Sábado 20 de octubre 2001


Santa Ana
Los menores viven en las zonas marginales del sur
"Angeles descalzos" ayuda a niños trabajadores

El objetivo de dar amor y orientación a 250 niños que trabajan en la terminal y en el Mercado No.2 no es fácil para el programa "Angeles Descalzos"

Wenceslao Martínez hijo
El Diario de Hoy

"Llegamos al mercado a las siete de la mañana, y hasta que vendo cinco trenzas de ajo y diez rollos de papel higiénico, mi mamá Cristina me da de desayunar", cuenta Josué, de 6 años, quien trabaja en los alrededores de la terminal de autobuses "Francisco Lara Pineda" y el Mercado Municipal No.2.

Josué tienen otros dos hermanos. Su padre murió. La mayor alegría, diaria, es terminar la venta que le da su madre. "Siento que la gente me compra por lástima", dice el niño.

Igual suerte corre Ana Maricela, de 8 años. Ella le ayuda a su mamá con la venta de frutas, como jocotes, guineos, mango, sandías, melones y naranjas. "A veces me cuesta, porque pesa mucho el canasto que me pone mi mamá Carmen", acepta. "Lo bueno es que me están enseñando a trabajar, ya que ella dice que si no trabajamos no comemos".

Y Ana Maricela, adelantándose a la Navidad, anuncia que le pedirá al Niño Dios una cama, "ya que dormimos en el suelo con mi tres hermanos y mi mamá".

Josué y Ana Maricela son parte de los 250 niños atendidos en el programa "Angeles Descalzos", que trabaja con el proyecto de Erradicación del Trabajo Infantil, de la Asociación Salvadoreña Pro Salud Rural (ASAPROSAR) de Santa Ana.

Sitos de trabajo

La zona de acción es la terminal de autobuses de occidente y el Mercado Municipal No.2 o Plazuela Colón, donde "Angeles Descalzos" da atención a niños cuyas edades oscilan entre los 6 y 18 años. Estos, en su mayoría, trabajan con sus madres, a las cuales ayudan en las ventas. Además, carecen de la figura de un padre y están en la extrema pobreza.

También los menores presentan cuadros de desnutrición; un refresco es, a veces, su almuerzo.

"El proyecto de Erradicación del Trabajo Infantil da a los pequeños trabajadores oportunidad de recibir educación, recreación, cultura, salud mental y física", afirmó la Licda. María Julia Orantes de López, trabajadora social. "Asimismo, los fines de semana, los niños participan, junto con sus madres, en acciones ciudadanas.".

Los niños trabajadores viven en extrema pobreza, en zonas marginales del sur de la ciudad de Santa Ana, como Las Victorias, Panadés, Buenavista, Ferrocarril, Avilés, La Méndez.

Según la Licda. Orantes de López, los niños son agresivos por el mismo medio en que viven. "Son maltratados tanto en su hogar como en la calle donde trabajan, y por ellos muchas veces hay fugas del hogar", dijo la profesional.

Otras instituciones que apoyan la labor de "Angeles Descalzos" son la Procuraduría General de los Derechos Humanos, Alcaldía Municipal y los ministerio de Trabajo y Salud Pública.

Comida con aderezo de charlas

En el centro, los niños trabajadores reciben un refrigerio diario. Además, se coordina con centros escolares para que se incorporen al sistema educativo.

Ahí les dan charlas sobre los Derechos del Niño, comunicación entre madre e hijo, la drogadicción y sus consecuencias, violencia doméstica, enfermedades de transmisión sexual y valores cívicos.


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