Otra afrenta contra
el japón
La embajada de ese país
confirmó el extravío de
instrumentos musicales donados a la Orquesta
Sinfónica Nacional. esa
organización pasa por otros problemas que
la obligaron a suspender dos conciertos.
- El Diario
de Hoy
Las
donaciones del Gobierno de Japón a El
Salvador caen en manos de maderas torcidas:
algunos instrumentos musicales obsequiados por
ese país a la Orquesta Sinfónica
Nacional desaparecieron o, al menos,
están extraviados, según se
confirmó en esa sede
diplomática.
En 1993, el gobierno japonés
donó $387.118 en instrumentos; a mediados
de 2000, la embajada realizó una
investigación que determinó que
faltaban algunos de ellos.
Pesquisas que realizaron, posteriormente,
funcionarios de CONCULTURA demostraron que los
primeros informes de los japoneses decían
la verdad: faltan instrumentos musicales.
Ese hecho se suma a los problemas surgidos
con una donación de 15 mil toneladas
métricas de abono que realizó el
Gobierno de Japón a finales del
año pasado, y que terminó en las
manos de muy pocos y grandes empresarios
después de desaparecer de las bodegas de
un banco estatal más de 11 mil sacos de
ese producto.
Los extravíos de instrumentos
musicales forman parte de una serie de problemas
que encara, desde hace tiempos, la Orquesta
Sinfónica Nacional y que apenas empieza a
conocerse a raíz de suspenderse, en
octubre, dos de los conciertos de la temporada
del 2001.
La de no terminar
Los problemas que enfrenta desde hace tiempos
la Orquesta Sinfónica Nacional se han
tornado más difíciles. A
raíz de la suspensión de dos de
los conciertos de la temporada 2001, en octubre,
salió a relucir la problemática
que ha acompañado a la orquesta.
El extravío de instrumentos dentro de
la orquesta es uno de los temas más
delicados. En 1993, el Gobierno de Japón
entregó un donativo de instrumentos a la
sinfónica, que es con los que la
mayoría de músicos trabajan en las
presentaciones actualmente. El donativo asciende
a 387 mil 118 dólares.
Según explica Shigemoto Maruhashi,
agregado cultural y económico de la
embajada de Japón, a mediados de 2000, la
embajada realizó una
investigación, de rigor, y hallaron que
faltaban varios instrumentos de los donados por
su gobierno. Pidieron entonces a CONCULTURA
hacer ellos su propia investigación, la
cual sirvió para confirmar el faltante de
los instrumentos.
Por su parte, Rolando Reyes, director
Nacional de Artes de CONCULTURA, afirma que la
pérdida de instrumentos se detecta desde
1994 ó 1995. Explica que la
institución cultural realiza un
inventario anual o cada vez que se requiere.
Reyes dice que cuando la gestión
actual de CONCULTURA llegó, ya se
tenía el antecedente del extravío
de instrumentos. "Cuando llegamos nosotros
acá, se da el monitoreo de Japón,
entonces ya nosotros entramos en contacto con la
embajada, para detectar dónde
están. Iniciamos nosotros otra
investigación", afirma Reyes.
El Director Nacional de Artes explica que
CONCULTURA solicitó una
investigación a la Corte de Cuentas.
Reyes envió una nota a Gustavo Herodier,
presidente de la entidad cultural, para
solicitar dicha investigación y deducir
responsabilidades.
En
ese momento, CONCULTURA no podía
señalar a nadie por la pérdida de
los instrumentos y ni siquiera saber
dónde podrían estar.
"Teníamos registros de personas que se
habían llevado y algunas que
habían extraviado sus instrumentos",
dijo.
¿Empeñados o perdidos?
Corría el rumor de que algunos
músicos habían empeñado los
instrumentos, al respecto, Max Martínez,
primer violín de la Orquesta
Sinfónica, quien tiene ya 30 años
de pertenecer a la institución, afirma
que "siempre se han perdido, no es de ahora.
¿Cómo se han perdido? no sé.
Algunos dicen que se los han robado en los
carros, argumentan cualquier cosa". Agrega que
no sería remota la idea de que pueden
haber sido empeñados, "porque, le digo,
la irresponsabilidad reina en la
institución".
¿Qué es lo que se ha perdido?.
Martínez dice que según tiene
entendido se trataba de violines, un corno y un
violoncelo. Es ahí donde manifiesta la
necesidad de tener un departamento
administrativo ordenado.
Luis Clemente Ventura, quien
perteneció a la Sinfónica entre
1988 y 1996, dijo que varios músicos
tenían sus propios instrumentos, sin
embargo, se adjudicaron los instrumentos del
donativo.
"Es algo normal que un instrumentista tenga
dos instrumentos, con la suerte de que este
venía completamente gratis", afirma
Ventura. Explica que quien tomaba un instrumento
adjudicado firmaba un formato de entrega, en el
cual se pedían condiciones como cuidar el
instrumento y ser responsable en caso de
pérdida.
Luis Clemente Ventura dice que conoció
de la pérdida de una trompeta en el
tiempo que perteneció a la Orquesta
Sinfónica. "Por cierto, el administrador
de aquella época fue muy cuestionado como
que él tenía una responsabilidad
de omisión, porque no se había
seguido una denuncia o tratado de investigar
qué había pasado con la trompeta",
dice Ventura.
Joseph Karl Doetsch, actual director de la
Orquesta Sinfónica, afirma al respecto:
"pérdida en sí de instrumentos no
hubo ¿verdad? (pregunta a su secretaria).
