Temores (Segunda
parte)
La mayoría de nuestros temores no
tienen sentido o fundamento. Estudios realizados
demuestran que un 90% de los temores infundados
nunca llegan a ocurrir, de allí la
importancia de saber distinguir un temor real a
uno imaginario.
Hacerles frente
Especialistas en la conducta humana,
están de acuerdo que cuando hay fe es
más fácil luchar contra estos
enemigos del alma. He aquí un sencillo
plan de ataque:
1) Debemos pensar en términos de fe y
de optimismo; una de las más famosas
historias de victoria ante el temor la obtuvo el
líder Josué, quien a pesar de la
negatividad que sus compañeros observaron
en la tierra por conquistar, decidió
creer en la promesa de Dios: no temas ni
desmayes porque yo estaré contigo. Los
pensamientos positivos no van a caer del cielo,
tenemos que asumir la responsabilidad de
terminar con el miedo y la ansiedad, es una
decisión personal en la cual optamos por
controlar y rechazar aquello que es negativo.
2) Trate de vencer un temor a la vez. Cuando
tenemos montañas de temores, un buen
ejercicio es tomar papel y lápiz y hacer
una lista de todo aquello que nos produce
agobio, hay que ser honesto al realizarla y
decidir a cual de todos los temores vamos a
atacar primero. Se dice que los indios
creían que cuando les sacaban el cuero
cabelludo a su enemigo toda la fuerza del
vencido pasaba a ser parte del vencedor;
sáquele el cuero cabelludo a sus temores
uno por uno y pronto podrá enfrentarse a
otros más grandes y podrá
vencerlos. La Biblia advierte que los
pensamientos malos pueden constituirse en
verdaderas fortalezas, por esa razón todo
pensamiento debe ser llevado cautivo a la
presencia de Cristo, esto lo dice claramente
segunda de Corintios en el capítulo
10.
3) Aumente su fe. Ya sea que nuestros temores
sean reales o infundados. Un tercer paso
poderoso para vencerlos es un programa
espiritual intensivo. Usted deberá
aumentar grandes dosis de fe; hablo de la fe
puesta en Jesucristo y en su Palabra, esa es la
fe que nos llevará a la victoria.
Permítame sugerirle como una muestra
algunas promesas dignas de leerlas y
memorizarlas: "... Aunque ande en valle de
sombra y de muerte, no temeré mal alguno,
porque tu estarás conmigo... " Salmo
23:4.
"...Jehová está conmigo; no
temeré lo que me pueda hacer el hombre.."
Salmo 118 :6
"...Dios es nuestro amparo y fortaleza,
nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, por
tanto no temeremos..." Salmo 46:1-2
"...Así que no temáis; más
valéis vosotros que muchos pajarillos."
Mateo 10:31
"La Familia de Jesús"
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