Lunes 22 de octubre 2001



Los feligreses marinos aparecieron de repente en la noche
Llevan al mar a Arcángel San Rafael

El esplendor del ocaso enmarcó la procesión, por mar, del Arcángel San Rafael, el sábado en la noche, en las costas del puerto de La Libertad

Carlos A. Torres
El Diario de Hoy

Una amenaza de tormenta en el horizonte y la presencia de delfines en alta mar fue parte del escenario de la procesión en el mar dedicada al Arcángel San Rafael, celebrada la noche del sábado en las costas del Puerto de la Libertad.

La tradición religiosa inició a la 5:00 p.m. El anda con la imagen del protector de los pescadores fue cargada en hombros por feligreses hacia el muelle artesanal. Ahí, se realizó una ceremonia religiosa, en la cual se pidió la protección para los pescadores del Señor de las Huestes Celestiales, además de una buena pesca.

Después, la imagen del Arcángel San Rafael, seguida por varios feligreses y el párroco Ricardo Antall, de la iglesia Inmaculada Concepción, fue llevada hacia una de las pangas, el " winche" de la cooperativa Acopeli, que descendería a la cálidas aguas del mar.

La panga se dirigió hacia la nave "La Conquista", donde la imagen fue acomodada en la proa, mientras los integrantes del coro subían a bordo.

Otra embarcación de pesca mayor, "La Isabela", previamente adornada en sus mástiles con decenas de focos blancos, dos banderas de El Salvador y aprovisionada con fuegos artificiales, también fue abordada por las feligreses, visitantes y las siete representantes de la belleza porteña.

En el muelle, una gran cantidad de personas se aglomeraron alrededor de los "winches" para esperar su turno. Marinos de la Capitanía y propietarios de las barcasas ordenaron a las personas para abordar las pangas, cuya capacidad era de siete u ocho personas.

Mientras oscurecía, los barcos "La Conquista" y "La Isabela" se dirigieron a tres millas náuticas al sur del muelle, seguidas muy de cerca por las 35 embarcaciones de pesca con rumbo hacia la playa El Sunzal, El Majahual, La Paz, El Obispo, La Curva y Las Flores.

"La Isabela" iba al frente, a una velocidad regular; más atrás, "La Conquista", con la imagen del Arcángel San Rafael, y las pangas.

Delfines católicos

Mientras la brisa marina, los relámpagos y los fuegos artificiales envolvía la procesión, una manada de delfines juguetones, de diferentes tamaños, surgieron de las oscuras aguas saladas.

La expectativa y la emoción provocó que todas las personas se asomarán a los extremos de "La Isabela" para presenciar el espectáculo de los delfines y de los cientos de peces pequeños que saltaban alegres, posiblemente motivados por las luces y el ruido de los motores de los barcos.

"Los feligreses marinos", como fueron llamados por las personas, y que inicialmente fueron confundidos con tiburones, acompañaron a las embarcaciones por algunos minutos, pero instantes después desaparecieron en las aguas.

La procesión siguió. El movimiento de "La Isabela" al navegar, por el vaivén de las corrientes marinas, provocó mareos entre los feligreses que se encontraban en la cubierta. Las siete señoritas que representaban barrios e instituciones sufrieron desmayos y vómitos. Una de las jóvenes no pudo soportar el viaje y abandonó el barco, en una de las pangas rumbo al muelle.

A las siete y media de la noche, la procesión había terminado. Lentamente, "La Isabela" se deslizaba hacia el muelle, con el destello de los fuegos artificiales.

Poco a poco, las personas se fueron retirando del muelle, con la esperanza de volver el próximo año y presenciar otro espectáculo de fe y de aventura, al navegar en la oscuridad.


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