Enfréntenlas
No tiene sentido. Primero, un recuento:
desde mayo pasado, un grupo de cuatro gimnastas
salvadoreñas, conformado por Lucía
Cladellas, Karla Aguirre, Emilia Meléndez
y Karla Meléndez, viajó a Estados
Unidos, bajo la dirección técnica
de Enrique Trabanino, para entrenar en un
gimnasio de alto nivel.
Carlos
Vides
Mientras,
en El Salvador, otro conjunto de seis atletas,
conformado por Celina Vanegas, Marcela Aparicio,
Gloria Navarrete, Karla Deras, Tatiana
Vásquez y Vilma Meléndez, se
quedó entrenando en el Polideportivo de
Merliot, preparándose bajo la
conducción del cubano Elio Montes.
Esta es la base de la selección
nacional que viajará, en noviembre, para
participar en los VII Juegos Deportivos
Centroamericanos, en Guatemala. Pero sólo
hay seis cupos. Por tanto, es necesario elegir a
las seis mejores gimnastas.
La Federación Salvadoreña de
Gimnasia tuvo 'problemas de logística',
según su presidente, Carlos Deras, para
realizar un chequeo clasificatorio que definiera
al 'sexteto ideal', que debió estar listo
en septiembre. Estas dificultades incluyeron
problemas de coordinación entre la
Federación y los dos entrenadores, Montes
y Trabanino, en una 'lucha silenciosa' por
lograr que las gimnastas de uno y otro grupo
llegaran en las mejores condiciones al nunca
realizado tope clasificatorio.
Con la llegada de esta III Copa Flor de
Izote, se esperaba que todas compitieran entre
ellas para seleccionar el 'sexteto ideal'.
Trabanino y sus pupilas vinieron a El Salvador
para este chequeo, pero las autoridades de la
Federación decidieron ubicar a las
'legionarias' en el nivel élite, el de
más exigencia, mientras las atletas
guiadas por Montes competirán en el nivel
VIII, un reto difícil, pero no igual al
de la cuarteta 'visitante'.
Como medida de emergencia, dada la
cercanía del cierre del período de
inscripción para los Centroamericanos (24
de octubre), la Federación decidió
incluir a ocho atletas en una especie de
'preselección', pero aún
así, faltaría chequear
quiénes son las mejores seis, lo que
dejaría a dos fuera.
Esta Copa Flor de Izote es la oportunidad
ideal para, al menos, medirlas, pero todas al
mismo nivel. Según los organizadores, el
evento contará con el jueceo
internacional de la cubana Teresa Oliva,
representante de la Federación
Internacional de Gimnasia, quien
aseguraría una apreciación justa
de la calidad de cada atleta.
No chequearlas entre sí sería
un error, y causaría malestar no
sólo entre los padres y madres de
familia, sino también, y este es el
peligro mayor, entre las mismas gimnastas.
Enfréntenlas al mismo nivel. Es lo justo.
"Quiero ser campeona
centroamericana"
A sus diez años, los sueños de
Celina Vanegas, enclavada en el grupo de
gimnastas que se quedó entrenando en El
Salvador, van desde el oro centroamericano en
piso hasta llegar a ser campeona mundial.
La joven atleta, quien cursa cuarto grado en
la Escuela Alberto Masferrer, ha alternado sus
estudios con el deporte desde hace cuatro
años, cuando se enamoró de la
gimnasia "por su agilidad y
concentración, me fascina", dijo, entre
sonrisas.
Desde esa época, tras pocos meses en
el Gimnasio 'Tembag' y otra temporada de
año y medio en el Gym-Ar, la calidad de
esta gimnasta logró que la
Federación Salvadoreña de Gimnasia
la convocara para formar parte de la
preselección, con beca deportiva
incluida.
Luego de dar ese paso, el nivel
gimnástico de Celina ha aumentado
aceleradamente en poco tiempo, y ha llegado,
incluso, a superar en varias competencias a
compañeras que llevan más tiempo
entrenando para El Salvador en el Gimnasio
'Polideportivo'.
A pesar de su corta edad, Celina se siente
segura de su capacidad y sus limitaciones, pero
no contempla, en ningún momento, que
pueda quedar fuera de la selección
nacional, más aún cuando
ganó oro en el 'todo evento' del pasado
Campeonato Nacional.
De no ser convocada, "lo que haría es
prepararme bien para los Juegos Centroamericanos
y del Caribe", dijo, pero con el semblante
triste ante esa posibilidad.
En todo caso, Celina acepta que un chequeo
clasificatorio entre ambos grupos, nacionales y
'legionarias', es necesario para definir a las
mejores seis, y no está de acuerdo con la
idea de que la Federación elija tres de
cada equipo sin antes realizar una competencia
entre todas.
"Voy por el todo evento"
La historia de la atleta Karla Aguirre es una
senda de sacrificio y amor por la gimnasia. Su
jornada inició hace ocho años,
cuando enfrentarse a los cuatro aparatos la
cautivó. Ahora, tras más de siete
copas internacionales en su hoja de vida de 17
años, Karla está lista para luchar
por el oro del 'todo evento' centroamericano,
aparte del primer lugar en potro.
Esta gimnasta, que dejó su primer
año de estudios universitarios de
Diseño Gráfico por el deporte,
viajó con tres compañeras, bajo la
tutela de Enrique Trabanino, para entrenar en el
gimnasio estadounidense Twistar, de los mejores
en aquel país, desde mayo.
Todas regresaron a El Salvador para medirse
en la 'Flor de Izote' con las otras seis
salvadoreñas que aspiran a formar la
selección, pero la Federación
decidió colocar a ambos grupos en
distinto nivel.
Karla está segura de que será
convocada para el 'sexteto ideal' que necesita
la selección, pues "a pesar de que este
año ha sido de llanto y todo,
también ha sido bien preparado", dijo.
Sin embargo, aceptó que "en la
gimnasia todo puede pasar", y agregó que
"(si no es incluida) me sentiría mal por
todo el tiempo invertido este año". Para
la gimnasta, en todo caso, las 'legionarias'
tienen ventaja para obtener los puestos, pues
"allá aprendimos actitud y una forma
diferente de ver la gimnasia, aparte de nuestras
mejoras en lo técnico".
Karla también consideró que es
necesario un tope entre las atletas de ambos
grupos para definir la selección. No
hacerlo "es ilógico e injusto", dijo, al
tiempo que rechazó la idea de elegir
'tres de cada bando'. "Simplemente no se escoge
así en gimnasia", finalizó.