Comentario
de la semana
El otro lado de la
guerra
EDUARDO
TORRES
eduardo@elsalvador.com
Luego
de los ataques terroristas del 11 de septiembre
a Nueva York y Washington, si en algo
están teniendo éxito los talibanes
-protectores de Osama Bin Laden y su Al Qaeda-,
de comprobarse que han sido ellos, es en causar
pánico en Occidente con las misteriosas
cartas enviadas por correo, con la bacteria del
ántrax.
Ha sido este el último episodio del
terror, en una atípica guerra, de
carácter irregular, en que el aspecto
político-comunicacional se va volviendo
cada vez más importante.
En que globalmente los medios de
comunicación, unos más otros
menos, nos veremos puestos a prueba en forma
constante, sobre las decisiones informativas que
llevemos a nuestras respectivas audiencias, de
los detalles de la lucha en contra del
terrorismo.
Un ejemplo de ello es lo que le
sucedió esta semana a CNN
-inglés-.
Al Jazzeera, la cadena noticiosa árabe
con sede en Qatar, que ha estado transmitiendo
en vivo desde Afganistán en zonas
controladas por los talibanes, comunicó a
CNN que alguien diciendo representar a Al Qaeda
le solicitó preguntas por escrito a Al
Jazeera y, por su medio, a CNN, para ser
respondidas en vídeo por Bin Laden.
"CNN tiene preguntas que le gustaría
hacer a Bin Laden", dijo Aaron Brown, de CNN, el
martes por la noche, "pero antes déjennos
ser absolutamente claros sobre este
proceso":
1. Deseamos enfatizar que CNN no tiene
información sobre el paradero de Bin
Laden, o sobre si se encuentra éste vivo
o muerto. 2. Nosotros no sabemos cómo se
comunica Al Qaeda con Al Jazeera, o cómo
planea recibir Al Jazeera las respuestas de Bin
Laden. 3. Acordamos no aceptar prohibiciones o
precondiciones de la organización que
preside Osama Bin Laden, o de la cadena Al
Jazeera. 4. Por enviar nuestras preguntas, no
adquirimos el compromiso de transmitir las
respuestas de Bin Laden. Vamos a ver el
vídeo, si acaso hay vídeo, y
decidiremos qué tanto transmitir. Si
consideramos que sus comentarios adolecen de
interés noticioso, no los publicaremos.
5. Consideraremos no tener exclusividad sobre
este vídeo, por lo que permitiremos que
otras organizaciones noticiosas saquen sus
propias conclusiones para hacer o no uso de las
respuestas de Bin Laden.
Posteriormente, dieron a conocer las seis
preguntas dirigidas a Bin Laden.
El asunto de las libertades
Tras los infames ataques terroristas del 11
de septiembre en los Estados Unidos, deseo
expresarlo en forma pública, temí
que sufriera el régimen de libertad que,
entre otras naciones democráticas, tan
grande ha hecho a los Estados Unidos.
Al haber sentido, desde un primer momento,
que si bien los "objetivos" terroristas se
encontraban en Washington y Nueva York, el
ataque, como lo puso el presidente Bush, fue en
realidad "en contra de nuestra forma de
vida".
Por ello me llegó a agobiar el pensar
en la posibilidad de alguna especie de estado
policiaco, en sociedades donde la libertad es ya
inherente a su forma de vida. Temí a su
vez, que las vísceras hicieran de las
suyas en el justificado contraataque militar,
porque siempre he creído que son
éstas, la peor especie de consejeras que
existen.
Lo ha hecho bien George W. Bush. Me ha
impresionado, a su vez, Tony Blair.
Quienes no la hemos hecho tan bien, somos los
medios de comunicación. Para muestra un
botón: la paranoia sobre el
ántrax.
De trabajo la semana pasada en Washington
D.C., me sentí revitalizado al comprobar
cuán infundados eran mis temores. La
libertad es la grandeza de Occidente.
Fuera de miembros de la Guardia Nacional en
los aeropuertos con su fusil M-16 al hombro, y
de una mayor presencia policial en las ciudades
y carreteras, un mes después de los
ataques de septiembre, la vida en los Estados
Unidos tiende a normalizarse.
Y sus banderas se ven por todos lados, al
igual que se escucha el "God Bless America".
Avanza la guerra contra el terrorismo. En el
fondo, todos sabemos que será larga y que
habrá batallas perdidas. Es el costo que
habremos de pagar nosotros, para dejar un mejor
mundo a nuestros hijos y a nuestros nietos.
Como aporte debemos ser sobrios y mantener el
espíritu alto. No sucumbir ante las
prácticas del terror, abrazar a nuestros
hijos -como lo puso el presidente Bush-, y
concientizarnos, hasta la médula, que
vendrá un mundo mejor para la humanidad
entera.
Licenciado en Ciencias Jurídicas y
columnista de EL DIARIO DE HOY.