Los
feligreses marinos aparecieron de repente en la
noche
Llevan al mar a
Arcángel San Rafael
El esplendor del ocaso enmarcó la
procesión, por mar, del Arcángel
San Rafael, el sábado en la noche, en
las costas del puerto de La Libertad
- Carlos A.
Torres
- El Diario
de Hoy
Una
amenaza de tormenta en el horizonte y la
presencia de delfines en alta mar fue parte del
escenario de la procesión en el mar
dedicada al Arcángel San Rafael,
celebrada la noche del sábado en las
costas del Puerto de la Libertad.
La tradición religiosa inició a
la 5:00 p.m. El anda con la imagen del protector
de los pescadores fue cargada en hombros por
feligreses hacia el muelle artesanal.
Ahí, se realizó una ceremonia
religiosa, en la cual se pidió la
protección para los pescadores del
Señor de las Huestes Celestiales,
además de una buena pesca.
Después, la imagen del Arcángel
San Rafael, seguida por varios feligreses y el
párroco Ricardo Antall, de la iglesia
Inmaculada Concepción, fue llevada hacia
una de las pangas, el " winche" de la
cooperativa Acopeli, que descendería a la
cálidas aguas del mar.
La panga se dirigió hacia la nave "La
Conquista", donde la imagen fue acomodada en la
proa, mientras los integrantes del coro
subían a bordo.
Otra embarcación de pesca mayor, "La
Isabela", previamente adornada en sus
mástiles con decenas de focos blancos,
dos banderas de El Salvador y aprovisionada con
fuegos artificiales, también fue abordada
por las feligreses, visitantes y las siete
representantes de la belleza porteña.
En el muelle, una gran cantidad de personas
se aglomeraron alrededor de los "winches" para
esperar su turno. Marinos de la Capitanía
y propietarios de las barcasas ordenaron a las
personas para abordar las pangas, cuya capacidad
era de siete u ocho personas.
Mientras oscurecía, los barcos "La
Conquista" y "La Isabela" se dirigieron a tres
millas náuticas al sur del muelle,
seguidas muy de cerca por las 35 embarcaciones
de pesca con rumbo hacia la playa El Sunzal, El
Majahual, La Paz, El Obispo, La Curva y Las
Flores.
"La Isabela" iba al frente, a una velocidad
regular; más atrás, "La
Conquista", con la imagen del Arcángel
San Rafael, y las pangas.
Delfines
católicos
Mientras la brisa marina, los
relámpagos y los fuegos artificiales
envolvía la procesión, una manada
de delfines juguetones, de diferentes
tamaños, surgieron de las oscuras aguas
saladas.
La expectativa y la emoción
provocó que todas las personas se
asomarán a los extremos de "La Isabela"
para presenciar el espectáculo de los
delfines y de los cientos de peces
pequeños que saltaban alegres,
posiblemente motivados por las luces y el ruido
de los motores de los barcos.
"Los feligreses marinos", como fueron
llamados por las personas, y que inicialmente
fueron confundidos con tiburones,
acompañaron a las embarcaciones por
algunos minutos, pero instantes después
desaparecieron en las aguas.
La procesión siguió. El
movimiento de "La Isabela" al navegar, por el
vaivén de las corrientes marinas,
provocó mareos entre los feligreses que
se encontraban en la cubierta. Las siete
señoritas que representaban barrios e
instituciones sufrieron desmayos y
vómitos. Una de las jóvenes no
pudo soportar el viaje y abandonó el
barco, en una de las pangas rumbo al muelle.
A las siete y media de la noche, la
procesión había terminado.
Lentamente, "La Isabela" se deslizaba hacia el
muelle, con el destello de los fuegos
artificiales.
Poco a poco, las personas se fueron retirando
del muelle, con la esperanza de volver el
próximo año y presenciar otro
espectáculo de fe y de aventura, al
navegar en la oscuridad.