En
defensa de la vida
¿Matemos a los
más pobres?
Julia
Regina Cardenal*
Nuevamente
los pro abortistas están trayendo el tema
del mal llamado aborto "terapéutico" a
debate, aparentemente con la finalidad de
cambiar y manipular la opinión de la
ciudadanía. El Salvador ha sido pionero
en la defensa del derecho del bebé por
nacer, al reconocer a todo ser humano como
persona desde el momento de la
concepción.
La despenalización del aborto
"terapéutico" ha sido la estrategia
utilizada en los 56 países que ahora
permiten el aborto electivo o por demanda. Las
razones por las que se indica
prácticamente permiten cualquier excusa
para consentirlo: "1. Cuando la
continuación del embarazo puede amenazar
la vida de la mujer o afectar seriamente su
salud. 2. Cuando el embarazo ha sido
consecuencia de violación o incesto. 3.
Cuando se cree que la continuación del
embarazo va a dar lugar al nacimiento de un
niño con malformaciones físicas
graves o retraso mental".
La ciencia ha comprobado que la salud materna
ya no es motivo para la práctica de un
aborto. El Dr. Denis Cavanagh, profesor de
Obstetricia y Ginecología de la
Universidad de Florida del Sur, ha dado a
conocer las enfermedades que ya no se consideran
motivo para indicar un aborto, entre ellas lupus
eritrematoso sistémico, cáncer de
mama, leucemia, linfoma y enfermedades
cardíacas congénitas. En Sao
Pablo, Brasil, un estudio del síndrome de
Eisenmenger (un problema cardíaco, en el
cual un embarazo se considera de mal
pronóstico) mostró que con el
tratamiento adecuado, se pueden salvar las vidas
del hijo y la madre. En Estados Unidos,
sólo 0.36% de más de medio
millón de los abortos practicados es por
amenazas a la "salud".
La definición de salud, según
la Organización Mundial de la Salud
(OMS), es la de "un estado de completo bienestar
físico, mental y social, y no meramente
la ausencia de enfermedad". La Dra. Jane Hodgson
testificó: "En mi opinión
médica, cualquier embarazo que no es
deseado, es una indicación médica
para abortar
Yo recomendaría el
100%
la mayoría son
médicamente necesarios considerando el
bienestar físico, mental, emocional y
social de la mujer, el ambiente familiar y todo
eso
me preocupa la calidad de vida, no la
existencia física". Esta triste
afirmación comprueba que en este debate
la vida del bebé no importa.
En Dinamarca, el índice más
alto de admisión a un hospital
siquiátrico se encuentra entre las
mujeres solteras que se han practicado un
aborto. Una publicación reciente de
Finlandia demostró que la probabilidad de
suicidio después de un aborto inducido es
seis veces más alta que en mujeres
normales. Se ha comprobado que un procedimiento
que causa problemas no sólo
físicos sino también
síquicos, no puede ser el tratamiento
prescrito a una mujer que ha vivido la terrible
experiencia de una violación, al
añadirle una carga emocional más
grande.
En nuestro país se publican estudios
de la mortandad materna altísima, pero no
se explica que las mujeres que mueren
atropelladas o por picaduras de culebra, entre
otros accidentes, forman parte de estas
estadísticas, por el hecho de haber
estado embarazadas.
Se manipulan los sentimientos, se cambian
estadísticas, se miente descaradamente,
todo con tal de que se legalice el asesinato de
la persona más pobre, más
débil, más desprotegida. Se
aprovechan de que su grito desesperado, cuando
lo están descuartizando, no lo
oirá nadie. El aborto es una industria
del mal contra la que seguiremos luchando,
defendiendo la vida de los bebés y la de
sus madres.