Martes 23 de octubre 2001


























Estudiantes de la rehabilitación

Desde 1993, el gobierno de Alemania, a través de la Cooperación Técnica Alemana (GTZ), apoya el proyecto de "Mejoramiento de la Ortopedia Técnica en El Salvador".

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos Lizette Moreno/Universidad Don Bosco

Gerardo es un niño de siete años que debido a problemas congénitos nació sin sus miembros inferiores y con anormalidades en una de sus manos.

Debido a las condiciones socioeconómicas de la madre y a pesar de estar en control médico en un hospital, el proceso de rehabilitación era lento, debido a la falta de prótesis.

Sin embargo, a los pocos meses de nacido recibió el apoyo de varias personas interesadas en su recuperación, quienes a través de GTZ empezaron a trabajar en el proceso de rehabilitación.

En la actualidad, Gerardito posee y maneja casi a la perfección un par de prótesis en cada una de sus piernas, que le permiten caminar como cualquier persona normal.

Además asiste a las instalaciones de la Universidad Don Bosco, en donde es atendido por personas especializadas en órtesis y prótesis, ya que cada año se le tienen que cambiar las piezas debido a que el infante está creciendo.

Proyecto humanitario

En sus inicios, la labor de GTZ se enfocó al Instituto Salvadoreño de Rehabilitación de Inválidos (ISRI); sin embargo, en 1994 se formó un comité interinstitucional con varias entidades nacionales a través de las que surgió la iniciativa de formar personal especializado en esta área.

Fue así como en 1996 se empezó a impartir, en la Universidad Don Bosco, la carrera de Órtesis y Prótesis.

Según el señor Heinz Treibbin, coordinador del proyecto, los egresados de esta carrera técnica son reconocidos a nivel mundial como profesionales en esta especialidad por la Sociedad Internacional de Protética y Ortética (ISPO). Esta carrera es una de las primeras que existe con estas características a nivel latinoamericano.

Poco a poco se ha ido dando a conocer por estudiantes de Centro y de Latinoamérica.

"Aquí tenemos estudiantes activos de Colombia, Guatemala, Nicaragua, Honduras y Panamá, mientras que para el otro año tenemos solicitudes de ingreso de personas procedentes de Paraguay y de Perú", dice el señor Treibbin.

En la actualidad, el número de alumnos que cursan la carrera es de unos 46, de los que la mitad está formada por extranjeros.

Ayuda gratuita

La carrera dura tres años, pero no solo se limita al aspecto académico, ya que se tiene un convenio con el Hospital Bloom, a través del cual se atiende a los niños que tienen algún tipo de problemas con sus miembros.

Luego, en el departamento de órtesis y prótesis, se encargan de elaborar las prótesis de los discapacitados; sin embargo, antes se les hace un estudio socioeconómico para evaluar la cuota que puedan pagar.

"Las personas que no tienen capacidad económica para pagarlo pueden obtener la prótesis con una cuota simbólica y quienes no tienen dinero pueden obtenerla sin ningún costo", dice la jefa del Departamento de Órtesis y Prótesis de la Universidad Don Bosco, Evelyn Mena de Sermeño.

Después de los terremotos de principios de año, los estudiantes y los docentes de la carrera, junto con el ISRI, realizaron varias jornadas ortopédicas en Nueva Guadalupe, Santa María Ostuma, San Pedro Nonuhalco, entre otras zonas.

"Luego de tomar las medidas y los moldes de las prótesis, los estudiantes de tercer año las elaboraron y se obsequiaron a las personas afectadas", dice el señor Treibbin.

El programa de emergencia se desarrolló en seis municipios de cuatro departamentos, donde se evaluó a 309 personas con discapacidad.

Estudie la carrera

Si usted es bachiller, menor de 26 años y está interesado en estudiar esta carrera en la Universidad Don Bosco, puede comunicarse a los teléfonos 292-4440, 291-9593 y 292-4434, o visitar la página: www.ortotec.com.

"Me gusta ayudar"

Adolfo Martínez, 23 años, estudiante de Guatemala

"Gracias a GTZ en Guatemala nos dimos cuenta de que en El Salvador estaban impartiendo la carrera de Órtesis y Prótesis, lo que me motivó a estudiarla en beneficio de las personas con discapacidad de mi país".

Víctor Hugo Rodríguez, 31 años, estudiante de Colombia.

"Dentro de un mes nos estaremos graduando después de tres años de estudio en El Salvador. Primero Dios cuando llegue a Colombia pondré en práctica los conocimientos adquiridos".

Armando Mejía Colindres, 22 años, estudiante de Honduras.

"A mí me gusta mucho ayudar a las personas discapacitadas, por lo que no me costó mucho decidirme para venir a estudiar a El Salvador. Cuando me gradúe regresaré a mi país a ayudar a las personas que tienen alguna limitante física".





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