Santa
Ana
Los menores viven en las zonas marginales del
sur
"Angeles descalzos"
ayuda a niños trabajadores
El objetivo de dar amor y
orientación a 250 niños que
trabajan en la terminal y en el Mercado No.2 no
es fácil para el programa "Angeles
Descalzos"
Wenceslao
Martínez hijo
El Diario de Hoy
"Llegamos al mercado a las siete de la
mañana, y hasta que vendo cinco trenzas
de ajo y diez rollos de papel higiénico,
mi mamá Cristina me da de desayunar",
cuenta Josué, de 6 años, quien
trabaja en los alrededores de la terminal de
autobuses "Francisco Lara Pineda" y el Mercado
Municipal No.2.
Josué tienen otros dos hermanos. Su
padre murió. La mayor alegría,
diaria, es terminar la venta que le da su madre.
"Siento que la gente me compra por
lástima", dice el niño.
Igual suerte corre Ana Maricela, de 8
años. Ella le ayuda a su mamá con
la venta de frutas, como jocotes, guineos,
mango, sandías, melones y naranjas. "A
veces me cuesta, porque pesa mucho el canasto
que me pone mi mamá Carmen", acepta. "Lo
bueno es que me están enseñando a
trabajar, ya que ella dice que si no trabajamos
no comemos".
Y Ana Maricela, adelantándose a la
Navidad, anuncia que le pedirá al
Niño Dios una cama, "ya que dormimos en
el suelo con mi tres hermanos y mi mamá".
Josué y Ana Maricela son parte de los
250 niños atendidos en el programa
"Angeles Descalzos", que trabaja con el proyecto
de Erradicación del Trabajo Infantil, de
la Asociación Salvadoreña Pro
Salud Rural (ASAPROSAR) de Santa Ana.
Sitos de trabajo
La zona de acción es la terminal de
autobuses de occidente y el Mercado Municipal
No.2 o Plazuela Colón, donde "Angeles
Descalzos" da atención a niños
cuyas edades oscilan entre los 6 y 18
años. Estos, en su mayoría,
trabajan con sus madres, a las cuales ayudan en
las ventas. Además, carecen de la figura
de un padre y están en la extrema
pobreza.
También los menores presentan cuadros
de desnutrición; un refresco es, a veces,
su almuerzo.
"El proyecto de Erradicación del
Trabajo Infantil da a los pequeños
trabajadores oportunidad de recibir
educación, recreación, cultura,
salud mental y física", afirmó la
Licda. María Julia Orantes de
López, trabajadora social. "Asimismo, los
fines de semana, los niños participan,
junto con sus madres, en acciones ciudadanas.".
Los niños trabajadores viven en
extrema pobreza, en zonas marginales del sur de
la ciudad de Santa Ana, como Las Victorias,
Panadés, Buenavista, Ferrocarril,
Avilés, La Méndez.
Según la Licda. Orantes de
López, los niños son agresivos por
el mismo medio en que viven. "Son maltratados
tanto en su hogar como en la calle donde
trabajan, y por ellos muchas veces hay fugas del
hogar", dijo la profesional.
Otras instituciones que apoyan la labor de
"Angeles Descalzos" son la Procuraduría
General de los Derechos Humanos, Alcaldía
Municipal y los ministerio de Trabajo y Salud
Pública.
Comida con aderezo de charlas
En el centro, los niños trabajadores
reciben un refrigerio diario. Además, se
coordina con centros escolares para que se
incorporen al sistema educativo.
Ahí les dan charlas sobre los Derechos
del Niño, comunicación entre madre
e hijo, la drogadicción y sus
consecuencias, violencia doméstica,
enfermedades de transmisión sexual y
valores cívicos.