Miércoles 17 de octubre 2001


























Una opción educativa

Desde hace siete años, la agrupación cristiana ALFALISAL ha sido una alternativa educativa para muchas personas, que por su pobreza no pueden ir a la escuela.

Mirella Cáceres de Olivares
Fotos: Lizette Moreno

"Reina me pedía ir a la escuela, pero yo no podía mandarla por la falta de recursos económicos. Yo soy padre y madre, y creo que si no hubieran abierto esta escuelita, la niña quizá no hubiera podido matricularla ni siquiera en primer grado en alguna escuela pública", dice Laura Reyes López.

Reina Elizabeth Cruz es, a sus cinco años, una de las beneficiarias con "La Escuelita", como le llaman al grupo preescolar que funciona tres veces a la semana en la casa comunal de la Comunidad Tres Ángeles, en Soyapango.

Son 16 niños los que estudian en el kindergarten en esta comunidad y hasta el momento dicen haber aprendido las vocales, los colores, los números del uno al diez, a distinguir las dimensiones de los objetos, además de otras habilidades como recortar y colorear.

El día empieza con una oración y cánticos dirigidos al Creador, repasan la lección anterior, aprenden una nueva y finalizan con un refrigerio. Ellos se graduarán en noviembre y estarán aptos para empezar el primer grado.

Pero estos niños enfrentan un dilema: no poder continuar por la escasez económica de sus hogares, la falta de escuelas públicas cercanas y el acecho de la delincuencia.

Según el presidente de la directiva de la comunidad, Miguel Ángel Martínez, de los 200 menores de doce años, un 20% no asiste a la escuela. "Al ver los resultados de este kinder hemos solicitado al Ministerio de Educación para que abra un primer grado porque la comunidad es grande, está conformada por 140 familias", manifiesta el señor Martínez.

Por el momento, los más pequeños tienen la opción de "La Escuelita", gracias a Alfabetización y Literatura de El Salvador (ALFALISAL), una organización cristiana que aparte de desarrollar desde hace dos años el nivel preescolar en las comunidades Tres Ángeles y California, de Soyapango, cuenta con otros programas de apoyo a la educación en distintos lugares del país dirigidos a familias pobres.

Pobres favorecidos

Distribuidos en todo el país, pero con mayor presencia en Ahuachapán, San Salvador y Sonsonate, ALFALISAL mantiene desde hace siete años círculos de alfabetización que por hoy suman 65 y han beneficiado a unas 8,000 personas.

Luis Gilberto Pineda, director ejecutivo de ALFALISAL, dice que estos círculos han registrado este año una matrícula de 1,200 personas, entre niños, jóvenes y adultos que jamás fueron a la escuela. "Muchos alfabetizados en estos círculos se han inscrito en las escuelas porque se han sentido animados a seguir estudiando", comenta.

Pero no todos tienen los recursos para estudiar a través del sistema formal, por eso esta organización abrió hace unos años el programa de educación básica, que abarca del primero al sexto grados y que por el momento cuenta con 380 matriculados.

Cada beneficiario recibe, además de la oportunidad de estudiar, el material didáctico que necesita. Pero aparte de asistir completamente a estas personas, ALFALISAL dice apoyar escuelas públicas con libros u otro material que sirve de auxiliar en los programas educativos oficiales.

Saber dónde existe la necesidad educativa es posible mediante la solicitud de las mismas comunidades o por el contacto que hacen con las iglesias (generalmente evangélicas), de donde además extraen recurso humano voluntario, lo capacitan y luego sirven de facilitadores en los distintos programas que desarrollan.

"Esta es una experiencia muy bonita porque he aprendido de los niños sus inquietudes y sus necesidades", dice la maestra de "La Escuelita", Paz de Contreras, una de las tantas voluntarias que están facilitando el aprendizaje de cientos de niños, jóvenes y adultos pobres, no sólo en la parte académica sino también en el área espiritual.

Sobre la organización

ALFALISAL es una filial de ALFALIT, con sede en Miami, Florida, una institución educacional cristiana sin fines de lucro que fue fundada en 1961 y ahora está extendida en 21 países de todo el mundo, en los que desarrolla proyectos de alfabetización, de educación básica, de salud y nutrición, así como de desarrollo comunitario.

Los beneficios de estos programas los han trasladado a El Salvador a través de ALFALISAL y con el apoyo financiero de otras organizaciones internacionales donantes, como PMU Interlife, Crossroads y Lakarmissionen.

Tras los terremotos en El Salvador, muchas familias han recibido materiales de construcción, víveres y ropa. Un ejemplo lo constituye Tepetitán (San Vicente), donde además de establecer tres círculos de alfabetización, se entregarán proximamente viviendas para 32 familias damnificadas.





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