Orientaciones
familiares
Psiquis de guerra en
los niños
Por
pastor Mario Vega
orientaciones.familiares:
E-mail:
@navegante.com.sv
En
un jardín infantil los niños
juegan construyendo modelos en plastilina de las
torres gemelas. Luego, con más plastilina
construyen aviones que comienzan a arrojar
contra los modelos de las torres gemelas.
Otros niños de edad escolar dibujan a
garabatos las torres gemelas siendo impactadas
por aviones que las envuelven con grandes
explosiones.
Otros niños, con mayores recursos,
bajan fotografías del internet que
muestran al segundo avión que se dispone
a impactar la siguiente torre gemela para
utilizarlas como protectores de pantallas en sus
computadoras.
Los casos descritos anteriormente son todos
reales y demuestran el impacto que en la psiquis
infantil ha provocado la incesante
repetición de las imágenes de
televisión que muestran la descomunal
tragedia ocurrida en Nueva York.
El peligro de tal impacto consistiría
en que los niños pierdan la noción
de realidad de lo ocurrido. Las imágenes
son tan impresionantes que resultan similares a
las creadas por los mejores efectos especiales
de películas de ficción
multimillonarias.
Al menos la reacción de los
niños es similar al comportamiento que
muestran ante una película de moda. Lo
penoso es que esta vez no se trata de una
ficción sino de una terrible tragedia
humana.
Es responsabilidad de los padres el saber
orientar a sus hijos sobre la parte humana de la
situación. Se les debe explicar el costo
en vidas. No es suficiente mencionarles
cantidades. Para los niños los
números pudieran no significar mucho.
Pero, sí se les debe decir que hubo
muchísimos niños que perdieron a
sus padres. Muchos padres que se quedaron sin
sus hijos. Muchos ancianos, mujeres y
jóvenes que murieron antes de comprender
lo que estaba ocurriendo.
De esa manera ellos comprenderán que
en la vida real las cosas no son como en las
películas de ficción. En la
realidad las personas verdaderamente mueren, sus
familiares sufren y el dolor es real.
También existe el peligro de hacer ver
la guerra como una película de vaqueros
vengadores donde los malos reciben su merecido.
Es necesario hacerles conocer que hasta hoy los
malos aún no han sido tocados y que hay
ya más de un millón de afganos que
están muriendo de hambre sin ni siquiera
comprender bien lo que sucede. La guerra es
siempre cruel e injusta.
Al mismo tiempo es necesario hacer ver a los
niños que nada de esto es correcto. Los
seres humanos son todos iguales ante Dios. Sean
ricos o pobres. Que las injusticias serán
resueltas únicamente cuando los hombres,
en sincero arrepentimiento, se acerquen al
Salvador y dejen de pensar en la violencia como
si se tratase de un juego emocionante.