Lunes 15 de octubre 2001



Otra afrenta contra el japón

La embajada de ese país confirmó el extravío de instrumentos musicales donados a la Orquesta Sinfónica Nacional. esa organización pasa por otros problemas que la obligaron a suspender dos conciertos.

El Diario de Hoy

Las donaciones del Gobierno de Japón a El Salvador caen en manos de maderas torcidas: algunos instrumentos musicales obsequiados por ese país a la Orquesta Sinfónica Nacional desaparecieron o, al menos, están extraviados, según se confirmó en esa sede diplomática.

En 1993, el gobierno japonés donó $387.118 en instrumentos; a mediados de 2000, la embajada realizó una investigación que determinó que faltaban algunos de ellos.

Pesquisas que realizaron, posteriormente, funcionarios de CONCULTURA demostraron que los primeros informes de los japoneses decían la verdad: faltan instrumentos musicales.

Ese hecho se suma a los problemas surgidos con una donación de 15 mil toneladas métricas de abono que realizó el Gobierno de Japón a finales del año pasado, y que terminó en las manos de muy pocos y grandes empresarios después de desaparecer de las bodegas de un banco estatal más de 11 mil sacos de ese producto.

Los extravíos de instrumentos musicales forman parte de una serie de problemas que encara, desde hace tiempos, la Orquesta Sinfónica Nacional y que apenas empieza a conocerse a raíz de suspenderse, en octubre, dos de los conciertos de la temporada del 2001.

La de no terminar

Los problemas que enfrenta desde hace tiempos la Orquesta Sinfónica Nacional se han tornado más difíciles. A raíz de la suspensión de dos de los conciertos de la temporada 2001, en octubre, salió a relucir la problemática que ha acompañado a la orquesta.

El extravío de instrumentos dentro de la orquesta es uno de los temas más delicados. En 1993, el Gobierno de Japón entregó un donativo de instrumentos a la sinfónica, que es con los que la mayoría de músicos trabajan en las presentaciones actualmente. El donativo asciende a 387 mil 118 dólares.

Según explica Shigemoto Maruhashi, agregado cultural y económico de la embajada de Japón, a mediados de 2000, la embajada realizó una investigación, de rigor, y hallaron que faltaban varios instrumentos de los donados por su gobierno. Pidieron entonces a CONCULTURA hacer ellos su propia investigación, la cual sirvió para confirmar el faltante de los instrumentos.

Por su parte, Rolando Reyes, director Nacional de Artes de CONCULTURA, afirma que la pérdida de instrumentos se detecta desde 1994 ó 1995. Explica que la institución cultural realiza un inventario anual o cada vez que se requiere.

Reyes dice que cuando la gestión actual de CONCULTURA llegó, ya se tenía el antecedente del extravío de instrumentos. "Cuando llegamos nosotros acá, se da el monitoreo de Japón, entonces ya nosotros entramos en contacto con la embajada, para detectar dónde están. Iniciamos nosotros otra investigación", afirma Reyes.

El Director Nacional de Artes explica que CONCULTURA solicitó una investigación a la Corte de Cuentas. Reyes envió una nota a Gustavo Herodier, presidente de la entidad cultural, para solicitar dicha investigación y deducir responsabilidades.

En ese momento, CONCULTURA no podía señalar a nadie por la pérdida de los instrumentos y ni siquiera saber dónde podrían estar. "Teníamos registros de personas que se habían llevado y algunas que habían extraviado sus instrumentos", dijo.

¿Empeñados o perdidos?

Corría el rumor de que algunos músicos habían empeñado los instrumentos, al respecto, Max Martínez, primer violín de la Orquesta Sinfónica, quien tiene ya 30 años de pertenecer a la institución, afirma que "siempre se han perdido, no es de ahora. ¿Cómo se han perdido? no sé. Algunos dicen que se los han robado en los carros, argumentan cualquier cosa". Agrega que no sería remota la idea de que pueden haber sido empeñados, "porque, le digo, la irresponsabilidad reina en la institución".

¿Qué es lo que se ha perdido?. Martínez dice que según tiene entendido se trataba de violines, un corno y un violoncelo. Es ahí donde manifiesta la necesidad de tener un departamento administrativo ordenado.

Luis Clemente Ventura, quien perteneció a la Sinfónica entre 1988 y 1996, dijo que varios músicos tenían sus propios instrumentos, sin embargo, se adjudicaron los instrumentos del donativo.

"Es algo normal que un instrumentista tenga dos instrumentos, con la suerte de que este venía completamente gratis", afirma Ventura. Explica que quien tomaba un instrumento adjudicado firmaba un formato de entrega, en el cual se pedían condiciones como cuidar el instrumento y ser responsable en caso de pérdida.

Luis Clemente Ventura dice que conoció de la pérdida de una trompeta en el tiempo que perteneció a la Orquesta Sinfónica. "Por cierto, el administrador de aquella época fue muy cuestionado como que él tenía una responsabilidad de omisión, porque no se había seguido una denuncia o tratado de investigar qué había pasado con la trompeta", dice Ventura.

Joseph Karl Doetsch, actual director de la Orquesta Sinfónica, afirma al respecto: "pérdida en sí de instrumentos no hubo ¿verdad? (pregunta a su secretaria). Hubo algunos que no se habían identificado, pero se identificaron".

