Viernes 19 de octubre 2001


Orientaciones familiares
Psiquis de guerra en los niños
Por pastor Mario Vega

orientaciones.familiares: E-mail: @navegante.com.sv

En un jardín infantil los niños juegan construyendo modelos en plastilina de las torres gemelas. Luego, con más plastilina construyen aviones que comienzan a arrojar contra los modelos de las torres gemelas.

Otros niños de edad escolar dibujan a garabatos las torres gemelas siendo impactadas por aviones que las envuelven con grandes explosiones.

Otros niños, con mayores recursos, bajan fotografías del internet que muestran al segundo avión que se dispone a impactar la siguiente torre gemela para utilizarlas como protectores de pantallas en sus computadoras.

Los casos descritos anteriormente son todos reales y demuestran el impacto que en la psiquis infantil ha provocado la incesante repetición de las imágenes de televisión que muestran la descomunal tragedia ocurrida en Nueva York.

El peligro de tal impacto consistiría en que los niños pierdan la noción de realidad de lo ocurrido. Las imágenes son tan impresionantes que resultan similares a las creadas por los mejores efectos especiales de películas de ficción multimillonarias.

Al menos la reacción de los niños es similar al comportamiento que muestran ante una película de moda. Lo penoso es que esta vez no se trata de una ficción sino de una terrible tragedia humana.

Es responsabilidad de los padres el saber orientar a sus hijos sobre la parte humana de la situación. Se les debe explicar el costo en vidas. No es suficiente mencionarles cantidades. Para los niños los números pudieran no significar mucho. Pero, sí se les debe decir que hubo muchísimos niños que perdieron a sus padres. Muchos padres que se quedaron sin sus hijos. Muchos ancianos, mujeres y jóvenes que murieron antes de comprender lo que estaba ocurriendo.

De esa manera ellos comprenderán que en la vida real las cosas no son como en las películas de ficción. En la realidad las personas verdaderamente mueren, sus familiares sufren y el dolor es real.

También existe el peligro de hacer ver la guerra como una película de vaqueros vengadores donde los malos reciben su merecido. Es necesario hacerles conocer que hasta hoy los malos aún no han sido tocados y que hay ya más de un millón de afganos que están muriendo de hambre sin ni siquiera comprender bien lo que sucede. La guerra es siempre cruel e injusta.

Al mismo tiempo es necesario hacer ver a los niños que nada de esto es correcto. Los seres humanos son todos iguales ante Dios. Sean ricos o pobres. Que las injusticias serán resueltas únicamente cuando los hombres, en sincero arrepentimiento, se acerquen al Salvador y dejen de pensar en la violencia como si se tratase de un juego emocionante.


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