Palabras
Mil días para
nacer una ilusión
Carlos
Balaguer
El pescador de ostras llegó hasta Lis,
caída en el muelle, sin sueño ni
velero.
-Amantísima Lis ¿no lo
sabías? Nadie puede abandonar la
isla.
-No me lo dijeron antes.
Siempre hay una edad para saber estas
cosas:
Que existe una frontera, que el hombre no
puede cruzar siempre esas fronteras.
Las aves migratorias pueden volar de norte a
sur y hasta cualquier confín, sin que
nadie las detenga. No así el ser humano,
ilegal gaviota de todos los caminos...
-Era mi última ilusión. C.M.
dice que existen las ciudades detrás del
mar... ¡Yo tengo que encontrarlas?
-Nunca podrás. Nadie puede escapar de
la isla. Nadie puede cruzar la frontera. Ni los
mismos guardias carceleros.
Lis quedó mirando hacia lo lejos,
donde el barco se hundía en el
horizonte.
-Era mi ilusión. Mil días para
que crezca una ilusión; un día
para que mueran mil ilusiones...
-Todos esperamos lo mismo. Soñar es
esperar con los ojos cerrados; esperar es
soñar con los ojos abiertos...
-Seguiré esperando. De pronto me doy
cuenta que soy un prisionero más...
No es libre el que espera. Pero sin esperanza
no puede haber libertad.