Sábado 20 de octubre 2001


Comentario de la semana
El otro lado de la guerra
EDUARDO TORRES
eduardo@elsalvador.com

Luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre a Nueva York y Washington, si en algo están teniendo éxito los talibanes -protectores de Osama Bin Laden y su Al Qaeda-, de comprobarse que han sido ellos, es en causar pánico en Occidente con las misteriosas cartas enviadas por correo, con la bacteria del ántrax.

Ha sido este el último episodio del terror, en una atípica guerra, de carácter irregular, en que el aspecto político-comunicacional se va volviendo cada vez más importante.

En que globalmente los medios de comunicación, unos más otros menos, nos veremos puestos a prueba en forma constante, sobre las decisiones informativas que llevemos a nuestras respectivas audiencias, de los detalles de la lucha en contra del terrorismo.

Un ejemplo de ello es lo que le sucedió esta semana a CNN -inglés-.

Al Jazzeera, la cadena noticiosa árabe con sede en Qatar, que ha estado transmitiendo en vivo desde Afganistán en zonas controladas por los talibanes, comunicó a CNN que alguien diciendo representar a Al Qaeda le solicitó preguntas por escrito a Al Jazeera y, por su medio, a CNN, para ser respondidas en vídeo por Bin Laden.

"CNN tiene preguntas que le gustaría hacer a Bin Laden", dijo Aaron Brown, de CNN, el martes por la noche, "pero antes déjennos ser absolutamente claros sobre este proceso":

1. Deseamos enfatizar que CNN no tiene información sobre el paradero de Bin Laden, o sobre si se encuentra éste vivo o muerto. 2. Nosotros no sabemos cómo se comunica Al Qaeda con Al Jazeera, o cómo planea recibir Al Jazeera las respuestas de Bin Laden. 3. Acordamos no aceptar prohibiciones o precondiciones de la organización que preside Osama Bin Laden, o de la cadena Al Jazeera. 4. Por enviar nuestras preguntas, no adquirimos el compromiso de transmitir las respuestas de Bin Laden. Vamos a ver el vídeo, si acaso hay vídeo, y decidiremos qué tanto transmitir. Si consideramos que sus comentarios adolecen de interés noticioso, no los publicaremos. 5. Consideraremos no tener exclusividad sobre este vídeo, por lo que permitiremos que otras organizaciones noticiosas saquen sus propias conclusiones para hacer o no uso de las respuestas de Bin Laden.

Posteriormente, dieron a conocer las seis preguntas dirigidas a Bin Laden.

El asunto de las libertades

Tras los infames ataques terroristas del 11 de septiembre en los Estados Unidos, deseo expresarlo en forma pública, temí que sufriera el régimen de libertad que, entre otras naciones democráticas, tan grande ha hecho a los Estados Unidos.

Al haber sentido, desde un primer momento, que si bien los "objetivos" terroristas se encontraban en Washington y Nueva York, el ataque, como lo puso el presidente Bush, fue en realidad "en contra de nuestra forma de vida".

Por ello me llegó a agobiar el pensar en la posibilidad de alguna especie de estado policiaco, en sociedades donde la libertad es ya inherente a su forma de vida. Temí a su vez, que las vísceras hicieran de las suyas en el justificado contraataque militar, porque siempre he creído que son éstas, la peor especie de consejeras que existen.

Lo ha hecho bien George W. Bush. Me ha impresionado, a su vez, Tony Blair.

Quienes no la hemos hecho tan bien, somos los medios de comunicación. Para muestra un botón: la paranoia sobre el ántrax.

De trabajo la semana pasada en Washington D.C., me sentí revitalizado al comprobar cuán infundados eran mis temores. La libertad es la grandeza de Occidente.

Fuera de miembros de la Guardia Nacional en los aeropuertos con su fusil M-16 al hombro, y de una mayor presencia policial en las ciudades y carreteras, un mes después de los ataques de septiembre, la vida en los Estados Unidos tiende a normalizarse.

Y sus banderas se ven por todos lados, al igual que se escucha el "God Bless America".

Avanza la guerra contra el terrorismo. En el fondo, todos sabemos que será larga y que habrá batallas perdidas. Es el costo que habremos de pagar nosotros, para dejar un mejor mundo a nuestros hijos y a nuestros nietos.

Como aporte debemos ser sobrios y mantener el espíritu alto. No sucumbir ante las prácticas del terror, abrazar a nuestros hijos -como lo puso el presidente Bush-, y concientizarnos, hasta la médula, que vendrá un mundo mejor para la humanidad entera.

Licenciado en Ciencias Jurídicas y columnista de EL DIARIO DE HOY.


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