Hubo algunos que no se habían
identificado, pero se identificaron".
Pone el ejemplo del corno inglés, "que
había sido sacado a reparar fuera del
país. Lo había llevado esta
señorita Kioko Neriki, que había
estado con la orquesta", cuenta. Agrega que el
corno fue hasta México y Japón, y
"ahorita que lo necesitábamos para la
'Sinfonía del nuevo mundo' lo pudimos
encontrar en México y entonces lo
regresamos".
Afirma
que "son esas cosas de que quizás con muy
buena voluntad una persona se lleva un
instrumento de la orquesta porque lo quiere
mandar a reparar, pero los procesos de descargo
o de salida de ese instrumento no se hacen
correctamente o no existían
acá".
Doetsch afirma que el monitoreo que la
embajada de Japón hizo el año
pasado era para saber qué uso se estaba
dando a los instrumentos, aunque no es
precisamente eso lo que explicó la sede
diplomática. "Lo que pasó es que
se asignó a ciertos músicos el uso
de instrumental para su uso propio. Se
asignó aquí en la orquesta, eso
fue antes... cuando llegó este donativo.
Todavía estaba aquí German
Cáceres. En ese momento se tomó la
determinación de asignarle a los
músicos para uso de ellos y uso pues a
beneficio de la orquesta".
Ante este hecho, la embajada de Japón
decidió poner estampilla a cada
instrumento para que no le fuera posible a los
músicos empeñarlos o venderlos. El
señor Maruhashi es claro al afirmar que
los instrumentos se donaron a la Orquesta
Sinfónica, no a los músicos, sin
embargo, ellos se lo tomaron como propios y se
adueñaron de los mismos.
Como último recurso para saber
qué pasó con los instrumentos y
como parte de la investigación realizada
por CONCULTURA, se solicitó un inventario
a la Corte de Cuentas, del cual todavía
no se les ha puesto al tanto de los
resultados.
La embajada sugirió incluso guardar
bajo llave los mismos, para que fueran
controlados por la institución, no por
cada músico.
Es necesario aclarar que no todos los
músicos de la Orquesta Sinfónica
trabajan con los instrumentos que fueron donados
por el gobierno de Japón.
Controles administrativos
Si bien faltan instrumentos, Max
Martínez explica que no se ha hecho
ningún descuento a las personas que no
tienen los instrumentos. Una opción para
controlarlos y asegurarlos es que después
del ensayo se quedaran guardados en la sede de
la Orquesta Sinfónica, sin embargo, "yo
pienso que si el gobierno quisiera realmente
cuidar eso, pues eso sería lo
lógico", dice Martínez. A la vez
explica que un músico necesita estudiar y
ensayar todos los días y durante varias
horas. Por lo mismo, quienes no poseen un
instrumento propio, deben ocupar el que le ha
sido asignado en la orquesta.
"La gente más profesional tiene sus
instrumentos y estudia en su casa, pero esa gran
mayoría de haraganes no estudian en su
casa", agrega.
Rolando Reyes afirma que se establecieron
controles de los instrumentos asignados a los
músicos. Reconoce que el hecho de que los
músicos se lleven los instrumentos es muy
viejo, so pretexto de que tienen que ensayar en
casa.
"Aquí con el jurídico se
preparó un acta de entrega de
instrumento, donde lo firman todos los miembros
de la orquesta, los que se llevan instrumentos",
dice.
Afirma que ya existen mecanismos de control y
la embajada de Japón lo sabe, lo que
falta es deducir las responsabilidades.
Actualmente, los músicos siguen
llevándose los instrumentos a casa, pero,
según indica Reyes, deben firmar el acta.
Otros problemas
Según Max Martínez, primer
violinista de la Sinfónica, la semana
pasada no hubo ensayos, por el descontento que
existe de trabajar con el maestro Joseph K.
Doetsch. Esa es sólo una muestra de
cómo están las cosas al interior
de la orquesta.
-"A él lo respetan desde el punto de
vista que es bien respetuoso, pero cuando se va
a la materia musicalmente, la gente no quiere ni
ensayar con él", indica el violinista.
-A raíz de la suspensión de dos
conciertos en octubre, las autoridades de
CONCULTURA y un comité integrado por los
solistas de la orquesta se reunieron para
discutir los puntos en proceso de
solución. Asistió también
el director de la sinfónica.
-Según Reyes, los miembros de la
sinfónica piden "tener accesorios listos
a la mano para suplir necesidades cuando surgen,
nombramientos en nuevas plazas en la orquesta,
el pago efectivo de los músicos solistas
nacionales, el pago efectivo y pronto de los
músicos que refuerzan la orquesta".
-El director de la orquesta reconoce que
vienen arrastrando problemas desde hace varios
años. Entre estos se encuentran las
personas que cuestionaron su capacidad. "Pero yo
creo que todo esto está bastante
superado", dice Doetsch. Agrega que no tiene
muchas quejas de parte de los músicos
.
-"Yo pienso que el problema serio es, en
primer lugar, que las autoridades no tienen un
interés real de que la sinfónica
cambie. Simplemente la ven como una
institución más de gobierno", dice
Martínez.
-¿Depuración? Martínez
propone una evaluación para encarar la
deficiencia profesional que hay. Mientras
Rolando Reyes afirma que "muchas personas,
inclusive músicos de la misma orquesta
así como público, que eso es lo
que nos aconsejan. Nos dicen 'depúrenla,
depuren la orquesta".
-Pero aclara que están buscando
resolver los problemas sin tener que caer en la
depuración.