Convicción de
cemento
Aunque terminó colgado del
travesaño y pidiendo la hora, el Isidro
Metapán logró facturar un triunfo
ante Balboa en base a su entrega
defensiva.
Roberto
Aguila
Otra vez el Isidro Metapán
logró fabricar un triunfo en casa
mostrando sus acostumbradas dos facetas:
Primero, su indeclinable mentalidad ofensiva
para buscar el gol y concretarlo, y, segundo, su
capacidad para defender la ventaja. En ninguno
de los casos fue plenamente solvente, pero al
menos supo encontrar la fórmula para
sumar otros tres puntos.
Su mayor mérito para conseguir la
victoria acaso haya estado en su capacidad para
amoldarse y seguir funcionando en ataque cuando
perdió a Guillermo Rivera, su nexo
generador de salida, recién a los '11,
cuando el volante calero fue expulsado junto con
el porteño Alexander Pinto por tratar de
agredirse mutuamente.
A partir de aquí surgieron tres
hombres vitales para que el Metapán
disimulara la ausencia de Rivera y mantuviera su
iniciativa ofensiva. Uno fue William Renderos
Iraheta, que manejando los dos perfiles supo
encontrar los espacios por dónde
habilitar a los hombres en punta. Otro fue
René Ramos, transitando la banda derecha
en decidido apoyo ofensivo. Y el tercero fue
Oswaldo Reyes Lemus, quien gravitó mucho
en la tarea de conectarse con el ataque.
Pese a todo, Metapán tardó 45
minutos en encontrar el gol porque su repetido
centro no encontraba al hombre destapado. El
Balboa, que había perdido marca en el
medio juego con la expulsión de Pinto,
descansaba su labor defensiva en la
última línea y había
logrado neutralizar las llegadas caleras
agrupando más gente en el centro del
área.
Pero cuando se jugaba tiempo de descuento, un
tiro de esquina cobrado desde la derecha
encontró desubicada a la zaga
porteña y, Renderos Iraheta, libre de
marca, entró a cabecear la pelota para
marcar el 1-0. Y a los cinco minutos del segundo
tiempo, en otra desatención defensiva del
Atlético Balboa, Reyes Lemus clavó
el 2-0 para concluir la gestión de ataque
metapaneca.
A colgar del travesaño
Antes del segundo gol calero, Balboa
había salido a buscar el empate con una
disposición ofensiva tremenda que
manejaba Marvin Benítez tragándose
la cancha con veloces maniobras por la banda
derecha, y que complementaba el argentino
Luciano Suárez con incisivas
penetraciones por el medio del ataque.
Sin embargo, el cuadro 'churriero' no
alcanzaba a nivelar su accionar ofensivo con el
defensivo, y se regalaba mucho para el
contraataque calero. De esta circunstancia
sobrevino el segundo gol del Metapán,
pero a partir de ahí, la presión
porteña no dio tiempo para otra cosa que
no fuera el repliegue del local y la
demostración plena del Balboa de jugarse
hasta lo último para conseguir la
igualada.
Así, el partido entró en una
fase de ataque contra defensa. Con el
Metapán colgado del travesaño y
respaldado en su empeño de defenderse con
la gran actuación del arquero Adolfo
Menéndez, y Balboa cruzándolo con
pelotazos de todo calibre. Fueron cuarenta
minutos de presión contínua, que
se agudizó aún más cuando
el cuadro calero sufrió otra
expulsión -la de Jorge Wágner a
los '73- y se quedó con nueve
hombres.
En ese lapso Balboa logró descontar y
ponerse a tiro del empate con gol de Francisco
Ramírez al '70. Lo que vino
después sólo fue la muestra de la
impotencia porteña, porque no se le dio
al cuadro de Oscar Benítez a pesar del
empeño que puso en mantener la pelota
sobre el área calera palpitando el gol en
cada momento.
Se lo perdió Luciano en un par de
ocasiones. Se lo perdió Ramírez en
otras tantas veces. Se lo perdieron todos. Y el
pitazo final del árbitro José
Vitelio Rivera encontró a Balboa volcado
sobre el arco de Menéndez, y al
Metapán colgado del travesaño,
pero feliz de haber sacado un triunfo que a
ratos se le escapaba.
Metapán 2
(1-0) William Renderos, de cabeza ('45)
(2-0) Oswaldo Reyes, en jugada ('50)
Balboa 1
(2-1) Francisco Ramírez, en jugada
('70)