e
hijos". Sus nuevas instalaciones estaban junto a
la farmacia Americana, en la zona que hoy en
día se conoce como la plaza Hula-Hula. En
la década siguiente, la segunda guerra
mundial cambió el curso de muchas
naciones. Entonces, don José Simán
viajó a los Estados Unidos, para
establecer nuevas relaciones comerciales que le
garantizarán sus exportaciones.
Por dicha, el negocio seguía
creciendo, próspero y fuerte. Se
comenzaron a vender electrodomésticos y,
poco a poco, la tienda iba tomando la forma que
hoy en día se conoce, un almacén
por departamentos.
Las apuestas
"Para 1969, se comenzó a construir el
edificio del almacén del centro -sus
actuales instalaciones sobre la Calle
Rubén Darío-. El establecimiento
fue inaugurado en 1970 por el presidente de
entonces, Fidel Sánchez
Hernández", recuerda con gran claridad
don Salvador Simán, uno de los cuatro
hijos de don José Simán.
Al
igual que sus otros hermanos, don Salvador,
quien se llama así porque fue el primer
hijo del matrimonio Simán que
nació en El Salvador, conoció -y
lo sigue haciendo- todos los rincones del
almacén, ya que trabajó en las
diferentes áreas, desde la bodega hasta
las diversas gerencias. Actualmente, es el
presidente de la junta directiva del
almacén.
Con mucho orgullo recuerda la
inauguración de esas instalaciones, que
contribuyeron a la modernidad de una ciudad
siempre inquieta. El edificio tenía
cuatro pisos, escaleras eléctricas,
ascensores, aire acondicionado y sus novedosos
departamentos.
Ante aquel prodigioso éxito, almacenes
Simán se expandió. En 1983, en
tiempos difíciles para el país,
abrieron una sucursal en el centro comercial
Metrocentro. Ocuparon el espacio que dejó
un almacén estadounidense.
Tres años más tarde, debido a
los daños que ocasionó el
terremoto en el edificio del centro, abrieron
una sucursal en la casona "Pino Alto", ubicada
en la colonia Escalón. Años
después, en ese espacio se
construyó el centro comercial
Galería Escalón. Fue inaugurado en
1994.
Por esos años también abrieron
tiendas en Santa Ana y San Miguel. La
visión de la familia fue más
allá al abrir en 1994 una sucursal en la
ciudad de Guatemala.
Las virtudes
Así, entre esfuerzos y éxitos,
han transcurrido 80 años. Don Salvador
Simán reflexiona acerca de las virtudes
que los han mantenido al frente: "La clave ha
sido que siempre ha habido un esfuerzo conjunto;
se ha tenido personal duradero, con el que se
trabaja en equipo".
Pero más allá de los
méritos de quienes los rodean,
están las virtudes de la familia, de
aquella semilla que un día sembró
don José J. Simán. "Hemos seguido
una tradición de hogar, de
responsabilidad social. El éxito
está en saber que uno está
haciendo algo útil, en que los empleados
tengan sus puestos estables. Además,
hemos mantenido una unidad familiar; nos hemos
sabido entender y escuchar. Este creo que ha
sido el mejor legado de nuestro padres".
Orgulloso de sus logros, don Salvador ha
bajado y ha caminado por los pasillos el exitoso
almacén. Ha llegado el momento de
celebrar los 80 años de fundación
de las tiendas. Ha sonreído y ha vuelto
la vista hacia atrás, como quien aprecia
con detenimiento y nostalgia aquella postal de
1921.