Estudiantes de la
rehabilitación
Desde 1993, el gobierno de Alemania, a
través de la Cooperación
Técnica Alemana (GTZ), apoya el proyecto
de "Mejoramiento de la Ortopedia Técnica
en El Salvador".
- Ricardo
Guevara
- El Diario
de Hoy
- Fotos
Lizette Moreno/Universidad Don
Bosco
Gerardo
es un niño de siete años que
debido a problemas congénitos
nació sin sus miembros inferiores y con
anormalidades en una de sus manos.
Debido a las condiciones
socioeconómicas de la madre y a pesar de
estar en control médico en un hospital,
el proceso de rehabilitación era lento,
debido a la falta de prótesis.
Sin embargo, a los pocos meses de nacido
recibió el apoyo de varias personas
interesadas en su recuperación, quienes a
través de GTZ empezaron a trabajar en el
proceso de rehabilitación.
En la actualidad, Gerardito posee y maneja
casi a la perfección un par de
prótesis en cada una de sus piernas, que
le permiten caminar como cualquier persona
normal.
Además asiste a las instalaciones de
la Universidad Don Bosco, en donde es atendido
por personas especializadas en órtesis y
prótesis, ya que cada año se le
tienen que cambiar las piezas debido a que el
infante está creciendo.
Proyecto humanitario
En sus inicios, la labor de GTZ se
enfocó al Instituto Salvadoreño de
Rehabilitación de Inválidos
(ISRI); sin embargo, en 1994 se formó un
comité interinstitucional con varias
entidades nacionales a través de las que
surgió la iniciativa de formar personal
especializado en esta área.
Fue así como en 1996 se empezó
a impartir, en la Universidad Don Bosco, la
carrera de Órtesis y Prótesis.
Según el señor Heinz Treibbin,
coordinador del proyecto, los egresados de esta
carrera técnica son reconocidos a nivel
mundial como profesionales en esta especialidad
por la Sociedad Internacional de
Protética y Ortética (ISPO). Esta
carrera es una de las primeras que existe con
estas características a nivel
latinoamericano.
Poco a poco se ha ido dando a conocer por
estudiantes de Centro y de Latinoamérica.
"Aquí tenemos estudiantes activos de
Colombia, Guatemala, Nicaragua, Honduras y
Panamá, mientras que para el otro
año tenemos solicitudes de ingreso de
personas procedentes de Paraguay y de
Perú", dice el señor Treibbin.
En
la actualidad, el número de alumnos que
cursan la carrera es de unos 46, de los que la
mitad está formada por extranjeros.
Ayuda gratuita
La carrera dura tres años, pero no
solo se limita al aspecto académico, ya
que se tiene un convenio con el Hospital Bloom,
a través del cual se atiende a los
niños que tienen algún tipo de
problemas con sus miembros.
Luego, en el departamento de órtesis y
prótesis, se encargan de elaborar las
prótesis de los discapacitados; sin
embargo, antes se les hace un estudio
socioeconómico para evaluar la cuota que
puedan pagar.
"Las personas que no tienen capacidad
económica para pagarlo pueden obtener la
prótesis con una cuota simbólica y
quienes no tienen dinero pueden obtenerla sin
ningún costo", dice la jefa del
Departamento de Órtesis y Prótesis
de la Universidad Don Bosco, Evelyn Mena de
Sermeño.
Después de los terremotos de
principios de año, los estudiantes y los
docentes de la carrera, junto con el ISRI,
realizaron varias jornadas ortopédicas en
Nueva Guadalupe, Santa María Ostuma, San
Pedro Nonuhalco, entre otras zonas.
"Luego de tomar las medidas y los moldes de
las prótesis, los estudiantes de tercer
año las elaboraron y se obsequiaron a las
personas afectadas", dice el señor
Treibbin.
El programa de emergencia se
desarrolló en seis municipios de cuatro
departamentos, donde se evaluó a 309
personas con discapacidad.
Estudie la carrera
Si usted es bachiller, menor de 26
años y está interesado en estudiar
esta carrera en la Universidad Don Bosco, puede
comunicarse a los teléfonos 292-4440,
291-9593 y 292-4434, o visitar la página:
www.ortotec.com.
"Me gusta ayudar"
Adolfo Martínez, 23 años,
estudiante de Guatemala
"Gracias a GTZ en Guatemala nos dimos cuenta
de que en El Salvador estaban impartiendo la
carrera de Órtesis y Prótesis, lo
que me motivó a estudiarla en beneficio
de las personas con discapacidad de mi
país".
Víctor Hugo Rodríguez, 31
años, estudiante de Colombia.
"Dentro de un mes nos estaremos graduando
después de tres años de estudio en
El Salvador. Primero Dios cuando llegue a
Colombia pondré en práctica los
conocimientos adquiridos".
Armando Mejía Colindres, 22
años, estudiante de Honduras.
"A mí me gusta mucho ayudar a las
personas discapacitadas, por lo que no me
costó mucho decidirme para venir a
estudiar a El Salvador. Cuando me gradúe
regresaré a mi país a ayudar a las
personas que tienen alguna limitante
física".