La nueva maquinaria
arenera
Grupos de mujeres uniformadas con los
colores de ARENA dan la bienvenida en el hotel
donde se desarrolla la XX Asamblea Nacional
Ordinaria. No son del partido, sino de una
empresa contratada para adornar el lugar y hacer
labores de protocolo.
- Luis
Laínez
- El Diario
de Hoy
Pero
también hay otros extraños. Uno
que levanta cierta suspicacia, especialmente
entre los camarógrafos de la
televisión, es un enorme perro negro que
husmea para localizar explosivos entre los
micrófonos.
No está solo. Policías y
vigilantes se encuentran por todos lados. El
temor al terrorismo hizo que ARENA extremara las
medidas de seguridad: sólo se ingresa
después de pasar a través de unos
marcos magnéticos que detectan metales,
mientras se escucha por los parlantes: "digamos
no a los terroristas y sí al futuro
seguro".
Al salón principal sólo pueden
llegar los que tienen gafetes de
identificación. Dicen que por eso
faltó Julio Gamero, vicepresidente de la
Asamblea. No llevó credencial y lo
despacharon a su casa.
- ¡Que conste que vine, pero no me
dejaron entrar!, dice.
Un mar de gente recibe al COENA saliente.
Desde la mesa principal, Amada Milla de Angulo
saluda a sus conocidos con movimientos de
mano.
El extremo izquierdo del salón
está semi vacío. Algunos comentan
que el espacio está reservado para los
seguidores de Mario Acosta Oertel, quien
llegó a la reunión cuando faltaban
15 minutos para el mediodía.
En la tarima de los periodistas, un hombre
duerme, ajeno al barullo. Cuando despierta,
parece admirarse de la algarabía. En su
pecho lleva una credencial que lo identifica
como "organizador".
El tamaño lo es todo
Los fundadores Gloria Salguero Gross y
Roberto Ávila están en primera
fila. Se abstienen de votar a favor para
reformar los estatutos.
Algunos areneros, con picardía,
manifiestan que ya no habrá más
Liga de Areneros al Rescate (LAR), sino Liga de
Gatos Areneros, porque el grupo de Salguero
Gross quedó fuera de la
cúpula.
No faltaron las bromas sobre los importantes
empresarios incluidos en el COENA.
- Con ellos, Pancho Laínez (cuya
familia fabrica medicinas) se va a sentir como
miembro de la micro y pequeña
empresa.
En un rincón, Alejandro Solano, jefe
del equipo de técnicos de la Asamblea
Legislativa, aplaude cuando suena la marcha
arenera. No canta. Sus labios están
sellados. Quizás recuerda cuando, hace un
mes, participó en la convención
nacional del PCN.
Tres mujeres, dos "rubias" y una morena, se
pasean por el lugar. Visten igual e incluso
llevan hilos de oro y pendientes
idénticos.
Los areneros se ven felices. Tienen a grandes
hombres al frente del partido. No se cansan de
corear "¡Bobby!, ¡Bobby!" para animar
a Murray Meza a que sea el candidato
presidencial.
Al final, el almuerzo. La cúpula
está cerca de la piscina, bajo toldos que
los protegen de una molesta lluvia que empapa el
piso.
Cecilia Regalado, la ranchera, canta a
Francisco Flores y después le dedica una
canción a su "jefecito lindo", el
ministro de Gobernación Francisco
Bertrand Galindo: "...deja que salga la
luna..."