Pone el ejemplo del corno inglés, "que había sido sacado a reparar fuera del país. Lo había llevado esta señorita Kioko Neriki, que había estado con la orquesta", cuenta. Agrega que el corno fue hasta México y Japón, y "ahorita que lo necesitábamos para la 'Sinfonía del nuevo mundo' lo pudimos encontrar en México y entonces lo regresamos".

Afirma que "son esas cosas de que quizás con muy buena voluntad una persona se lleva un instrumento de la orquesta porque lo quiere mandar a reparar, pero los procesos de descargo o de salida de ese instrumento no se hacen correctamente o no existían acá".

Doetsch afirma que el monitoreo que la embajada de Japón hizo el año pasado era para saber qué uso se estaba dando a los instrumentos, aunque no es precisamente eso lo que explicó la sede diplomática. "Lo que pasó es que se asignó a ciertos músicos el uso de instrumental para su uso propio. Se asignó aquí en la orquesta, eso fue antes... cuando llegó este donativo. Todavía estaba aquí German Cáceres. En ese momento se tomó la determinación de asignarle a los músicos para uso de ellos y uso pues a beneficio de la orquesta".

Ante este hecho, la embajada de Japón decidió poner estampilla a cada instrumento para que no le fuera posible a los músicos empeñarlos o venderlos. El señor Maruhashi es claro al afirmar que los instrumentos se donaron a la Orquesta Sinfónica, no a los músicos, sin embargo, ellos se lo tomaron como propios y se adueñaron de los mismos.

Como último recurso para saber qué pasó con los instrumentos y como parte de la investigación realizada por CONCULTURA, se solicitó un inventario a la Corte de Cuentas, del cual todavía no se les ha puesto al tanto de los resultados.

La embajada sugirió incluso guardar bajo llave los mismos, para que fueran controlados por la institución, no por cada músico.

Es necesario aclarar que no todos los músicos de la Orquesta Sinfónica trabajan con los instrumentos que fueron donados por el gobierno de Japón.

Controles administrativos

Si bien faltan instrumentos, Max Martínez explica que no se ha hecho ningún descuento a las personas que no tienen los instrumentos. Una opción para controlarlos y asegurarlos es que después del ensayo se quedaran guardados en la sede de la Orquesta Sinfónica, sin embargo, "yo pienso que si el gobierno quisiera realmente cuidar eso, pues eso sería lo lógico", dice Martínez. A la vez explica que un músico necesita estudiar y ensayar todos los días y durante varias horas. Por lo mismo, quienes no poseen un instrumento propio, deben ocupar el que le ha sido asignado en la orquesta.

"La gente más profesional tiene sus instrumentos y estudia en su casa, pero esa gran mayoría de haraganes no estudian en su casa", agrega.

Rolando Reyes afirma que se establecieron controles de los instrumentos asignados a los músicos. Reconoce que el hecho de que los músicos se lleven los instrumentos es muy viejo, so pretexto de que tienen que ensayar en casa.

"Aquí con el jurídico se preparó un acta de entrega de instrumento, donde lo firman todos los miembros de la orquesta, los que se llevan instrumentos", dice.

Afirma que ya existen mecanismos de control y la embajada de Japón lo sabe, lo que falta es deducir las responsabilidades.

Actualmente, los músicos siguen llevándose los instrumentos a casa, pero, según indica Reyes, deben firmar el acta.

Otros problemas

Según Max Martínez, primer violinista de la Sinfónica, la semana pasada no hubo ensayos, por el descontento que existe de trabajar con el maestro Joseph K. Doetsch. Esa es sólo una muestra de cómo están las cosas al interior de la orquesta.

-"A él lo respetan desde el punto de vista que es bien respetuoso, pero cuando se va a la materia musicalmente, la gente no quiere ni ensayar con él", indica el violinista.

-A raíz de la suspensión de dos conciertos en octubre, las autoridades de CONCULTURA y un comité integrado por los solistas de la orquesta se reunieron para discutir los puntos en proceso de solución. Asistió también el director de la sinfónica.

-Según Reyes, los miembros de la sinfónica piden "tener accesorios listos a la mano para suplir necesidades cuando surgen, nombramientos en nuevas plazas en la orquesta, el pago efectivo de los músicos solistas nacionales, el pago efectivo y pronto de los músicos que refuerzan la orquesta".

-El director de la orquesta reconoce que vienen arrastrando problemas desde hace varios años. Entre estos se encuentran las personas que cuestionaron su capacidad. "Pero yo creo que todo esto está bastante superado", dice Doetsch. Agrega que no tiene muchas quejas de parte de los músicos .

-"Yo pienso que el problema serio es, en primer lugar, que las autoridades no tienen un interés real de que la sinfónica cambie. Simplemente la ven como una institución más de gobierno", dice Martínez.

-¿Depuración? Martínez propone una evaluación para encarar la deficiencia profesional que hay. Mientras Rolando Reyes afirma que "muchas personas, inclusive músicos de la misma orquesta así como público, que eso es lo que nos aconsejan. Nos dicen 'depúrenla, depuren la orquesta".

-Pero aclara que están buscando resolver los problemas sin tener que caer en la depuración.


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