Una opción
educativa
Desde hace siete años, la
agrupación cristiana ALFALISAL ha sido
una alternativa educativa para muchas personas,
que por su pobreza no pueden ir a la escuela.
Mirella
Cáceres de Olivares
Fotos: Lizette Moreno
"Reina
me pedía ir a la escuela, pero yo no
podía mandarla por la falta de recursos
económicos. Yo soy padre y madre, y creo
que si no hubieran abierto esta escuelita, la
niña quizá no hubiera podido
matricularla ni siquiera en primer grado en
alguna escuela pública", dice Laura Reyes
López.
Reina Elizabeth Cruz es, a sus cinco
años, una de las beneficiarias con "La
Escuelita", como le llaman al grupo preescolar
que funciona tres veces a la semana en la casa
comunal de la Comunidad Tres Ángeles, en
Soyapango.
Son 16 niños los que estudian en el
kindergarten en esta comunidad y hasta el
momento dicen haber aprendido las vocales, los
colores, los números del uno al diez, a
distinguir las dimensiones de los objetos,
además de otras habilidades como recortar
y colorear.
El día empieza con una oración
y cánticos dirigidos al Creador, repasan
la lección anterior, aprenden una nueva y
finalizan con un refrigerio. Ellos se
graduarán en noviembre y estarán
aptos para empezar el primer grado.
Pero estos niños enfrentan un dilema:
no poder continuar por la escasez
económica de sus hogares, la falta de
escuelas públicas cercanas y el acecho de
la delincuencia.
Según el presidente de la directiva de
la comunidad, Miguel Ángel
Martínez, de los 200 menores de doce
años, un 20% no asiste a la escuela. "Al
ver los resultados de este kinder hemos
solicitado al Ministerio de Educación
para que abra un primer grado porque la
comunidad es grande, está conformada por
140 familias", manifiesta el señor
Martínez.
Por el momento, los más
pequeños tienen la opción de "La
Escuelita", gracias a Alfabetización y
Literatura de El Salvador (ALFALISAL), una
organización cristiana que aparte de
desarrollar desde hace dos años el nivel
preescolar en las comunidades Tres
Ángeles y California, de Soyapango,
cuenta con otros programas de apoyo a la
educación en distintos lugares del
país dirigidos a familias pobres.
Pobres favorecidos
Distribuidos
en todo el país, pero con mayor presencia
en Ahuachapán, San Salvador y Sonsonate,
ALFALISAL mantiene desde hace siete años
círculos de alfabetización que por
hoy suman 65 y han beneficiado a unas 8,000
personas.
Luis Gilberto Pineda, director ejecutivo de
ALFALISAL, dice que estos círculos han
registrado este año una matrícula
de 1,200 personas, entre niños,
jóvenes y adultos que jamás fueron
a la escuela. "Muchos alfabetizados en estos
círculos se han inscrito en las escuelas
porque se han sentido animados a seguir
estudiando", comenta.
Pero no todos tienen los recursos para
estudiar a través del sistema formal, por
eso esta organización abrió hace
unos años el programa de educación
básica, que abarca del primero al sexto
grados y que por el momento cuenta con 380
matriculados.
Cada beneficiario recibe, además de la
oportunidad de estudiar, el material
didáctico que necesita. Pero aparte de
asistir completamente a estas personas,
ALFALISAL dice apoyar escuelas públicas
con libros u otro material que sirve de auxiliar
en los programas educativos oficiales.
Saber dónde existe la necesidad
educativa es posible mediante la solicitud de
las mismas comunidades o por el contacto que
hacen con las iglesias (generalmente
evangélicas), de donde además
extraen recurso humano voluntario, lo capacitan
y luego sirven de facilitadores en los distintos
programas que desarrollan.
"Esta es una experiencia muy bonita porque he
aprendido de los niños sus inquietudes y
sus necesidades", dice la maestra de "La
Escuelita", Paz de Contreras, una de las tantas
voluntarias que están facilitando el
aprendizaje de cientos de niños,
jóvenes y adultos pobres, no sólo
en la parte académica sino también
en el área espiritual.
Sobre la organización
ALFALISAL es una filial de ALFALIT, con sede
en Miami, Florida, una institución
educacional cristiana sin fines de lucro que fue
fundada en 1961 y ahora está extendida en
21 países de todo el mundo, en los que
desarrolla proyectos de alfabetización,
de educación básica, de salud y
nutrición, así como de desarrollo
comunitario.
Los beneficios de estos programas los han
trasladado a El Salvador a través de
ALFALISAL y con el apoyo financiero de otras
organizaciones internacionales donantes, como
PMU Interlife, Crossroads y Lakarmissionen.
Tras los terremotos en El Salvador, muchas
familias han recibido materiales de
construcción, víveres y ropa. Un
ejemplo lo constituye Tepetitán (San
Vicente), donde además de establecer tres
círculos de alfabetización, se
entregarán proximamente viviendas para 32
familias damnificadas.